Vida y milagros de un trash-tocado
martes, agosto 31, 2004
Lost in Dutch Translation
Madrid se asoma tibio en esta última noche de agosto en la que los sueños siguen pareciendo tan irreales como de costumbre. Atrás queda un fin de semana en Bélgica. El primer viaje en avión -para ti que son tan importantes- desde que estamos juntos.
Y eso que llegué de casualidad. Para variar mi natural confianza me llevó a facturar en el último minuto y correr por el aeropuerto para ser el último pasajero en acceder al vuelo. ¡Si me llego a quedar en tierra!
Sobre mi mesa del avión varios periódicos, la mayoría con noticias de esas que te hacen odiar muchas cosas, y un libro dedicado. Carlos Fuentes. Del mismo país que tú. Una cultura que poco a poco he aprendido a amar. A conocer mejor. ¿Sabías que Iztaccíhuatl en náhuatl significa mujer dormida?
Fantaseando por la ventanilla del avión sobre las vidas que llevan quienes abajo caminan ajenos a que alguien les observa en la lejanía, recupereré por un momento tu imagen en aquella fiesta en la que nos conocimos. Aquella noche que acabó con resaca y sin casi cruzarnos la palabra por mi maldita timidez. Esa que, paradójicamente, me ha impedido -estoy seguro- indagar en otras personas y exacavar en ti.
El aeropuerto se me presentaba tan frío como todos. Lugares de emociones contenidos, de hasta la vista, volveremos a vernos. Todo en francés -idioma que domino muy poco- y en neerlandés -idioma que sólo conozco pot ti-. Perdido por el aeropuerto logre mi maleta y accedí de casualidad al tren que me conducía a ti.
En la estación de Zuid te vi de lejos. Mirando a otro sitio. Sonriendo. Luego me di cuenta. Mis labios se tornaron en risa observándote tan despistado pero feliz como siempre. Te toqué la espalda y te diste sorprendido la vuelta. Ahí estabas. Estábamos. Mirándonos. Besándonos. Por fin.
Bruselas se me antojaba caprichosa, austera, gris. Lloviendo. ¿Sabes que siempre que llueve es porque alguien en el cielo llora? No me extraña que con lo que pasa en el mundo, haya tantas inundaciones y hasta en agosto llueva en Madrid. También en Bruselas. Y sin paraguas, claro.
Rápida visita al Parlamento Europeo y te volviste a marchar a Gante. Y yo sólo, a media tarde, en el hotel. Sin atreverme a salir. Perdido en un país en el que no podía traducir. Hablando en un inglés que "Sorry, I don't speak". Al final me decidí a salir, con lluvia incluida y todo. No me importaba mojarme. Pero se obró el milagro: justo al salir, dejó de llover. Gracias.
Y descubrí una ciudad iluminada, absolutamente solitaria a las diez de la noche, llena de restaurantes de diseño con gente hablando. Paseando por la Royal Place, el Palacio Real, el Parlamento de Bégica, el casco antigua, el parque del Cincuentenario, la Iglesia de San Jacob. Caminando por una ciudad que casi era para mí, pero cuyos letreros bilingual difícilmente entendía.
Compré -en inglés of course- uno de los 600 tipos de cerveza que allí se fabrican y tras dos horas de caminata me recluí en un encierro hotelero dispuesto a ver la televisión europea. Holanda, Lichtenstein -ese país de 180 kilómetros cuadrados-, Alemania, Francia, Luxemburgo, Inglaterra... todos los países al alcance del mando. Y de la cerveza.
L'ile de la tentation (sin Paula Vázquez ni Canales Rivera en pelotas), ¿Quiere ser millonario? (Sin Carlos Sobera pero escenografía igual), Los Simpson (con Homer hablando un perfecto francés), miles de pruebas olímpicas inenarrables por aburridas en esa exaltación nacionalista disfrazada de deporte y... ningún programa del corazón. Y eso que en la televisión de Luxemburgo descubrí uno dedicado en exclusiva a hablar de las familias reales. Y claro está, allí apareció mi querida Z y el Príncipe.
El sábado por la mañana: Lost in translation. Gracias -ahora sí- a que algún alma hablaba inglés llegué a comprar el billete para Gante, y el reencuentro definitivo. Gante es una ciudad maravillosa, con unos edificios espectaculares y unos canales que recorrimos en barca para observar las iglesias, la casa natal de Carlos V, los cañones con los que se defendieron de los españoles, el castillo en el que se torturaron a cientos de personas en orden a no se qué credos estúpidos -y que después visitamos ante mis pelos de punta, que horror-...
Más cervezas belgas después regresamos a Bruselas no sin antes hacer una obligada parada en el baño. En un país en el que si quieres viajas en el metro o en el tren sin pagar, te hacen pagar 30 centimos por ir al baño. Ý una persona contratada está allí para que cumplas con tu obligación de pago miccionador. Es lo que tiene el que haya 600 tipos de cerveza.
Por la tarde más Bruselas y noche de amor en el hotel. El domingo por la mañana visita al Museo del Cómic, un espacio necesario en España en el que desbordar mi pasión por el noveno arte. Tintín, El Corto Maltés, Spirou, Los Pitufos... tantos personajes con los que he crecido allí reunidos. Fotos varias, claro.
Regreso a España y peligro de overbooking con los impresentables de Iberia. ¿Por qué si compro mi billete con Brussels Airlines al final me veo condenado a viajar en Iberia? Reclamación, ¡hombre ya!
Trabajo, mucho trabajo. Hoy cierre de una nueva revista que, claro está, me añade más trabajo al que ya de por sí tengo. Locura, enfados, maquetación incorrecta, reportajes de última hora. Todo correcto, pero ha costado.
Me voy a la cama a soñar con la sirenas abrazado al mar de unos brazos que me recorren y que por fin inundan esta casa que tan sola se había quedado.
Buenas noches.
Madrid se asoma tibio en esta última noche de agosto en la que los sueños siguen pareciendo tan irreales como de costumbre. Atrás queda un fin de semana en Bélgica. El primer viaje en avión -para ti que son tan importantes- desde que estamos juntos.
Y eso que llegué de casualidad. Para variar mi natural confianza me llevó a facturar en el último minuto y correr por el aeropuerto para ser el último pasajero en acceder al vuelo. ¡Si me llego a quedar en tierra!
Sobre mi mesa del avión varios periódicos, la mayoría con noticias de esas que te hacen odiar muchas cosas, y un libro dedicado. Carlos Fuentes. Del mismo país que tú. Una cultura que poco a poco he aprendido a amar. A conocer mejor. ¿Sabías que Iztaccíhuatl en náhuatl significa mujer dormida?
Fantaseando por la ventanilla del avión sobre las vidas que llevan quienes abajo caminan ajenos a que alguien les observa en la lejanía, recupereré por un momento tu imagen en aquella fiesta en la que nos conocimos. Aquella noche que acabó con resaca y sin casi cruzarnos la palabra por mi maldita timidez. Esa que, paradójicamente, me ha impedido -estoy seguro- indagar en otras personas y exacavar en ti.
El aeropuerto se me presentaba tan frío como todos. Lugares de emociones contenidos, de hasta la vista, volveremos a vernos. Todo en francés -idioma que domino muy poco- y en neerlandés -idioma que sólo conozco pot ti-. Perdido por el aeropuerto logre mi maleta y accedí de casualidad al tren que me conducía a ti.
En la estación de Zuid te vi de lejos. Mirando a otro sitio. Sonriendo. Luego me di cuenta. Mis labios se tornaron en risa observándote tan despistado pero feliz como siempre. Te toqué la espalda y te diste sorprendido la vuelta. Ahí estabas. Estábamos. Mirándonos. Besándonos. Por fin.
Bruselas se me antojaba caprichosa, austera, gris. Lloviendo. ¿Sabes que siempre que llueve es porque alguien en el cielo llora? No me extraña que con lo que pasa en el mundo, haya tantas inundaciones y hasta en agosto llueva en Madrid. También en Bruselas. Y sin paraguas, claro.
Rápida visita al Parlamento Europeo y te volviste a marchar a Gante. Y yo sólo, a media tarde, en el hotel. Sin atreverme a salir. Perdido en un país en el que no podía traducir. Hablando en un inglés que "Sorry, I don't speak". Al final me decidí a salir, con lluvia incluida y todo. No me importaba mojarme. Pero se obró el milagro: justo al salir, dejó de llover. Gracias.
Y descubrí una ciudad iluminada, absolutamente solitaria a las diez de la noche, llena de restaurantes de diseño con gente hablando. Paseando por la Royal Place, el Palacio Real, el Parlamento de Bégica, el casco antigua, el parque del Cincuentenario, la Iglesia de San Jacob. Caminando por una ciudad que casi era para mí, pero cuyos letreros bilingual difícilmente entendía.
Compré -en inglés of course- uno de los 600 tipos de cerveza que allí se fabrican y tras dos horas de caminata me recluí en un encierro hotelero dispuesto a ver la televisión europea. Holanda, Lichtenstein -ese país de 180 kilómetros cuadrados-, Alemania, Francia, Luxemburgo, Inglaterra... todos los países al alcance del mando. Y de la cerveza.
L'ile de la tentation (sin Paula Vázquez ni Canales Rivera en pelotas), ¿Quiere ser millonario? (Sin Carlos Sobera pero escenografía igual), Los Simpson (con Homer hablando un perfecto francés), miles de pruebas olímpicas inenarrables por aburridas en esa exaltación nacionalista disfrazada de deporte y... ningún programa del corazón. Y eso que en la televisión de Luxemburgo descubrí uno dedicado en exclusiva a hablar de las familias reales. Y claro está, allí apareció mi querida Z y el Príncipe.
El sábado por la mañana: Lost in translation. Gracias -ahora sí- a que algún alma hablaba inglés llegué a comprar el billete para Gante, y el reencuentro definitivo. Gante es una ciudad maravillosa, con unos edificios espectaculares y unos canales que recorrimos en barca para observar las iglesias, la casa natal de Carlos V, los cañones con los que se defendieron de los españoles, el castillo en el que se torturaron a cientos de personas en orden a no se qué credos estúpidos -y que después visitamos ante mis pelos de punta, que horror-...
