jueves, junio 09, 2005

A 20 centímetros de nada

Vaya por delante que Ramón Salazar (director de Piedras) tiene un enorme talento. El pasado martes la prensa madrileña tuvimos la oportunidad de ver su nuevo largometraje: 20 centímetros. Una oportuna historia sobre un transexual abocado (como tantos otros) a sobrevivir en la prostitución. Una comedia dramática agridulce protagonizada por la simpar Mónica Cervera, que da vida a esa Marieta/Adolfo que sufre de narcolepsia y cuando se queda dormida sueña con ser la estrella de un musical.

A mí los musicales no me gustan nada. Pero en este caso me abstraigo de esa opinión para intentar ser más objetivo. A mí el primer cine de Almodóvar me gusta mucho. Pero en este caso olvido esa idea para evitar compraraciones odiosas. A mí las historias sobre transexuales me interesan mucho por alguna conocida y por convicción moral de reconocimiento de sus derechos. Pero en este caso, abandono la militancia e intento verlo como lo que es, una historia dramática.

Resultado: 20 centímetros se deja ver, resulta por momentos divertida y activista. Pero no acaba de enganchar al espectador con una historia que se diluye como un azucarillo y no resurge nunca. Con las vidas de personajes en torno a Marieta que no se desarrollan, con excesivas tramas secundarias que no llegan a nada, con unas piezas musicales que deberían haber sido originales ya que contratas a personas como Najwa Nimri para que se encargue de ello y no versiones de temas conocidos (¿Es que nadie recuerda el horrororoso El otro lado de la cama?). Y no digamos nada de algunas coreografías tipo Giorgio Aresu, si bien este aspecto es uno de los que más me ha gustado por lo general.

Una película que flojea en su planteamiento pero que regala al espectador dosis de ternura y humor con un personaje con el que al final te acabas identificando y que, desde luego, no dejará a nadie indiferente. En el pase me acompañó Unam, que, corrígeme si me equivoco, creo que también piensa lo mismo sobre esto último.

En todo caso, ir a verla. Y me diréis. Salazar es sin duda uno de los directores llamado a darnos grandes momentos de cine. Me reservo para otro momento las dosis de risa que pasé en la entrevista que le hice a Mónica Cervera, genuina donde las haya.