viernes, julio 15, 2005

Gracias

Es imposible acostumbrarse al dolor. Lo preveí, sabía que al final sucedería, pero el final me sorprendió. Llegó sin avisar. Aferrarse a la esperanza era la única tabla de salvación que quedaba. Ayer se rompió y el corazón naufragó en la tempestad. El viento nos alejó, te vi marchando por el horizonte. Nunca podré abrazarte, repetirte todo aquello que ya sabías. Te echaré de menos.

Gracias.

Hasta siempre.