Más cervezas belgas después regresamos a Bruselas no sin antes hacer una obligada parada en el baño. En un país en el que si quieres viajas en el metro o en el tren sin pagar, te hacen pagar 30 centimos por ir al baño. Ý una persona contratada está allí para que cumplas con tu obligación de pago miccionador. Es lo que tiene el que haya 600 tipos de cerveza.
Por la tarde más Bruselas y noche de amor en el hotel. El domingo por la mañana visita al Museo del Cómic, un espacio necesario en España en el que desbordar mi pasión por el noveno arte. Tintín, El Corto Maltés, Spirou, Los Pitufos... tantos personajes con los que he crecido allí reunidos. Fotos varias, claro.
Regreso a España y peligro de overbooking con los impresentables de Iberia. ¿Por qué si compro mi billete con Brussels Airlines al final me veo condenado a viajar en Iberia? Reclamación, ¡hombre ya!
Trabajo, mucho trabajo. Hoy cierre de una nueva revista que, claro está, me añade más trabajo al que ya de por sí tengo. Locura, enfados, maquetación incorrecta, reportajes de última hora. Todo correcto, pero ha costado.
Me voy a la cama a soñar con la sirenas abrazado al mar de unos brazos que me recorren y que por fin inundan esta casa que tan sola se había quedado.
Buenas noches.
viernes, agosto 27, 2004
Inaugurando tanatorios
Esta tarde he tenido la entrevista con Alejandro Amenábar. Un encanto de persona, un estupendo director. Lo que pasa es que como los dos somos muy tímidos, pues el diálogo ha sido de tímidos. Pero sus respuestas me han interesado mucho y su personalidad es muy interesante. He colgado la entrevista en el blog linkado "maniobras periodísticas" para que si alguno estáis interesado, lo podáis leer.
Perplejidad es la que he tenido esta mañana cuando he llegado a la redacción y he visto una invitación sobre mi mesa que rezaba de la siguiente manera: "La empresa funeraria X tiene el placer de invitarle a la inauguración del nuevo tanatorio norte de Madrid situado en la calle X. Al término se ofrecerá un coctail".
Me quedo sin palabras. Debe ser apasionante brindar por los futuros usuarios del tanatorio. En fin...
En unas horas me marcho a Bruselas al reencuentro con mi novio. Os dejo unos versos que he leído por ahí y me han gustado:
Todos los ojos que he amado.
Todos las voces que he escuchado.
Todos los cuerpos que he querido,
todas las almas que he llorado.
Todas las plegarias que he rezado,
a un Dios que siempre me ha negado.
Todas las veces que he jurado
no volver nunca al pasado.
Todo el polvo del camino,
el viento lo ha soplado
a esta playa de vacío,
en que mi corazón se ha quedado.
Todas las caricias que me diste,
todos los golpes que te he pegado.
Todo el tiempo que me has entregado
para estar siempre a tu lado.
Un beso a todos y feliz fin de semana!! Hasta la vista.
Esta tarde he tenido la entrevista con Alejandro Amenábar. Un encanto de persona, un estupendo director. Lo que pasa es que como los dos somos muy tímidos, pues el diálogo ha sido de tímidos. Pero sus respuestas me han interesado mucho y su personalidad es muy interesante. He colgado la entrevista en el blog linkado "maniobras periodísticas" para que si alguno estáis interesado, lo podáis leer.
Perplejidad es la que he tenido esta mañana cuando he llegado a la redacción y he visto una invitación sobre mi mesa que rezaba de la siguiente manera: "La empresa funeraria X tiene el placer de invitarle a la inauguración del nuevo tanatorio norte de Madrid situado en la calle X. Al término se ofrecerá un coctail".
Me quedo sin palabras. Debe ser apasionante brindar por los futuros usuarios del tanatorio. En fin...
En unas horas me marcho a Bruselas al reencuentro con mi novio. Os dejo unos versos que he leído por ahí y me han gustado:
Todos los ojos que he amado.
Todos las voces que he escuchado.
Todos los cuerpos que he querido,
todas las almas que he llorado.
Todas las plegarias que he rezado,
a un Dios que siempre me ha negado.
Todas las veces que he jurado
no volver nunca al pasado.
Todo el polvo del camino,
el viento lo ha soplado
a esta playa de vacío,
en que mi corazón se ha quedado.
Todas las caricias que me diste,
todos los golpes que te he pegado.
Todo el tiempo que me has entregado
para estar siempre a tu lado.
Un beso a todos y feliz fin de semana!! Hasta la vista.
jueves, agosto 26, 2004
Imagina unas zapatillas sin explotación infantil
¿Cómo se puede tener tanta cara? Resulta que la viuda de uno de los cantantes más importantes de la historia, John Lennon, ha llegado a un acuerdo con una popular marca de deportivas que acumula denuncias por usar a niños asiáticos en la fabricación de sus productos. El objetivo: que el cantante de Los Beatles sea la imagen de una nueva zapatilla que, al loro, han venido a llamar "Paz". Es decir, lavado de imagen de para esta marca al fin de vender buen rollito y armonía universal. JAJAJAJ.
Y encima en la publicidad van a utilizar el mítico "Imagine". ¿Se puede permitir mayor sacrilegio que éste? Es una vergüenza que Yoko Ono lo permita, firme y apoye. Claro que viniendo de quién viene...
Estoy a la espera de que me llegue el nuevo disco de Björk a la redacción, pero he oído voces que no hablan muy bien de él. Ojalá que no tengan razón, porque hasta ahora todo lo que me ha hecho me ha parecido maravilloso, aunque cada vez en sus apariciones públicas se le va un poco más la olla. Pero bueno, a los mitos se les perdona todo.
Mañana entrevisto a Amenábar. Me encanta este director. Como alguno ya habrá leído, me parece el director más en forma de nuestro cine. De hecho, es uno de los pocos verdaderos directores de cine de este país. Su cine es tan sorprendente como magistral en lo que a planos, dirección artística y escenografía se refiere. Un lujazo. Y Mar Adentro, una obra maestra.
Y por ahora no escribo más, que es muy tarde y me voy a dormir. Un beso para todos, incluido Moklán, que inicia andadura bloguera. Bienvenido!!
Mañana a estas horas estaré a punto de marchar a Bruselas con mi novio ;)
¿Cómo se puede tener tanta cara? Resulta que la viuda de uno de los cantantes más importantes de la historia, John Lennon, ha llegado a un acuerdo con una popular marca de deportivas que acumula denuncias por usar a niños asiáticos en la fabricación de sus productos. El objetivo: que el cantante de Los Beatles sea la imagen de una nueva zapatilla que, al loro, han venido a llamar "Paz". Es decir, lavado de imagen de para esta marca al fin de vender buen rollito y armonía universal. JAJAJAJ.
Y encima en la publicidad van a utilizar el mítico "Imagine". ¿Se puede permitir mayor sacrilegio que éste? Es una vergüenza que Yoko Ono lo permita, firme y apoye. Claro que viniendo de quién viene...
Estoy a la espera de que me llegue el nuevo disco de Björk a la redacción, pero he oído voces que no hablan muy bien de él. Ojalá que no tengan razón, porque hasta ahora todo lo que me ha hecho me ha parecido maravilloso, aunque cada vez en sus apariciones públicas se le va un poco más la olla. Pero bueno, a los mitos se les perdona todo.
Mañana entrevisto a Amenábar. Me encanta este director. Como alguno ya habrá leído, me parece el director más en forma de nuestro cine. De hecho, es uno de los pocos verdaderos directores de cine de este país. Su cine es tan sorprendente como magistral en lo que a planos, dirección artística y escenografía se refiere. Un lujazo. Y Mar Adentro, una obra maestra.
Y por ahora no escribo más, que es muy tarde y me voy a dormir. Un beso para todos, incluido Moklán, que inicia andadura bloguera. Bienvenido!!
Mañana a estas horas estaré a punto de marchar a Bruselas con mi novio ;)
martes, agosto 24, 2004
Polvo esparcido irregular
¡Qué tontería! Siempre que abro el viejo baúl que guardo en el fondo de mi armario, sale polvo que se esparce por el suelo dibujando formas que me recuerdan que soy un manirroto y que todo se me cae. Esta mañana intenté abrirlo con todo el mimo que soy capaz de dar, con toda la dulzura que estas manos temblorosas permiten, con todo el lujo y la parafernalia que monto cada vez que me acuerdo de su existencia.
Fallé. Volvió a esparcirse el polvo que almacenaba en su interior por el suelo. Y esta vez vi con mis propios ojos la forma de una araña reclusa parda, con sus enormes patas y su forma de violín en la cabeza. Mirándome. Una brizna de aire llegó rauda y el polvo giró sobre sí mismo. Un caballito de mar se formó ante mí. Inerte. Casi vacío. Pero latente.
De inmediato recogí el polvo a puñaditos y lo guardé en la caja para que su contacto con la luz no le recordara la materia de la que un día fue un todo. Y ahí está. Esperándome de nuevo.
Tras un fin de semana de relax y cierta, aunque discreta, diversión, el domingo por la noche al final fui a ver con Johann la segunda parte de Kill Bill. Y si bien de nuevo volvimos a alucinar y comentar con fervor cada uno de los detalles, planos, colores, gestos, diálogos y música de una película maravilloso, sí es cierto que echamos de menos la intensidad, el lirismo y el ritmo vibrante de la primera parte, que decididamente nos gustó más. Con todo, es una de nuestras películas imprescindibles.
El camino a casa fue un comentario constante de la película. Creo que, contra la opinión de muchos, Daryl Hannah y su espectacular papel de Elle Driver merecían un final distinto, tipo Lucy Liu. Superafavor de los títulos de crédito finales con esa Uma Thurman conduciendo en blanco y negro como en una película de los años 40 que no logro recordar. La banda sonora, mejor la primera. Previsible en algunos momentos. El entrenador chino, lo mejor. Y ese gran momento en que se oye a Lole y Manuel en el coche de Uma, impagable.
He estado dos días de cierre de edición y debo decir que estoy agotado. El lunes por la mañana se plantó Oswaldo (Keta Mine) en mi casa a las siete y media de la mañana procedente de Las Palmas. Iba a hacer escala a Madrid para después partir en un viaje fugaz a Santiago de Compostela y luego de nuevo regresar a Madrid para hacer temblar los cimientos de esta santa ciudad. Entre bostezos y palabras farfulladas que ni siquiera yo mismo entendí, me metí de nuevo en la cama a esperar que sonara el despertador.
