martes, julio 19, 2005

Tras la tormenta

A veces es bueno que pase algo horrible para darte cuenta de lo afortunados que somos en la vida y la cantidad de personas que están a tu alrededor y -aunque a veces no te des cuenta de ello- te quieren de verdad.

Este fin de semana he salido mucho para olvidar, para que el techo de la realidad no se precipitara sobre mi corazón y lo hiciera trizas. Para colmo, mi novio ha padecido el huracán Emily en su estancia en México y el pobre estaba asustado. Menos mal que al final en donde él estaba, el huracán ha sido benevolente y no ha causado muchos destrozos.