jueves, noviembre 24, 2005

consumir de miedo


En una de sus lúcidas declaraciones, comentó Marilyn Manson que inoculando el miedo a la gente, aumentaba el consumo. ¿Tienes miedo a que te roben? Ponte la mejor alarma. ¿Tienes miedo a morir en la carretera? Te ofrecemos el mejor 4x4, el de mayor tamaño y prestaciones. ¿Tienes miedo a no ligar? Operación de cirugía estética al canto. ¿Tienes miedo de no ser el más cool cuando vas a la disco? Gimnasios y moda fashion al mejor precio que tu tarjeta de crédito pueda alcanzar.

Vivir con miedo a qué nos puede pasar es sobremorir.

Una película: Match Point. O el cinismo reside en mí. El último trabajo de Woody Allen es una de sus mejores piezas. Saliéndose en parte de su ácido sentido del humor, Allen ofrece el retrato descarnado, absurdo y pasado de pseudomodernidad conservadora de la clase alta. Esa que se considera élite cultural porque apoya a las Artes con un palco en la ópera o comprando infumables obras de arte mientras leen a Schille. Su protagonista es el ejemplo del cinismo, el todo vale, y cuanto más mejor de una persona que siempre busca más cuando posee todo a lo que podía aspirar. Nunca tiene suficiente.

Un disco: Qué barata es la música fuera de España. A más de uno debería caérsele la cara de vergüenza cuando en este país piden que la gente no compre CDs piratas. Si se dieran cuenta que en otros países no hay mantas porque los CDs valen entre 10 y 12 euros menos que aquí y encima puedes desembalar el CD y escucharlo tranquilamente sin que eso te comprometa a comprarlo...
Confessions on the dancefloor, adquirido mucho más barato que en este país donde el millonario Alejandro Sanz insiste en que le compremos sus horrorosos discos originales, es el último trabajo de Madonna, número uno es casi todo el mundo.

A estas alturas, que una baluarte de la transgresión y la innovación como Madonna descubra el house y el dance no deja de ser curioso. Si este disco lo hubiera hecho hace diez años, sería la bomba. Ahora suena menos innovador y rico que de costumbre en Madonna. En cualquier caso, es un trabajo a ratos divertídisimo, a ratos aburrido. Irregular.

martes, noviembre 22, 2005

ser construido



Cada día que pasa entiendo menos qué es un ser humano. Busco en las enciclopedias el vocablo aceptado por los sesudos académicos y sólo veo definiciones inconclusas, pueriles, irrealistas. Fijo la atención en la gente caminando bajo mi ventana. Rostros torcidos, cariacontecidos, desconstruidos por la violencia del tiempo. Hojeo los libros de los antiguos, releo viejas historias, me hipnotizo ante los gurús del largometraje. No encuentro nada más que retratos desdibujados de quienes un día pretendieron ser algo grande y se quedaron en agua de borrajas.

Una película: "Osama". O como violentar la sociedad talibán desde el lado femenino. Una cinta desoladora, medieval. Arcaísmo a dos horas de avión de la civilización más avanzada. Mujeres obligadas a oscurecer, niñas que deben pasar por niños para sobremorir, mulás insidiosos que condenan o salvan con el único gesto de un maldito libro sobre sus manos. Si la religión es una mierda y en nombre de dios se han cometido las mayores atrocidades, en Osama se refleja con crueldad realista el grado de degradación personal y moral y al que puede llegar una sociedad -en este caso la afgana- cuando todo es hecho bajo la gloria del que da y quita la vida, del dios que a todos nos protege y condena a la vez. Se emite estos días en Canal+.

Una canción: Surfer Well, del último álbum de Depeche Mode. Uno de los temas más especiales y singulares de esta nuevo disco, que se ha convertido en uno de sus grandes trabajos a pesar de que carezca de la fuerza en las letras y la innovación sónica de algunos de sus grandes títulos. Con todo, puede que sea el mejor disco editado este año en España por un grupo extranjero. Y este tema, obra de mi sex symbol Dave Gahan, ya es todo un hit.

domingo, noviembre 20, 2005

Nueva temporada



Hace dos meses casi que no frecuento este espacio y ya es casi invierno. Se hace imposible actualizar y narrar lo que a uno le sucede cuando se está inmerso en nuevos proyectos que poco a poco van viendo la luz con éxito. Tras las vacaciones de noviembre -que es cuando decido darme el respiro que otros se pegan en el verano-, llega el momento de la verdad para uno de los proyectos más anhelados y queridos, que se está fraguando y cuyo número píloto estará dentro de poco en marcha y en la calle.

Tiempo al tiempo. Mientras tanto a disfrutar de lo que me queda de mis vacaciones, que es mucho todavía, aunque ande enfrascado con otros proyectos laborales paralelos que me impedirán el disfrute al cien por cien.

Comienza la nueva temporada en el diario con cambio de plantilla, y promesa de que lo frecuentaré habitualmente.