Tras regresar de la redacción y tener un día maravilloso lleno de maquetas que corregir y textos que editar (menos mal que mi jefe regresa ya), nos fuimos los dos al Reina Sofía para ver, en mi caso por tercera vez, las exposiciones de Lichtenstein y de Dalí. Me ratifico en mi opinión: la de Lichtenstein me parece una tomadura de pelo basada en cuatro obras conocidas y poco más y la de Dalí me fascina más cada vez que la contemplo.
Tras varios comentarios y un paseo por un Madrid bochornoso aunque poco caluroso para las fechas que estamos, regresamos por el Paseo del Prado a casa y quedamos con P., que venía de trabajar. Y ahí estuvimos, los tres solteros de oro cenando una vez más en casa y armando de las nuestras. Para variar.
Me fui a la cama supertarde y encima sin haber preparado dos reportajes que me tenía que entregar a mí mismo esta mañana para el cierre de edición de hoy. Así que me he pasado toda la mañana como un histérico en el cierre mientras en el ordenador escupía todas las palabras que me venían a la cabeza sobre las fantásticas materias de las que escribía: obras de ampliación del Metro y Manu Tenorio. Impresionante. Me he tenido que autocorregir esos textos ni se sabe cuántas veces de lo cutres que me han quedado. Y encima buscar la puñetera foto del cantante de las narices que no encontraba por ninguna parte. Horrible.
Estoy dispuesto a inmolarme viendo cualquier programa de telebasura que haga juego al encefalograma plano en que se ha quedado mi cerebro a estas alturas de la semana. Menos mal que me voy el viernes a Bruselas y que ese mismo día llega ya mi jefe. Cuando vea las picias que le hecho en su ausencia, me despide. Seguro.
¡Qué tontería! Siempre que abro el viejo baúl que guardo en el fondo de mi armario, sale polvo que se esparce por el suelo dibujando formas que me recuerdan que soy un manirroto y que todo se me cae. Esta mañana intenté abrirlo con todo el mimo que soy capaz de dar, con toda la dulzura que estas manos temblorosas permiten, con todo el lujo y la parafernalia que monto cada vez que me acuerdo de su existencia.
Fallé. Volvió a esparcirse el polvo que almacenaba en su interior por el suelo. Y esta vez vi con mis propios ojos la forma de una araña reclusa parda, con sus enormes patas y su forma de violín en la cabeza. Mirándome. Una brizna de aire llegó rauda y el polvo giró sobre sí mismo. Un caballito de mar se formó ante mí. Inerte. Casi vacío. Pero latente.
De inmediato recogí el polvo a puñaditos y lo guardé en la caja para que su contacto con la luz no le recordara la materia de la que un día fue un todo. Y ahí está. Esperándome de nuevo.
Tras un fin de semana de relax y cierta, aunque discreta, diversión, el domingo por la noche al final fui a ver con Johann la segunda parte de Kill Bill. Y si bien de nuevo volvimos a alucinar y comentar con fervor cada uno de los detalles, planos, colores, gestos, diálogos y música de una película maravilloso, sí es cierto que echamos de menos la intensidad, el lirismo y el ritmo vibrante de la primera parte, que decididamente nos gustó más. Con todo, es una de nuestras películas imprescindibles.
El camino a casa fue un comentario constante de la película. Creo que, contra la opinión de muchos, Daryl Hannah y su espectacular papel de Elle Driver merecían un final distinto, tipo Lucy Liu. Superafavor de los títulos de crédito finales con esa Uma Thurman conduciendo en blanco y negro como en una película de los años 40 que no logro recordar. La banda sonora, mejor la primera. Previsible en algunos momentos. El entrenador chino, lo mejor. Y ese gran momento en que se oye a Lole y Manuel en el coche de Uma, impagable.
He estado dos días de cierre de edición y debo decir que estoy agotado. El lunes por la mañana se plantó Oswaldo (Keta Mine) en mi casa a las siete y media de la mañana procedente de Las Palmas. Iba a hacer escala a Madrid para después partir en un viaje fugaz a Santiago de Compostela y luego de nuevo regresar a Madrid para hacer temblar los cimientos de esta santa ciudad. Entre bostezos y palabras farfulladas que ni siquiera yo mismo entendí, me metí de nuevo en la cama a esperar que sonara el despertador.
Tras regresar de la redacción y tener un día maravilloso lleno de maquetas que corregir y textos que editar (menos mal que mi jefe regresa ya), nos fuimos los dos al Reina Sofía para ver, en mi caso por tercera vez, las exposiciones de Lichtenstein y de Dalí. Me ratifico en mi opinión: la de Lichtenstein me parece una tomadura de pelo basada en cuatro obras conocidas y poco más y la de Dalí me fascina más cada vez que la contemplo.
Tras varios comentarios y un paseo por un Madrid bochornoso aunque poco caluroso para las fechas que estamos, regresamos por el Paseo del Prado a casa y quedamos con P., que venía de trabajar. Y ahí estuvimos, los tres solteros de oro cenando una vez más en casa y armando de las nuestras. Para variar.
Me fui a la cama supertarde y encima sin haber preparado dos reportajes que me tenía que entregar a mí mismo esta mañana para el cierre de edición de hoy. Así que me he pasado toda la mañana como un histérico en el cierre mientras en el ordenador escupía todas las palabras que me venían a la cabeza sobre las fantásticas materias de las que escribía: obras de ampliación del Metro y Manu Tenorio. Impresionante. Me he tenido que autocorregir esos textos ni se sabe cuántas veces de lo cutres que me han quedado. Y encima buscar la puñetera foto del cantante de las narices que no encontraba por ninguna parte. Horrible.
Estoy dispuesto a inmolarme viendo cualquier programa de telebasura que haga juego al encefalograma plano en que se ha quedado mi cerebro a estas alturas de la semana. Menos mal que me voy el viernes a Bruselas y que ese mismo día llega ya mi jefe. Cuando vea las picias que le hecho en su ausencia, me despide. Seguro.
viernes, agosto 20, 2004
Mar de poesía, película para la historia
Si alguna vez quisiera morir dignamente, firmaría que Amenábar me hiciera una película. Esta mañana he asistido a una proyección de Mar Adentro, el esperadísimo cuarto film del siempre sorprendente Amenábar. Y debo decir que no me ha defraudado. Me ha parecido un auténtico peliculón, quizá de lo mejor que se ha hecho en el cine español en los últimos tiempos. Lo siento, Almodóvar, pero otro año más que en los Goya te vas a quedar a verlas venir. Porque a tu mala educación lo que le sobra en el título es, precisamente, la palabra educación.
Mar Adentro reúne un conjunto coral de interpretaciones de actores que están en su mayor momento de gracia, con un Javier Bardem inconmensurable y absolutamente creíble en su papel de Ramón Sampedro. Ese tetrapléjico gallego que conmovió mi corazón -y el de muchos españoles mal que le pese a la maldita Iglesia- hace muchos años cada vez que le veía en televisión pidiendo que le dejaran marcharse de este mundo en paz. Era muy pequeño y aún recuerdo lo a favor que estuve de que cada uno decida su destino, y de que se le dejara a Sampedro abandonar un mundo que ya no le pertenecía. Al fin y al cabo, lo único novedoso de su caso es que era el primer practicante de eutanasia que se atrevía a pedirla públicamente y no se escondía, como lo han hecho muchos otros cuyos casos nunca conoceremos.
Amenábar ha hecho verdadera poesía, con momentos que quedarán para siempre plasmados en mi retina por su visualidad, su fuerza, su ritmo, su capacidad para tocar la fibra sensible del espectador. Hacía tiempo que no veía una película tan redonda, que fuera capaz de hacerme reir y llorar e identificarme plenamente con la causa de su protagonista. El guión sólo peca de algún bajón de ritmo a mitad de la película, pero por lo demás es un texto para estudiar y releer mil veces. Académico.
Hasta la inefable Belén Rueda tiene momentos magníficos en la película, que está plagada de extraordinarios actores poco conocidos para el gran público pero con un bagaje profesional que se hace palpable en la que sin duda ha sido la película más difícil de sus carreras. Porque interpretar a la familia de Ramón, a los abogados, a la amante y encima hacerlo con esa credibilidad es algo que está al alcance de muy pocos.
Enhorabuena a Amenábar, a quien entrevistaré la semana que viene, por una película que os recomiendo que no tardéis en ver una vez que se estrene el 3 de septiembre porque saldréis del cine, curiosamente, con ganas de vivir y quizá el mismo nudo en la garganta que me ha acompañado hasta no hace mucho tiempo.
Y sí, desde hace muchos años estoy a favor de morir dignamente y de que la ley contemple esa posibilidad. Al fin y al cabo me he pasado la vida reivindicando la misma libertad para mí que la que pedía Ramón Sampedro para él.
Si alguna vez quisiera morir dignamente, firmaría que Amenábar me hiciera una película. Esta mañana he asistido a una proyección de Mar Adentro, el esperadísimo cuarto film del siempre sorprendente Amenábar. Y debo decir que no me ha defraudado. Me ha parecido un auténtico peliculón, quizá de lo mejor que se ha hecho en el cine español en los últimos tiempos. Lo siento, Almodóvar, pero otro año más que en los Goya te vas a quedar a verlas venir. Porque a tu mala educación lo que le sobra en el título es, precisamente, la palabra educación.
Mar Adentro reúne un conjunto coral de interpretaciones de actores que están en su mayor momento de gracia, con un Javier Bardem inconmensurable y absolutamente creíble en su papel de Ramón Sampedro. Ese tetrapléjico gallego que conmovió mi corazón -y el de muchos españoles mal que le pese a la maldita Iglesia- hace muchos años cada vez que le veía en televisión pidiendo que le dejaran marcharse de este mundo en paz. Era muy pequeño y aún recuerdo lo a favor que estuve de que cada uno decida su destino, y de que se le dejara a Sampedro abandonar un mundo que ya no le pertenecía. Al fin y al cabo, lo único novedoso de su caso es que era el primer practicante de eutanasia que se atrevía a pedirla públicamente y no se escondía, como lo han hecho muchos otros cuyos casos nunca conoceremos.
