domingo, junio 12, 2005

...y al séptimo día...

En los tiempos que corren, hay pocas citas lúdico-golfas en Madrid que merezcan la pena. En los tres últimos años, la llamada marcha madrileña ha sufrido un parón -cuando no un retroceso- que provoca no poco aburrimiento entre todos los noctámbulos confesos.

Discos que se cierran, locales que siguen ofreciendo lo mismo de siempre y una escasa renovación, ha hecho que quienes siempre amaramos la juerga sin fin y caminar por la Gran Vía a deshoras, nos hayamos recluido en fiestas privadas o ya sólo salgamos a citas puntuales como un En Plan Travesti o una fiesta El Extraño Vinilo.

Afortunadamente, de aquellos tiempos nos queda la rave del Goa, que si bien ya no tiene el encanto que le daba la sala Universal de Leganés y su siempre dinámica terraza, no es menos cierto que mantiene la filosofía con que fue creada en su día. allá en un lejano 1999.

Los clientes habituales llegamos a ser practicamente familia. Nos saludábamos, nos reconocíamos y por la calle nos mirábamos con esa media sonrisa cómplica del que sabe que quien está enfrente es igual que uno mismo. Además, las rave del Goa llegaron a ser un punto de encuentro frecuente con actores, directores o cantantes que hoy ocupan mucho papel en los medios de comunicación. Instantes mágicos para el recuerdo de un joven que estaba comenzando a ver la luz. A muchas de las personas que conocí en aquellos domingo sin fin la sigo tratando. Incluso hice algún buen amigo.

Hoy, domingo, regresamos de nuevo a la región Goa. Esta vez encima algunos de sus habituales, como Alaska o Mario Vaquerizo, van a ofrecer una sesión de música en la nueva terraza. Pasa el tiempo, pero afortunadamente aún queda un hueco para los nostálgicos de la diversión.

Y es que ya lo dijo el Señor, al séptimo día, rave.

Van llegando los invitados...