lunes, septiembre 26, 2005

Breve y conciso

Afortunadamente, Depeche Mode publicará su nuevo trabajo dentro de un mes. Y digo esto porque después de escuchar sus dos primeros singles no puedo más que volver a rendirme ante la evidencia de que este es uno de los grandes grupos de la historia de la música. Siempre digo que para mí la Santísima Trinidad de la Música está formada por The Beatles, Ramones y Depeche Mode. Cada banda aportó en una década diferente un canon estético y musical que después fue seguido, imitado, parodiado y repudiado por muchas otras bandas. Es decir, no dejaron indiferentes.

Que a estas alturas de la película, Depeche Mode sigan sonando tan frescos, desgarradores, oscuros pero con un toque de optimismo y guitarreo sordido, no deja de ser un motivo más para amarles hasta la muerte. Ya he dicho alguna vez que cuando alguien me habla de sus gustos musicales y no cita a Depeche Mode, inevitablemente me entran enormes dudas sobre esos susodichos gustos.

Y escuchando Precious y deseando que llegue el mes de febrero para verles en directo, me planté en la inauguración de la ampliación del Museo Reina Sofía. Una espectacular obra que ha costado una porrada de millones de euros y que ha dejado en pleno Atocha un edificio diseñado por Jean Nouvel de verdadera elegancia y altos vuelos. Esto último lo digo por la espectacularidad de su terraza y esos tejados de Madrid que parecen los de cualquier otra ciudad menos los de Madrid.

Su biblioteca es impresionante. Hasta 250.000 volúmenes podrá contener y el interior, con esa nueva plaza ganada para el peatón, es un remanso de paz alejada del tráfico y el ruido. Todo un logro.

Tras la inauguración con ministra de Cultura y lapsus linguaes incluidos, me planté en el concierto de Roberta Marrero en el Ochoymedio. Abarrotado, repleto, incluso de ese grupúsculo de irredentas que no paraban de tomar nota pensando que la modernez empieza y acaba donde ellas marcan.

El concierto comenzó con una espectacular Pamela Anderson (La Prohibida) y un Mario Vaquerizo repetidamente travesti que presentaron con mucho sentido del humor el concierto. Por allí andaban Aviador Deluxe, Vulcano y amigo malagueño simpátiquísimo, La Flor, mis envidiados Tommy y Laura, varias muñecas de Famosa y multitud de personas y conocidos. Eso es poder de convocatoria.

Del concierto, en directo aunque con las bases y algún efecto vocal pregrabado por motivos evidentes de operatividad en la sala, me quedo con el dúo con Elektro del hit Estoy llorando por ti, la colaboración de los idolatrados Acusicas en Acostumbrada, y esos temazos del álbum Mi corazón cerré, No sé de qué hablar y Como una obsesión, que en mi coche, en mi casa y en mi trabajo suenan mucho.

La sesión de Moli (SPAM) fue, una vez más, un exitazo de audiencia. Y es que me rindo a sus pies para reconocer que en este momento son de lo mejorcito que hay produciendo y remezclando porque hacen lo que les da la gana. Mira, igual que Roberta Marrero. Pese a quien le pese.


Posdata: A mis chicos de Brighton (Keta Mine y Amenofis). A parte de que os quiero mucho, Amenofis ten cuidado con Keta que en cuanto te descuides acabas convertida en la travesti más famosa de Londres. El domingo cuando me llamastéis estaba durmiendo, que el sábado uno de los muchos cumpleaños que he tenido esta semana pasada se alargó más de la cuenta. Muchos besos!!

1 Comments:

At 4:05 a. m., Anonymous Anónimo said...

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