Amenábar ha hecho verdadera poesía, con momentos que quedarán para siempre plasmados en mi retina por su visualidad, su fuerza, su ritmo, su capacidad para tocar la fibra sensible del espectador. Hacía tiempo que no veía una película tan redonda, que fuera capaz de hacerme reir y llorar e identificarme plenamente con la causa de su protagonista. El guión sólo peca de algún bajón de ritmo a mitad de la película, pero por lo demás es un texto para estudiar y releer mil veces. Académico.
Hasta la inefable Belén Rueda tiene momentos magníficos en la película, que está plagada de extraordinarios actores poco conocidos para el gran público pero con un bagaje profesional que se hace palpable en la que sin duda ha sido la película más difícil de sus carreras. Porque interpretar a la familia de Ramón, a los abogados, a la amante y encima hacerlo con esa credibilidad es algo que está al alcance de muy pocos.
Enhorabuena a Amenábar, a quien entrevistaré la semana que viene, por una película que os recomiendo que no tardéis en ver una vez que se estrene el 3 de septiembre porque saldréis del cine, curiosamente, con ganas de vivir y quizá el mismo nudo en la garganta que me ha acompañado hasta no hace mucho tiempo.
Y sí, desde hace muchos años estoy a favor de morir dignamente y de que la ley contemple esa posibilidad. Al fin y al cabo me he pasado la vida reivindicando la misma libertad para mí que la que pedía Ramón Sampedro para él.
miércoles, agosto 18, 2004
Por un amor
Escucho en el CD esta ranchera de Sasha Sokol, una artista mexicana cuya reciente entrevista atesoro con mucho cariño por varios motivos, entre ellos la enorme humanidad de quien se mostró cien por cien sincera en sus respuestas.
Por un amor, me desvelo y vivo apasionada,
tengo un amor.
Hay días en los que uno, sin saber por qué, está triste. Son días en los que parece que todos los astros se han conjurado contra en ti y se unen en Géminis para desestabilizar el equilibrio que te proporciona Libra cuando está en Saturno.
En mi vida dejo para siempre amargo dolor.
Son días en los que los recuerdos se agolpan, en los que los ojos que una vez quisiste se te aparecen por todas partes. Días de amargura viendo a través de la ventana las vidas de los demás, imaginando que son más felices que tú. Quizá sí. Noches de desvelo en las que el sueño tarda en llegar y tu única compañía es una copa de ron que poco a poco se va mermando y no te introduce en el tan deseado olvido.
Pobre de mí. Esta vida mejor que se acabe, no es para mí.
Pobre de mí. Pobre de mí.
Tengo muchas ilusiones, muchos proyectos, pero la mente, ¡maldita sea!, parece que hoy se ha quedado sólo anclada en lo que pudo ser, y no fue. En los recuerdos de una vida que por aquel entonces me parecía mía, y ahora la siento tan lejana como las frías estepas rusas por las que un día me perderé.
Cuanto sufre mi pecho que late tan sólo por ti.
Y la vida ya no se me presenta como un futuro prometedor, sino como un pasado ensordecedor que grita en mi alma hasta que todo mi cuerpo se retuerce en una espiral y los huesos comienzan a crujir, los músculos a tensionarse sin dolor. Y las lagrimas no aparecen.
Por un amor, he llorado gotitas de sangre del corazón.
Me ha dejado con el alma herida, sin compasión.
¿Cuándo aprendí que los planes casi nunca salen bien? ¿Cuándo me di cuenta de que soy un punto minúsculo en el firmamento? ¿Cuándo me fijé en que nada de lo que deseaba podía ser?
Pobre de mí.
Esta vida mejor que se acabe, no es para ti.
Pobre de mí.
Pobre de mí.
Siento la cercanía de mis seres queridos cada vez más lejana. Siento la lucha cada vez más estúpida. Siento que todo lo que construyo, se derrumba, que cada vez soy más un juguete en manos de un tiempo que se me escapa por los poros de la piel.
Cuanto sufre mi pecho que late tan sólo por ti.
Pobre de mí.
Escucho en el CD esta ranchera de Sasha Sokol, una artista mexicana cuya reciente entrevista atesoro con mucho cariño por varios motivos, entre ellos la enorme humanidad de quien se mostró cien por cien sincera en sus respuestas.
Por un amor, me desvelo y vivo apasionada,
tengo un amor.
Hay días en los que uno, sin saber por qué, está triste. Son días en los que parece que todos los astros se han conjurado contra en ti y se unen en Géminis para desestabilizar el equilibrio que te proporciona Libra cuando está en Saturno.
En mi vida dejo para siempre amargo dolor.
Son días en los que los recuerdos se agolpan, en los que los ojos que una vez quisiste se te aparecen por todas partes. Días de amargura viendo a través de la ventana las vidas de los demás, imaginando que son más felices que tú. Quizá sí. Noches de desvelo en las que el sueño tarda en llegar y tu única compañía es una copa de ron que poco a poco se va mermando y no te introduce en el tan deseado olvido.
Pobre de mí. Esta vida mejor que se acabe, no es para mí.
Pobre de mí. Pobre de mí.
Tengo muchas ilusiones, muchos proyectos, pero la mente, ¡maldita sea!, parece que hoy se ha quedado sólo anclada en lo que pudo ser, y no fue. En los recuerdos de una vida que por aquel entonces me parecía mía, y ahora la siento tan lejana como las frías estepas rusas por las que un día me perderé.
Cuanto sufre mi pecho que late tan sólo por ti.
Y la vida ya no se me presenta como un futuro prometedor, sino como un pasado ensordecedor que grita en mi alma hasta que todo mi cuerpo se retuerce en una espiral y los huesos comienzan a crujir, los músculos a tensionarse sin dolor. Y las lagrimas no aparecen.
Por un amor, he llorado gotitas de sangre del corazón.
Me ha dejado con el alma herida, sin compasión.
¿Cuándo aprendí que los planes casi nunca salen bien? ¿Cuándo me di cuenta de que soy un punto minúsculo en el firmamento? ¿Cuándo me fijé en que nada de lo que deseaba podía ser?
Pobre de mí.
Esta vida mejor que se acabe, no es para ti.
Pobre de mí.
Pobre de mí.
Siento la cercanía de mis seres queridos cada vez más lejana. Siento la lucha cada vez más estúpida. Siento que todo lo que construyo, se derrumba, que cada vez soy más un juguete en manos de un tiempo que se me escapa por los poros de la piel.
Cuanto sufre mi pecho que late tan sólo por ti.
Pobre de mí.
Guadalajara, tierra de amor y dudas
Es 18 de agosto y aunque a priori pueda parecer lo contrario, tengo un estrés laboral inusitado debido a que mi jefe me ha encasquetado varios suplementos y publicaciones. Después de tener que prepararme varios reportajes locales para la edición de Guadalajara y ponerme al día de todas las obras de nueva construcción de pisos en Madrid y aledaños, me encontro con muy pocas ganas de seguir escribiendo estas líneas, la verdad.
Esta mañana he estado en Guadalajara para preparar un reportaje (por fin el último) sobre la consulta joven. Es decir, la habilitación en los centros de salud de un sistema de información para jóvenes sobre sexo, drogas y alimentación. Y un día más he acabado siendo el modelo improvisado para la foto. Voy a ser más conocida que la Toto, que no sé quien es, pero debe ser muy conocida porque mi madre se pasaba el día mentándola en casa.
Está bien que se les resuelva a la gente joven las dudas y se les informe médicamente, la pena es como siempre se hace a posteriori. Es decir, cuando el joven lo que de verdad necesita es la píldora del día después y no información sobre como ponerse un preservativo.
Por desgracia el tema sexo y aledaños (no hablemos de la homsoexualidad) sigue siendo algo tabú en muchas casas y muchos padres no se dan cuenta del daño que están causando a sus hijos al no informarles debidamente sobre sexo, drogas y anorexia. Con una buena información en sus manos, los jóvenes seguramente no deban hacer nunca uso de estos servicios y, sobre todo, estarían lo suficientemente prevenidos para evitar problemas futuros.
Hoy no escribo más que estoy muy estresado y encima creo que me ha salido una cana!! que me pienso extirpar en cuanto llegue a casa si compruebo que es verdad. Y no me vengáis con que si me la quito, me salen tres más. Que: a) No me lo creo. b) Para eso se han inventado los tintes. ¡Hombre ya!
Es 18 de agosto y aunque a priori pueda parecer lo contrario, tengo un estrés laboral inusitado debido a que mi jefe me ha encasquetado varios suplementos y publicaciones. Después de tener que prepararme varios reportajes locales para la edición de Guadalajara y ponerme al día de todas las obras de nueva construcción de pisos en Madrid y aledaños, me encontro con muy pocas ganas de seguir escribiendo estas líneas, la verdad.
Esta mañana he estado en Guadalajara para preparar un reportaje (por fin el último) sobre la consulta joven. Es decir, la habilitación en los centros de salud de un sistema de información para jóvenes sobre sexo, drogas y alimentación. Y un día más he acabado siendo el modelo improvisado para la foto. Voy a ser más conocida que la Toto, que no sé quien es, pero debe ser muy conocida porque mi madre se pasaba el día mentándola en casa.
Está bien que se les resuelva a la gente joven las dudas y se les informe médicamente, la pena es como siempre se hace a posteriori. Es decir, cuando el joven lo que de verdad necesita es la píldora del día después y no información sobre como ponerse un preservativo.
Por desgracia el tema sexo y aledaños (no hablemos de la homsoexualidad) sigue siendo algo tabú en muchas casas y muchos padres no se dan cuenta del daño que están causando a sus hijos al no informarles debidamente sobre sexo, drogas y anorexia. Con una buena información en sus manos, los jóvenes seguramente no deban hacer nunca uso de estos servicios y, sobre todo, estarían lo suficientemente prevenidos para evitar problemas futuros.
