viernes, julio 08, 2005

Crónica de una semana intensa

Por fin es viernes. Necesito un largo descanso para una semana especialmente intensa. Las celebraciones del Orgullo Gay se prolongaron durante varios días en los que se hacía difícil combinar el trabajo, la jarana y las pocas horas de sueño.

La manifestación fue histórica. Desde la carroza en la que subí este año, el panorama hacía indicar ya desde las seis de la tarde que, efectivamente, funcionó el llamamiento realizado a la ciudadanía en general para que convirtiera esta manifestación en ese referéndum que los del Foso de la Familia han estos días pidiendo por el tema de los matrimonios gays.

Es una lástima que monseñor Blázquez se haya pasado las últimas semanas bramando contra la igualdad de derechos para los homosexuales y contra su no discriminación mientras que unos días después no dudaba en sentarse a la mesa con criminales y terroristas con delitos de sangre pendientes de pagar. Al parecer, el obispo de Bilbao adolece de mayor caridad cristiana con los criminales que con los gays. ¡Qué se le va a hacer!

Y en estas estamos cuando el Foso de la Familia anuncia una demanda por injurias por algunas pancartas de la manifestación. Si bien es verdad que hubo algún exceso verbal y alguna que otra salida de tono, no es menos cierto que en muchos de esos foros frecuentados por los 'familistas' se insulta y discrimina sin ningún pudor y sin que nadie haga nada por evitarlo. ¿No debería plantearse el colectivo una querella criminal conjunta para denunciar estos hechos?

La semana ha sido especialmente intensa. Cenas y amigos se entrelazaron todos los días. Y el miércoles me tocó ser jurado del concurso de rock de la sala Gruta 77, un espacio de música en vivo situado en Oporto (Carabanchel) que cada mes cuenta con una de las mejores programaciones de conciertos de Madrid. No deja de ser una experiencia esto de ser jurado de un concurso musical. Afortunadamente, Always Candy acudió a mi llamada de socorro. Fue útil su ayuda y su compañía, como siempre, agradable.

La votación fue complicada, máxime teniendo en cuenta que eran dos grupos muy diferentes entre sí. Al ser semifinales, la calidad de ambos era indiscutible. Es un poco duro tener la responsabilidad de decidir quién merece llegar a una final y quién no. Al fin y al cabo valoras de forma subjetiva en base a una actuación tras la que hay muchas horas de ensayo. Un simple fallo y todo puede irse al traste. No es cómoda esta tarea.

Hablando de música, hay un disco que últimamente no paro de escuchar, hasta en unos grandes almacenes lo pinchan. Sí, es el disco de Roberta Marrero, que, a la vanguardia del peligro, ha sabido dar forma a un disco de lo más completo, con letras tan preciosas como Mi corazón cerré, Como un navegante, Acostumbrada o Como una obsesión. El otro día de fiesta en casa me lancé a hacer la coreografía de Mi corazón cerré que alguna que otra mañana bailo mientras preparo el desayuno o me estoy arreglando. Las seis primeras canciones del disco son, sencillamente, sensacionales. Y las remezclas, todas muy buenas.

Si a eso se une que, en las distancias cortas, Roberta Marrero es una persona inteligente y divertida (¡Cuánta falta hace gente así!), pues el momento fan por mi parte es total. El otro día en el MADO 2005, ese aburrido festival que montaron en la Casa de Campo, me reí de lo lindo con ella y Elektro en los polvorientos camerinos.

Y si hay un DJ que, en temática house, está alcanzando una altura espectacular en Madrid, ese es Binomio. Hace dos años que pinchó en la inauguración de mi anterior casa. Era la primera vez que se lanzaba a hacerlo en público. El domingo, pasados los meses y demostrada su valía, pinchaba en la Goa y la gente pedía más. Jamás había visto la terraza tan llena a última hora. Los responsables de la sala le felicitaron y la gente no paró de reclamas más, pero como había que cerrar, fue imposible.

Últimamente me he dado cuenta que me rodea mucha gente interesante, con ideas claras, limpias, con instinto y ganas de hacerlo y pasarlo bien. Aunque eso acompleja un poco, la verdad, también produce orgullo por parte de esas personas a las que quieres.

Hoy se ha marchado mi novio a México. La despedida no ha sido fácil. Esta semana el adiós se ha ido prolongando un ratito cada día de la semana. Es bueno echar de menos a aquellas personas que quieres. Más que nada porque eso significa que, realmente, les quieres.