miércoles, febrero 09, 2005

A este río no le sigo la corriente

Tuve un compañero de trabajo que cada vez que hablaba sobre la Democracia, me asediaba con su teoría quizá elitista de limitar el derecho al voto. Él, persona versada en muchas artes, especialmente crítico con el mundo que le ha tocado vivir, filósofo de largas tertulias y espectador de la sociedad española, me aseguraba que su voto no puede valer lo mismo que el de una persona analfabeta que sólo muestra interés por la política y nuestro país cuando se acercan las elecciones.

Yo siempre libraba con él una dura pugna dialéctica en la que le mostraba mi rechazo a esta medida de seleccionar al votante por su nivel de interés en la Democracia y le insistía en que todos los ciudadanos tenemos derecho a manifestar nuestra opinión.

Me imagino lo mucho que debe estar riendo ante las impactantes declaraciones publicadas en el diario ABC (luego le llamaré). Sus autores, los inconmensurables Los del Río. Este grupo andaluz es uno de los que integran en la "Plataforma Cívica por Europa" y que defiende el voto por el Sí. A continuación transcribo el texto íntegro con sus jugosas declaraciones donde muestran la contundencia de los argumentos a favor del SI en el referéndum a la Constitución Europea:

"Los del Río, que confesaron "no haber leído" la Constitución, manifestaron que "votamos el sí porque lo hace la mayoría, nosotros siempre vamos con la corriente". Señalaron "que la Constitución ha de defender nuestros productos, sobre todo el aceite de oliva y la música", y subrayaron que "nuestra Macarena triunfó en todo el mundo, fue un producto que salió de nuestro país y, por todo esto, la Constitución tiene que luchar". Sugirieron a la plataforma (Plataforma Cívica por Europa") que "nos encarguen el tema que abandere el sí a la Constitución". (ABC, 13 de enero)

Menos mal que yo voy a votar que NO. Lo que menos deseo es compartir con mi voto la opinión de estos dos aguerridos cantautores ejemplo de la modernidad que respira Sevilla en los más de 24 años de gobierno de Chaves (Manuel, no Hugo). ¡Qué viva el aceite!