Hoy no escribo más que estoy muy estresado y encima creo que me ha salido una cana!! que me pienso extirpar en cuanto llegue a casa si compruebo que es verdad. Y no me vengáis con que si me la quito, me salen tres más. Que: a) No me lo creo. b) Para eso se han inventado los tintes. ¡Hombre ya!
lunes, agosto 16, 2004
Recuerdos de una noche de verano
Acabo de sentarme un rato ante el ordenador tras un fin de semana en el que me ha dado un respiro total. En cuanto acabe estas breves líneas, escribiré dos reportajes que tengo que preparar para mañana y, si los ojos me lo permiten y no se cierran, me pondré a ver Shrek 2.
En los últimos días, la lectura de "Seguiré aquí cuando despiertes", tercer libro de mi compañero de trabajo Tomás Ortiz, me ha traído a la mente recuerdos de otros momentos desafortunados de mi vida. Hasta el punto de que un tema del que nunca hablo, este fin de semana lo saqué en una conversación con Javi, mientras íbamos el sábado a visitar a León al pub en el que trabaja.
El libro es absolutamente recomendable y habla del dolor que causa la pérdida repentina de aquella persona que de repente da pleno significado a tu vida. Lo peor de todo es que encima el personaje que desaparecía se llama Víctor, es decir, como mi novio. Leer cada página, observar como al protagonista le sucedía lo mismo que a mí hace muchos años y que encima el nombre de Víctor apareciera cada tres líneas, ha hecho que en mi interior se hayan removido, y mucho, los recuerdos.
Hace muchos años -era todavía un niño de 15 años- perdí de la noche a la mañana a una persona que en aquel entonces era muy querida para mí. Tanto que se convirtió en mi primer amor verdadero. Una tarde de sábado, poco antes de comenzar un programa de radio, me llamó a la emisora su padre para darme la fatal noticia de que un derrame cerebral me había arrebatado a esa persona por la que tantas cosas sentí.
Ahora recuerdo aquellos días y las lágrimas no empañan mis ojos de la misma forma que antes, aunque es inevitable la tristeza cuando recuerdas ciertos latigazos de la vida, del destino, ¡qué sé yo!
Observar a los 15 años lo efímero de la vida, como hoy estás aquí y mañana no, que todo lo que construyes puede desmoronarse compo un castillo de naipes, que tu vida cobra un nuevo significado, que tu inevitable pesimismo se hace de repente mayor, es algo muy duro. Un episodio que afortunadamente me sirvió para iniciar un camino interior de autoexploración que me ha llevado hasta lo que soy hoy en día. Lágrimas de cocodrilo que se han transformado en cantos de sirena.
Nunca hablo con nadie de este tema. Muy pocas personas lo saben. Y el hecho de que hoy lo cuente aquí es quizá un atrevimiento por mi parte. Pero estos días escucho a mi alrededor muchas noticias trágicas y la verdad es que la lectura del libro ha sido la gota que colma el vaso.
Por otra parte, mi novio anda estos días triste porque en el curso no acaba de conectar con la gente, y que cada día que hablamos te diga que está triste, y yo aquí, y él en Bélgica, pues es un papelón. Le echo mucho de menos, la verdad. Recuerda que te quiero.
Acabo de sentarme un rato ante el ordenador tras un fin de semana en el que me ha dado un respiro total. En cuanto acabe estas breves líneas, escribiré dos reportajes que tengo que preparar para mañana y, si los ojos me lo permiten y no se cierran, me pondré a ver Shrek 2.
En los últimos días, la lectura de "Seguiré aquí cuando despiertes", tercer libro de mi compañero de trabajo Tomás Ortiz, me ha traído a la mente recuerdos de otros momentos desafortunados de mi vida. Hasta el punto de que un tema del que nunca hablo, este fin de semana lo saqué en una conversación con Javi, mientras íbamos el sábado a visitar a León al pub en el que trabaja.
El libro es absolutamente recomendable y habla del dolor que causa la pérdida repentina de aquella persona que de repente da pleno significado a tu vida. Lo peor de todo es que encima el personaje que desaparecía se llama Víctor, es decir, como mi novio. Leer cada página, observar como al protagonista le sucedía lo mismo que a mí hace muchos años y que encima el nombre de Víctor apareciera cada tres líneas, ha hecho que en mi interior se hayan removido, y mucho, los recuerdos.
Hace muchos años -era todavía un niño de 15 años- perdí de la noche a la mañana a una persona que en aquel entonces era muy querida para mí. Tanto que se convirtió en mi primer amor verdadero. Una tarde de sábado, poco antes de comenzar un programa de radio, me llamó a la emisora su padre para darme la fatal noticia de que un derrame cerebral me había arrebatado a esa persona por la que tantas cosas sentí.
Ahora recuerdo aquellos días y las lágrimas no empañan mis ojos de la misma forma que antes, aunque es inevitable la tristeza cuando recuerdas ciertos latigazos de la vida, del destino, ¡qué sé yo!
Observar a los 15 años lo efímero de la vida, como hoy estás aquí y mañana no, que todo lo que construyes puede desmoronarse compo un castillo de naipes, que tu vida cobra un nuevo significado, que tu inevitable pesimismo se hace de repente mayor, es algo muy duro. Un episodio que afortunadamente me sirvió para iniciar un camino interior de autoexploración que me ha llevado hasta lo que soy hoy en día. Lágrimas de cocodrilo que se han transformado en cantos de sirena.
Nunca hablo con nadie de este tema. Muy pocas personas lo saben. Y el hecho de que hoy lo cuente aquí es quizá un atrevimiento por mi parte. Pero estos días escucho a mi alrededor muchas noticias trágicas y la verdad es que la lectura del libro ha sido la gota que colma el vaso.
Por otra parte, mi novio anda estos días triste porque en el curso no acaba de conectar con la gente, y que cada día que hablamos te diga que está triste, y yo aquí, y él en Bélgica, pues es un papelón. Le echo mucho de menos, la verdad. Recuerda que te quiero.
viernes, agosto 13, 2004
El enorme pecado de ser gay en el país de las libertades (sic)
El gobernador de Nueva Jersey ha dimitido por haber sido infiel a su esposa... con un hombre. A mí que un político dimita por ese asunto y no por ser un corrupto o haber indicios más que demostrados sobre ello me parece ridículo. No voy a recordar ahora los años en los que en este país se había implantado la llamada "cultura del pelotazo" y la corrupción política al más alto nivel. Una época que ha terminado por denominarse "del ping-pong entre las rejas". En esa época, además de ser infieles, eran corruptos. Y no dimitió más que el pobre Belloch, que cada vez que se asomaba por la televisión parecía la resurrección del Nosferatu.
Si el gobernador de Nueva Jersey se ha acostado con un hombre, pues es problema suyo y de su familia. No contento con haber tenido que dimitir por tan "lamentable" hecho que seguro que ha causado un enorme perjuicio a la ciudadanía (ya ves tú), encima dice que se siente "orgulloso de vivir en un país con las mayores libertades civiles del mundo". Este tío es imbécil y aún no se ha dado cuenta, el pobre. Claro, que si, como él mismo confiesa, ha tardado toda su vida en reconocer que es gay, pues qué se puede esperar. Menudo orgullo debe sentir de las libertades civiles de un país que mientras él dimitía por ser homosexual, anulaba los matrimonios gay de San Francisco. Si es que con gente tan pacata y tan católica confesa como este ex gobernador, ¡qué podemos esperar! Y no te digo nada si de por medio anda Schwartzennager (o como se escriba, que me trae sin cuidado...)
Si en España o en otros países, los políticos tuvieran que dimitir por ser infieles, nos quedaríamos sin muchos de ellos en el poder (y no voy a citar nombres, es lo que tiene el ser periodista, que te enteras de muchas cosas). Claro, que bien visto, a lo mejor muchos de ellos nos hacían un favor largándose a disfrutar del folleteo infiel y encima serían más felices con la "churri" o el "chiqui". ¿Verdad, señor Cascos?
Termino la semana cansado pero orgulloso. Lo que tiene estar de jefe, que meto los temas que me da la gana en la revista. El reportaje de los nuevos valores pop, donde salen mis queridos Elektro y Aviador Deluxe, entre otros artistazos, lo estoy metiendo en todas las ediciones. Ojalá sirva para que se hagan mucho más famosos aún, porque son personas muy especiales y todo unos artistazos. Leo estos días con atención la creación del nuevo sello discográfico de Elektro y me entran ya ganas de escuchar su disco, y el recopilatorio del Plan Travesti, que según aseguran mis fuentes está quedando muy bien, y el disco de Cristinita Percances, que es lo más...
Acabo de regresar del barrio de Ascao, de hacer un reportaje a los grupos de colombianos que se reunen en un parque por las tardes para jugar al fútbol. Lo sacaré el martes en la edición local de la revista. ¡Qué trajín! Tan pronto estoy corriendo delante de unos individuos con cara de peligro en un barrio marginal, como estoy entrevistando a Martirio o Coronado. ¡Esto sí que es versatilidad!
Hablando de entrevistas, anoche estuve con William Rand en Leki. Las fotos quedaron bastante bien (menudo fotero que tengo en la redacción, ya lo quisiera Vogue) y él, pues qué voy a decir, es un encanto además de un ser superaccesible. Se vino León al final y estuvimos después un buen rato hablando todos. A esa hora se había apuntado también Luis Fer, uno de sus modelos. Un chico guapísimo y encima con cabeza.
Recogimos a Zäpp y Unam Yag y nos plantamos en el Mondo, lo que pasa que llegué un poco agotado de toda la semana laboral y de ocio nocturno que a la que esta vida de Rodríguez me está abocando. Sí, soy lo peor.
Echo mucho de menos a mi novio. Sobre todo al despertarme por las mañanas. Menos mal que Poison, esa preciosa gatita, me hace mucha compañía, y por las noches se ocupa con sus juegos de intentar que no duerma, jajaj. En fin...
¿Alguna vez he dicho lo guapo y especial que es mi novio? Hoy me ha enviado unas fotos desde Gante y estaba en la redacción que se me caía la baba.
Este fin de semana, espantada general en Madrid. Nos vamos a quedar unos pocos. Y yo de hecho me voy algún día a la sierra con mis padres para aprovechar la piscina e intentar abandonar este color blanco fluorescente que aún se deja entrever en mi piel motivado por las muchas horas de oficina que chupo.
