miércoles, julio 20, 2005

Enganchado a las series

Hubo un tiempo en el que las series de televisión llegaron a tener en nuestro país audiencias que ya quisieran para sí otros programas. Era la época de M.A.S.H., Canción Triste de Hill Street, El Equipo A, Los Ángeles de Charlie, MacGyver, Luz de Luna, Las chicas de oro.

Series cojonudas con las que desde pequeño aprendí a reirme de los desvarios de cuatro solteronas, me pegué a la silla ante la crueldad de un barrio de una ciudad que sólo conocía por la televisión o intenté imitar los trucos infinitos de un manitas mientras admiraba la belleza de Farraw Facet.

En los noventa, las recién creadas cadenas nacionales pensaron que copiando los mismos formatos adaptados a la realidad castiza e hispánica, revalidarían el éxito de ese amigo americano que tanto odiamos en nuestro sociedad pero al que estamos dispuestos a imitar en hábitos y costumbres en cuanto tenemos la mínima oportunidad.

Y aunque la ficción hispánica ha tenido clamorosos éxitos de audiencia, no es menos cierto que sería una cerdada equiparar por ello a estupideces como Ana y los 7 o la moralina barata de Farmacia de guardia con personajes en la retina y la memoria de todos como la inquietante y cadavérica Laura Palmer de la soberbia Twin Peaks.

Los aficionados a la ficción televisiva estamos viviendo una época dorada gracias a varias series que te devuelven el placer de sentarte ante la pequeña pantalla. Lo bueno de las series es que, al revés que el cine, al día siguiente las puedes comentar con tus amigos porque todos participáis en el rito común de no hacer más plan esa noche que vibrar con un personaje tan magnífico como Jack Bauer o reirte de la frivolidad, descaro y delirio de las chicas de Sexo en Nueva York.

Ahora mismo hay varias series de las que evito perderme un episodio. Estoy enganchado a:

-24, estoy disfrutando de la segunda y tercera temporada en Fox. Bauer es uno de los mayores héroes de la ficción televisiva. Su irreparable amargor ante la vida y su estilo autodestructivo de conducir su vida parece sacado del mejor cine negro de los años 40. Veo Tener y no tener y 24, y veo el mismo clima de traiciones y conspiraciones al que se ve abocado el ser humano por definición.

-De Mujeres desesperadas hablé en su estreno en marzo. A cada episodio que pasa, y ya estoy cerca del final de la primera temporada, me río más y me identifico con todas sus protagonistas. Sus guiones son hilarantes y la capacidad para pasar del drama a la comedia o dejar frases que quedarán grabadas para siempre en mi mente como "Siempre pensamos que nuestros hijos son perfectos hasta que un día dejan de serlo" en un barrio en el que todo el mundo oculta su personalidad.

-CSI: Hasta su trilliza de Nueva York es buena. El episodio de NY de la semana pasada fue increíble. Grissom es otro nombre de leyenda ya en la ficción televisiva. Su parsimonia, cálculo, meticulosidad y capacidad para mantener conversaciones de tanta talla como la que tiene con el ama sadomasoquista en dos episodios es digno de elogio.

-Arrested Development: Sencillamente una comedia tan buena como original en su planteamiento. Esa familia sometida a un encierro y verdadero gran hermano judicial no merece más que un aplauso por hacerlo pasar tan bien. Lo único malo el horario criminal que le ha puesto Fox (sábados y domingos a las ¡16,40! y sin repeticiones).

-Perdidos: Magistral, angustiosa, cabrona serie de un avión que se estrella y deja a 48 pasajeros en una isla con muchas sorpresas. Lo único malo es que la trama no la podrán hinchar mucho tiempo.

-A dos metros bajo tierra: Humor negro como nunca se había hecho. Plantear una comedia en una familia que tiene una funeraria es tan arriesgado como diabólico pero en esta serie el genio sobresale. Los personajes son tan cabrones como la propia muerte.

-Y sí, Sexo en Nueva York. Nada más que añadir a mi admiración por esta serie. Ahora estoy con la cuarta temporada en Cosmo y viendo la sexta en Canal +.

Comparado con esto, el humor zafio y chabacano de bodrios como Aída o Los Serrano o la ficción acartonada, falsa, sobreactuada, mal contada de Al filo de la ley, Lobos o Motivos personales parece más un chiste malo de Chiquito de la Calzada.

Ni Ana Obregón es Sarah Jessica Parker ni falta nos hace que la petarda de corazones venga ahora a proponer imitaciones de Sexo en Nueva York. Que se quede en La Moraleja y no salga más.