jueves, junio 30, 2005

Días de gloria

Hoy es un día grande: La comunidad gay de este país avanza y el mundo no se ha acabado a pesar del apocalíptico contador que en plena plaza del Callao nos anunciaba lo contrario.

Anoche celebré el cumpleaños de mi novio. Una cena exquisita en un delicioso restaurante oriental y algunas bebidas en las calles del barrio símbolo de la convivencia anticiparon la noticia de esta mañana en el Congreso de los Diputados. Debo reconocer que en la política de Zapatero hay muchas cosas que me repelen, pero si algo reconozco es que ha sido hasta el momento consecuente con sus anuncios de campaña y a nivel social ha demostrado estar comprometido con el progreso.

A España le ha vuelto a pasar como a la selección de fútbol, que siempre ve el podio de lejos. Cuando todos pensábamos que seríamos el tercer país del mundo en aprobar esta ley, llegan los canadienses y se llevan la medalla de bronce. Nos hemos quedado en un digno cuarto puesto, que debería hacer reflexionar mucho a los 80 países del mundo (que no son pocos) en los que hoy en día -mientras aquí celebramos que somos un poco más libres- ser homosexual es sinónimo de estar amenazado de muerte.

Este sábado de nuevo, a la manifestación. Porque nos quedan derechos por conquistar (como la siempre olvidada comunidad transexual) y mucha homofobia que reducir en la sociedad (ahí están los pesados del Foro de la Familia para recordárnoslo). ¡Qué lejos aquel Orgullo Gay de 1997 en el que eso del 'orgullo' se ocultaba tras unas gafas de sol en la plaza de Tirso de Molina!

Como ya se ha estrenado (y por lo tanto el papelito que me obligaron a firmar carece de valor), ya puedo criticar La guerra de los mundos. Steven Spielberg es un maestro del suspense y la cámara. Sobre eso a estas alturas pocas dudas hay. Además, Spielberg cmo productor es un hombre de tendencia más bien conservadora y siempre pendiente de que toda la familia pueda ir al cine (y hacer más caja, claro). Por eso, junto Tom Cruise lidera una familia desestructurada (está divorciado) y por eso junto a la megaestrella, la otra protagonista de la cinta es su hija pequeña (y sus insoportables alaridos y expresiones).

Si bien no está a la altura de sus mejores cintas, como espectáculo y diversión Spielberg ha dado otra vez en el clavo, si bien la película se hace un poco pesada en algunos momentos, sobre todo del final, por cierto, más que previsible. Visualmente es una película muy digna, con un estupendo trabajo del director artístico y los efectos especiales están bien.

Es decir, que si os apetece pasar el rato y disfrutar del aire acondicionado del cine mientras veis como los humanos se enfrentan a unos E.T.s muy malos, es ideal. Si buscáis un cine de contenido, ni se os ocurra verla. Porque contenido, poco. Más bien al revés: de nuevo el miedo a un ataque terrorista (algo tan republicano) sobrevuela sobre el inconsciente popular durante buena parte de la peli. Ya se sabe, mete el miedo a la gente y te votará. A Bush le ha ido bien.

3 Comments:

At 3:25 a. m., Anonymous Anónimo said...

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