He puesto un contador en la página y estoy alucinado con la cantidad de personas que leéis estas palabras que ahora escribo. Jamás pensé que estas cosas que digo podrían interesar a alguien más que a unos cuantos amigos. De verdad. Cuando entréis, dejarme mensajes y luego os puedo enlazar, y así leeros después (¡tiembla autoproclamada Reina del Link! ¡Hombre ya!)
Y con lo tímido que soy, pues no sé si he hecho bien en poner ese contador, porque ahora me doy cuenta de que debo intentar decir cosas interesantes y bien escritas, ¿no? ¡Ay, qué dudas metafísicas!
Me han dejado el CD de Kill Bill con la B.S.O. Cada vez que lo escucha me gusta más. Este fin de semana por fin veré la segunda parte. Sí, soy lo peor. Aún no he podido ir.
On the CD: Pues eso, Kill Bill
La tarde cae, dentro de poco vendrá gente a casa, esta noche al Klübb! y la gata me mira
El gobernador de Nueva Jersey ha dimitido por haber sido infiel a su esposa... con un hombre. A mí que un político dimita por ese asunto y no por ser un corrupto o haber indicios más que demostrados sobre ello me parece ridículo. No voy a recordar ahora los años en los que en este país se había implantado la llamada "cultura del pelotazo" y la corrupción política al más alto nivel. Una época que ha terminado por denominarse "del ping-pong entre las rejas". En esa época, además de ser infieles, eran corruptos. Y no dimitió más que el pobre Belloch, que cada vez que se asomaba por la televisión parecía la resurrección del Nosferatu.
Si el gobernador de Nueva Jersey se ha acostado con un hombre, pues es problema suyo y de su familia. No contento con haber tenido que dimitir por tan "lamentable" hecho que seguro que ha causado un enorme perjuicio a la ciudadanía (ya ves tú), encima dice que se siente "orgulloso de vivir en un país con las mayores libertades civiles del mundo". Este tío es imbécil y aún no se ha dado cuenta, el pobre. Claro, que si, como él mismo confiesa, ha tardado toda su vida en reconocer que es gay, pues qué se puede esperar. Menudo orgullo debe sentir de las libertades civiles de un país que mientras él dimitía por ser homosexual, anulaba los matrimonios gay de San Francisco. Si es que con gente tan pacata y tan católica confesa como este ex gobernador, ¡qué podemos esperar! Y no te digo nada si de por medio anda Schwartzennager (o como se escriba, que me trae sin cuidado...)
Si en España o en otros países, los políticos tuvieran que dimitir por ser infieles, nos quedaríamos sin muchos de ellos en el poder (y no voy a citar nombres, es lo que tiene el ser periodista, que te enteras de muchas cosas). Claro, que bien visto, a lo mejor muchos de ellos nos hacían un favor largándose a disfrutar del folleteo infiel y encima serían más felices con la "churri" o el "chiqui". ¿Verdad, señor Cascos?
Termino la semana cansado pero orgulloso. Lo que tiene estar de jefe, que meto los temas que me da la gana en la revista. El reportaje de los nuevos valores pop, donde salen mis queridos Elektro y Aviador Deluxe, entre otros artistazos, lo estoy metiendo en todas las ediciones. Ojalá sirva para que se hagan mucho más famosos aún, porque son personas muy especiales y todo unos artistazos. Leo estos días con atención la creación del nuevo sello discográfico de Elektro y me entran ya ganas de escuchar su disco, y el recopilatorio del Plan Travesti, que según aseguran mis fuentes está quedando muy bien, y el disco de Cristinita Percances, que es lo más...
Acabo de regresar del barrio de Ascao, de hacer un reportaje a los grupos de colombianos que se reunen en un parque por las tardes para jugar al fútbol. Lo sacaré el martes en la edición local de la revista. ¡Qué trajín! Tan pronto estoy corriendo delante de unos individuos con cara de peligro en un barrio marginal, como estoy entrevistando a Martirio o Coronado. ¡Esto sí que es versatilidad!
Hablando de entrevistas, anoche estuve con William Rand en Leki. Las fotos quedaron bastante bien (menudo fotero que tengo en la redacción, ya lo quisiera Vogue) y él, pues qué voy a decir, es un encanto además de un ser superaccesible. Se vino León al final y estuvimos después un buen rato hablando todos. A esa hora se había apuntado también Luis Fer, uno de sus modelos. Un chico guapísimo y encima con cabeza.
Recogimos a Zäpp y Unam Yag y nos plantamos en el Mondo, lo que pasa que llegué un poco agotado de toda la semana laboral y de ocio nocturno que a la que esta vida de Rodríguez me está abocando. Sí, soy lo peor.
Echo mucho de menos a mi novio. Sobre todo al despertarme por las mañanas. Menos mal que Poison, esa preciosa gatita, me hace mucha compañía, y por las noches se ocupa con sus juegos de intentar que no duerma, jajaj. En fin...
¿Alguna vez he dicho lo guapo y especial que es mi novio? Hoy me ha enviado unas fotos desde Gante y estaba en la redacción que se me caía la baba.
Este fin de semana, espantada general en Madrid. Nos vamos a quedar unos pocos. Y yo de hecho me voy algún día a la sierra con mis padres para aprovechar la piscina e intentar abandonar este color blanco fluorescente que aún se deja entrever en mi piel motivado por las muchas horas de oficina que chupo.
He puesto un contador en la página y estoy alucinado con la cantidad de personas que leéis estas palabras que ahora escribo. Jamás pensé que estas cosas que digo podrían interesar a alguien más que a unos cuantos amigos. De verdad. Cuando entréis, dejarme mensajes y luego os puedo enlazar, y así leeros después (¡tiembla autoproclamada Reina del Link! ¡Hombre ya!)
Y con lo tímido que soy, pues no sé si he hecho bien en poner ese contador, porque ahora me doy cuenta de que debo intentar decir cosas interesantes y bien escritas, ¿no? ¡Ay, qué dudas metafísicas!
Me han dejado el CD de Kill Bill con la B.S.O. Cada vez que lo escucha me gusta más. Este fin de semana por fin veré la segunda parte. Sí, soy lo peor. Aún no he podido ir.
On the CD: Pues eso, Kill Bill
La tarde cae, dentro de poco vendrá gente a casa, esta noche al Klübb! y la gata me mira
jueves, agosto 12, 2004
Rico caviar para los Rodríguez
¿Quién dijo que el fenómeno del Rodríguez era tan anacrónico como una película de José Luis López Vázquez? Lejos de ser algo pasado de moda, el Rodríguez, ese ser que se pasa el mes de agosto trabajando en la ciudad mientras su familia se divierte en la playa, demuestra tener más fuerza que nunca.
Una empresa de Granada dedicada a la fabricación de caviar, y otros productos de los llamados delicatessen, ha comentado que precisamente en julio pero sobre todo en agosto se hinchan a vender caviar y sutilezas gastronómicas similares gracias a los Rodríguez. Es decir, que no contentos con pasearse por las terrazas de moda de la city con sus mejores galas, invitar a decenas de copas a cuantas tías se quieran ligar y volver solos pero borrachos como una cuba a casa, deciden pasar la resaca del día siguiente consumiendo caviar.
Y no es que yo comente hoy este asunto porque estoy de Rodríguez (mal pensados) sino porque no me deja de sorprender hasta qué punto lamentable se puede llegar a caer cuando el calor aprieta las meninges.
Pero yo tampoco es que sea un dechado de virtudes. Anoche se vinieron a cenar a casa mi profesor de catalán, Narcís, y su novio. Y acabamos... en el LL. ¡Qué decadente! ¡Qué travestismo barato tan chabacano y de peor gusto! ¡Qué panorama de gente tan desolador! Pero como el novio de Narcís había quedado allí porque a él le encanta todo eso (!), pues ahí acabamos. La verdad es que tanto Narcís como yo nos mirábamos y poníamos unas caras de sufrimiento que ni La Piedad de Miguel Ángel. En fin, que menos mal que yo paso de todo eso.
El martes se vino León a casa también (sí, estoy de Rodríguez, y yo no le doy al caviar, pero al buen vino, no veas). Acabamos también a las tantas porque estuvimos hablando varias horas. Es un encanto este chico.
Y este fin de semana Madrid amenaza con quedarse hasta sin Rodríguez. Prácticamente todo el mundo se larga. Y yo que había previsto bajarme a Cádiz con Juan y Raquel, pues como que no, porque son muchos kilómetros y como al fin y al cabo en el chalé de la sierra tengo una piscina para mí solo, prefiero quedarme.
Me quedaré con P., que este fin de semana trabaja en el Klübb!
¿Quién dijo que el fenómeno del Rodríguez era tan anacrónico como una película de José Luis López Vázquez? Lejos de ser algo pasado de moda, el Rodríguez, ese ser que se pasa el mes de agosto trabajando en la ciudad mientras su familia se divierte en la playa, demuestra tener más fuerza que nunca.
Una empresa de Granada dedicada a la fabricación de caviar, y otros productos de los llamados delicatessen, ha comentado que precisamente en julio pero sobre todo en agosto se hinchan a vender caviar y sutilezas gastronómicas similares gracias a los Rodríguez. Es decir, que no contentos con pasearse por las terrazas de moda de la city con sus mejores galas, invitar a decenas de copas a cuantas tías se quieran ligar y volver solos pero borrachos como una cuba a casa, deciden pasar la resaca del día siguiente consumiendo caviar.
Y no es que yo comente hoy este asunto porque estoy de Rodríguez (mal pensados) sino porque no me deja de sorprender hasta qué punto lamentable se puede llegar a caer cuando el calor aprieta las meninges.
Pero yo tampoco es que sea un dechado de virtudes. Anoche se vinieron a cenar a casa mi profesor de catalán, Narcís, y su novio. Y acabamos... en el LL. ¡Qué decadente! ¡Qué travestismo barato tan chabacano y de peor gusto! ¡Qué panorama de gente tan desolador! Pero como el novio de Narcís había quedado allí porque a él le encanta todo eso (!), pues ahí acabamos. La verdad es que tanto Narcís como yo nos mirábamos y poníamos unas caras de sufrimiento que ni La Piedad de Miguel Ángel. En fin, que menos mal que yo paso de todo eso.
El martes se vino León a casa también (sí, estoy de Rodríguez, y yo no le doy al caviar, pero al buen vino, no veas). Acabamos también a las tantas porque estuvimos hablando varias horas. Es un encanto este chico.
Y este fin de semana Madrid amenaza con quedarse hasta sin Rodríguez. Prácticamente todo el mundo se larga. Y yo que había previsto bajarme a Cádiz con Juan y Raquel, pues como que no, porque son muchos kilómetros y como al fin y al cabo en el chalé de la sierra tengo una piscina para mí solo, prefiero quedarme.
Me quedaré con P., que este fin de semana trabaja en el Klübb!
lunes, agosto 09, 2004
Soledad, Binomio, la fuente de Narciso y tú
Gracias a todos los que este fin de semana habéis estado ahí, bien a través del blog o físicamente, haciendo que en ningún momento me haya sentido nada triste. He comenzado la semana ilusionado, con mucho trabajo y un cansancio importante porque ayer fue la despedida de Rosario, que se vino a cenar a casa con P., para posteriormente acabar la velada en Space. El sábado estuve con León en el pub que trabaja y me encantó la fantástico que estaba en la barra sirviendo copas. Se le da muy bien. ¡No te desanimes pero recuerda que tú vales mucho! Y ya sabes a qué me refiero.
Después me fui a la sesión de Binomio en el Klübb! Para variar, la gente terminó aplaudiendo a rabiar y la pista llena hasta el final. Como responsable de relaciones con los fans de su incipiente club de idems, me pareció genial que hubiera en la pista un chico que yo al menos no conocía de nada y que llevaba una camiseta serigrafiada por delante y por detrás con el nombre de Binomio. Impresionante. Su fama aumenta por momentos. La gente se hace hasta camisetas. Y lo peor de todo es que esa idea la tuve yo hace un tiempo al objeto de pegarle una sorpresa, pero al final por cuestión de tiempo no pude hacérmela. Ya se me ocurrirá otra cosa. A mi nadie me roba el pedacito de corazón superfan que seguro que Binomio me tiene reservado.
Agosto y llueve en Madrid, y hace un frío que pela. Hace un año por estas fechas estaba que me moría de calor y de angustia porque estaba a punto de confirmarles a mis padres que era gay, que tenía novio y que me iba a vivir con él. Casi ná.
El otro día me fui con Rosario a Aranjuez y sentado frente a mi fuente favorita, la de Narciso, le explicaba de nuevo lo fastidiado que estaba hace un año y lo mucho que ha cambiado mi vida desde que dejé mi anterior trabajo, me fui a vivir con mi novio, me llevé algún que otro disgusto con algún ex amigo y encontraba mi actual trabajo. Es maravilloso sentirse más fuerte, con más gente querida alrededor y libre.
Con mi novio llevo hablando todos estos días y la verdad es que me siento genial cada vez que oigo su voz y me cuenta lo bien que se lo está pasando en Gante. Esta tarde estaba de excursión por la ciudad. Hoy viendo unas imágenes de la ciudad me entran más ganas todavía de ir, de recorrer con él Bruselas y Brujas y sobre todo de besarle.
On the CD: Five Fathoms - Everything but the girl
Es de noche y la ciudad está silenciosa. La gata me mira. Y tengo hambre.
Gracias a todos los que este fin de semana habéis estado ahí, bien a través del blog o físicamente, haciendo que en ningún momento me haya sentido nada triste. He comenzado la semana ilusionado, con mucho trabajo y un cansancio importante porque ayer fue la despedida de Rosario, que se vino a cenar a casa con P., para posteriormente acabar la velada en Space. El sábado estuve con León en el pub que trabaja y me encantó la fantástico que estaba en la barra sirviendo copas. Se le da muy bien. ¡No te desanimes pero recuerda que tú vales mucho! Y ya sabes a qué me refiero.
Después me fui a la sesión de Binomio en el Klübb! Para variar, la gente terminó aplaudiendo a rabiar y la pista llena hasta el final. Como responsable de relaciones con los fans de su incipiente club de idems, me pareció genial que hubiera en la pista un chico que yo al menos no conocía de nada y que llevaba una camiseta serigrafiada por delante y por detrás con el nombre de Binomio. Impresionante. Su fama aumenta por momentos. La gente se hace hasta camisetas. Y lo peor de todo es que esa idea la tuve yo hace un tiempo al objeto de pegarle una sorpresa, pero al final por cuestión de tiempo no pude hacérmela. Ya se me ocurrirá otra cosa. A mi nadie me roba el pedacito de corazón superfan que seguro que Binomio me tiene reservado.
Agosto y llueve en Madrid, y hace un frío que pela. Hace un año por estas fechas estaba que me moría de calor y de angustia porque estaba a punto de confirmarles a mis padres que era gay, que tenía novio y que me iba a vivir con él. Casi ná.
El otro día me fui con Rosario a Aranjuez y sentado frente a mi fuente favorita, la de Narciso, le explicaba de nuevo lo fastidiado que estaba hace un año y lo mucho que ha cambiado mi vida desde que dejé mi anterior trabajo, me fui a vivir con mi novio, me llevé algún que otro disgusto con algún ex amigo y encontraba mi actual trabajo. Es maravilloso sentirse más fuerte, con más gente querida alrededor y libre.
Con mi novio llevo hablando todos estos días y la verdad es que me siento genial cada vez que oigo su voz y me cuenta lo bien que se lo está pasando en Gante. Esta tarde estaba de excursión por la ciudad. Hoy viendo unas imágenes de la ciudad me entran más ganas todavía de ir, de recorrer con él Bruselas y Brujas y sobre todo de besarle.
On the CD: Five Fathoms - Everything but the girl
Es de noche y la ciudad está silenciosa. La gata me mira. Y tengo hambre.
sábado, agosto 07, 2004
Mi vida sin ti
Acabo de regresar de la sierra. He pasado todo el sábado con la familia en el cumpleaños de mi madre, que cada vez está más guapa y esplendorosa. El calor que hacía ha producido que me haya pasado todo el día en la piscina, sin otra cosa más que hacer que pensar.
Me he levantado a las cinco de la mañana para llevar a mi novio al aeropuerto. Hoy se ha marchado a Bruselas. Pasará allí tres semanas perfeccionando el neerlandés. Esta semana he intentado estar el mayor tiempo posible con él, pero me he tenido que dividir en dos porque a Rosario le he pegado un buen tour por Madrid.
En la cada vez mayor oscuridad y soledad de esta noche, miro la casa y echo mucho de menos a mi novio. El año pasado se fue a pasar las Navidades a su país y era la primera vez que nos separábamos desde que nos conocimos. Aún recuerdo que aquellos días se me hicieron un pelín largos y pesados, sentimiento quizá incrementado por mi visceral aversión a las fiestas del mazapán y los villancicos.
Sentado ante su ordenador, mirando una foto que tenemos en el salón y sintiendo la música de Scissors Sisters de fondo, tengo entre ganas de llorar y ganas de gritar hasta que me quede sin voz. Me encantaría saber todo lo que hace, lo bien que lo pasa hoy con su amigo Nico recorriendo Bruselas, su carita de felicidad en uno de esos aviones que tanto le apasionan. En días como hoy me doy cuenta de lo enormemente enamorado que estoy, de lo feliz que soy a su lado y de que nada ni nadie podrá ahora volver a vencerme, devolverme a los abismos de los que escapé.
En días como hoy, pienso en la enorme suerte que tuve al conocerle casi de casualidad. ¡Y pensar que por culpa de mi enorme timidez casi lo hecho todo a estropear!
En días como hoy es cuando sus abrazos me son más necesarios que nunca, sus miradas -siempre tiernas- más ardorosas que nunca, y mi alma más apegada que nunca a la suya.
Mientras regresaba del aeropuerto, por la autovía, sólo, no he podido resistir la tentación de volver a llamarle al móvil antes de que emprendiera el vuelo, y recordarle lo mucho que le quiero. Al colgarle iba por la carretera intentando escuchar música y reflexionando sobre lo que ha sido mi vida estos últimos años y lo mucho que me ha cambiado desde que le he conocido, desde que está a mi lado, desde que con todo el valor del mundo les dije a mis padres lo que era, lo que sentía por esa persona y que estaba dispuesto a emprender una vida en común con él.
Siempre hay quien intenta confundirme con sus palabras huecas, sus pensamientos frívolos, con su vacío inmenso, con su infelicidad... pero de momento no lo logra, ni lo lograrán nunca ni él ni quien lo intente, porque cada día que pasa es más difícil que nadie pueda hacerme perder el rumbo de lo que verdad me importa: la persona que todos los días comparte mis sufrimientos, mis desamparos, mis alegrías -que también las hay y muchas-, que se levanta por la mañana y lo primero que hace es sonreírme, que se acuesta y no me deja de abrazar un segundo, que cuando llego a casa corre a recibirme a la puerta.
El día 27 iré a Bruselas yo también y nos volveremos juntos. Hasta entonces mi querido Johann, que también hoy ha emprendido viaje, me ha dejado a su preciosa gatita Poison para que nos cuidemos mutuamente y para que nos hagamos compañía los dos. Es la mejor gata del mundo. En el fotolog he colgado una foto suya.
Dentro de un rato me arreglaré, y veré a Rosario, a Binomio, a P., a... mogollón de gente. Compondré mi mejor sonrisa, intentaré que todo a mi alrededor no haya cambiado, pero más de una vez miraré en la discoteca para ver donde está mi novio y, esta vez, no le encontraré. Fingiré que nada pasa, alguien me dirá que si estoy bien, lo de siempre. Y sí, estaré genial, pero sin la persona a la que quiero a mi lado.
Menos mal que mi agenda laboral es tan ajetreada que no me permitirá entre semana echarle demasiado de menos. O eso espero.
Acabo de regresar de la sierra. He pasado todo el sábado con la familia en el cumpleaños de mi madre, que cada vez está más guapa y esplendorosa. El calor que hacía ha producido que me haya pasado todo el día en la piscina, sin otra cosa más que hacer que pensar.
Me he levantado a las cinco de la mañana para llevar a mi novio al aeropuerto. Hoy se ha marchado a Bruselas. Pasará allí tres semanas perfeccionando el neerlandés. Esta semana he intentado estar el mayor tiempo posible con él, pero me he tenido que dividir en dos porque a Rosario le he pegado un buen tour por Madrid.
En la cada vez mayor oscuridad y soledad de esta noche, miro la casa y echo mucho de menos a mi novio. El año pasado se fue a pasar las Navidades a su país y era la primera vez que nos separábamos desde que nos conocimos. Aún recuerdo que aquellos días se me hicieron un pelín largos y pesados, sentimiento quizá incrementado por mi visceral aversión a las fiestas del mazapán y los villancicos.
Sentado ante su ordenador, mirando una foto que tenemos en el salón y sintiendo la música de Scissors Sisters de fondo, tengo entre ganas de llorar y ganas de gritar hasta que me quede sin voz. Me encantaría saber todo lo que hace, lo bien que lo pasa hoy con su amigo Nico recorriendo Bruselas, su carita de felicidad en uno de esos aviones que tanto le apasionan. En días como hoy me doy cuenta de lo enormemente enamorado que estoy, de lo feliz que soy a su lado y de que nada ni nadie podrá ahora volver a vencerme, devolverme a los abismos de los que escapé.
En días como hoy, pienso en la enorme suerte que tuve al conocerle casi de casualidad. ¡Y pensar que por culpa de mi enorme timidez casi lo hecho todo a estropear!
En días como hoy es cuando sus abrazos me son más necesarios que nunca, sus miradas -siempre tiernas- más ardorosas que nunca, y mi alma más apegada que nunca a la suya.
Mientras regresaba del aeropuerto, por la autovía, sólo, no he podido resistir la tentación de volver a llamarle al móvil antes de que emprendiera el vuelo, y recordarle lo mucho que le quiero. Al colgarle iba por la carretera intentando escuchar música y reflexionando sobre lo que ha sido mi vida estos últimos años y lo mucho que me ha cambiado desde que le he conocido, desde que está a mi lado, desde que con todo el valor del mundo les dije a mis padres lo que era, lo que sentía por esa persona y que estaba dispuesto a emprender una vida en común con él.
Siempre hay quien intenta confundirme con sus palabras huecas, sus pensamientos frívolos, con su vacío inmenso, con su infelicidad... pero de momento no lo logra, ni lo lograrán nunca ni él ni quien lo intente, porque cada día que pasa es más difícil que nadie pueda hacerme perder el rumbo de lo que verdad me importa: la persona que todos los días comparte mis sufrimientos, mis desamparos, mis alegrías -que también las hay y muchas-, que se levanta por la mañana y lo primero que hace es sonreírme, que se acuesta y no me deja de abrazar un segundo, que cuando llego a casa corre a recibirme a la puerta.
El día 27 iré a Bruselas yo también y nos volveremos juntos. Hasta entonces mi querido Johann, que también hoy ha emprendido viaje, me ha dejado a su preciosa gatita Poison para que nos cuidemos mutuamente y para que nos hagamos compañía los dos. Es la mejor gata del mundo. En el fotolog he colgado una foto suya.
Dentro de un rato me arreglaré, y veré a Rosario, a Binomio, a P., a... mogollón de gente. Compondré mi mejor sonrisa, intentaré que todo a mi alrededor no haya cambiado, pero más de una vez miraré en la discoteca para ver donde está mi novio y, esta vez, no le encontraré. Fingiré que nada pasa, alguien me dirá que si estoy bien, lo de siempre. Y sí, estaré genial, pero sin la persona a la que quiero a mi lado.
Menos mal que mi agenda laboral es tan ajetreada que no me permitirá entre semana echarle demasiado de menos. O eso espero.
miércoles, agosto 04, 2004
Un Rosario de pop y buen gusto
Llevo unos días tan atareado que casi no he tenido tiempo para sentarme a escribir. Además me produce algo de pereza.
De estos días lo más destacado ha sido la llegada a Madrid de Rosario, una buena amiga de Palma de Mallorca a la que hemos convencido para que pase una semana en Madrid conociendo la ciudad a fondo y disfrutando de P. y un servidor. Rosario acaba de pasar por un trance de salud largo y tedioso que no le deseo a nadie.
Su fuerza, su valor, su coraje, su excelente personalidad han logrado que hoy podamos estar debajo de este sol, que tanto calor nos da, abrazándonos, sonriendo, caminando por la ciudad de la mano... Es una persona muy especial a la que quiero mucho.
Su llegada ha cambiado un poco mis hábitos de vida. Estoy haciendo de Cicerone enseñándola todo Madrid. El lunes recogida en el aeropuerto y después Puerta del Sol, Plaza Mayor, Barrio de Las letras. Ayer toda la tarde en el Museo del Prado. Y hoy toda la tarde en el Reina Sofía.
El domingo por la noche fui con mi novio a ver Farenheit 9/11. Un extraordinario documental necesario para estos tiempos de pensamiento único. Algunos de los detalles que Michael Moore exponía eran sobradamente conocidos si lees habitualmente los periódicos y sigues la trayectoria de un personaje tan abyecto como W. Bush, pero me dejó muy sorprendido:
1. El vídeo en el que se le reaccionar ante la noticia de los atentados del 11-S.
2. Las pruebas gráficas de cómo le entregaron documentos secretos advirtiéndole de que algo se tramaba pocas fechas antes del atentado.
3. Las relaciones de la familia Bush con la familia real Saudí (esa que mata a los gays, por ejemplo, mientras se hace rica a base del petróleo y tiene a su pueblo muerto de hambre).
4. Las estupideces de un personaje tan siniestro como Ashcroft, fiscal general de USA, que por cierto, como bien recuerdan en el documental, perdió las elecciones frente a un candidato que había muerto pocas fechas antes de los comicios. ¡Perder contra un muerto!
5. La estupidez del partido demócrata que dejó más sólo que la una a Gore cuando el caso Florida y la propia necedad de un Gore cobarde que, sabiendo que ha habido fraude, dejó escapar la presidencia.
6. La permanente sarta de mentiras, embustes y contestaciones bobas que W. Bush realiza constantemente
7. Me encantó que Moore sacara a todas las partes en el conflicto de Irak: víctimas estadounidenses, víctimas irakíes, los familiares de los soldados...
Absolutamente recomendable.
Por otra parte, estoy contentísimo porque he terminado el reportaje de los nuevos valores del pop madrileño y a mi jefe le ha encantado como ha quedado, a pesar de que el lunes insinuó al ver unas fotos que si no se me estaba yendo un poco la pinza (razón no le faltaba pero tampoco es plan). Al final ha quedado muy bien y espero que sirva para que este medio de comunicación sea menos aburrido y sigamos apoyando a la gente nueva que merece ocupar un puesto por méritos propios en el panorama musical, muy aburrido últimamente por otra parte.
Llevo unos días tan atareado que casi no he tenido tiempo para sentarme a escribir. Además me produce algo de pereza.
De estos días lo más destacado ha sido la llegada a Madrid de Rosario, una buena amiga de Palma de Mallorca a la que hemos convencido para que pase una semana en Madrid conociendo la ciudad a fondo y disfrutando de P. y un servidor. Rosario acaba de pasar por un trance de salud largo y tedioso que no le deseo a nadie.
Su fuerza, su valor, su coraje, su excelente personalidad han logrado que hoy podamos estar debajo de este sol, que tanto calor nos da, abrazándonos, sonriendo, caminando por la ciudad de la mano... Es una persona muy especial a la que quiero mucho.
Su llegada ha cambiado un poco mis hábitos de vida. Estoy haciendo de Cicerone enseñándola todo Madrid. El lunes recogida en el aeropuerto y después Puerta del Sol, Plaza Mayor, Barrio de Las letras. Ayer toda la tarde en el Museo del Prado. Y hoy toda la tarde en el Reina Sofía.
El domingo por la noche fui con mi novio a ver Farenheit 9/11. Un extraordinario documental necesario para estos tiempos de pensamiento único. Algunos de los detalles que Michael Moore exponía eran sobradamente conocidos si lees habitualmente los periódicos y sigues la trayectoria de un personaje tan abyecto como W. Bush, pero me dejó muy sorprendido:
1. El vídeo en el que se le reaccionar ante la noticia de los atentados del 11-S.
2. Las pruebas gráficas de cómo le entregaron documentos secretos advirtiéndole de que algo se tramaba pocas fechas antes del atentado.
3. Las relaciones de la familia Bush con la familia real Saudí (esa que mata a los gays, por ejemplo, mientras se hace rica a base del petróleo y tiene a su pueblo muerto de hambre).
4. Las estupideces de un personaje tan siniestro como Ashcroft, fiscal general de USA, que por cierto, como bien recuerdan en el documental, perdió las elecciones frente a un candidato que había muerto pocas fechas antes de los comicios. ¡Perder contra un muerto!
5. La estupidez del partido demócrata que dejó más sólo que la una a Gore cuando el caso Florida y la propia necedad de un Gore cobarde que, sabiendo que ha habido fraude, dejó escapar la presidencia.
6. La permanente sarta de mentiras, embustes y contestaciones bobas que W. Bush realiza constantemente
7. Me encantó que Moore sacara a todas las partes en el conflicto de Irak: víctimas estadounidenses, víctimas irakíes, los familiares de los soldados...
Absolutamente recomendable.
Por otra parte, estoy contentísimo porque he terminado el reportaje de los nuevos valores del pop madrileño y a mi jefe le ha encantado como ha quedado, a pesar de que el lunes insinuó al ver unas fotos que si no se me estaba yendo un poco la pinza (razón no le faltaba pero tampoco es plan). Al final ha quedado muy bien y espero que sirva para que este medio de comunicación sea menos aburrido y sigamos apoyando a la gente nueva que merece ocupar un puesto por méritos propios en el panorama musical, muy aburrido últimamente por otra parte.
domingo, agosto 01, 2004
Un verano sin Georgie Dann, ni es verano ni es ná
Todos los años, los medios de comunicación se apuntan a eso que se llama el culebrón del verano. Es decir, una noticia que se estira más que el chicle para intentar rellenar espacios en blanco o minutos de televisión ante la huelga de noticias que se produce en un mes como agosto y el encefalograma plano que se produce en los cerebros de alguna de las mentes privilegiadas que dirigen los medios. El año pasado el indiscutible líder fue el ex alcalde de Marbella y su novia la tonadillera eterna viuda de España. Hay que decir que tuvo un duro rival en la familia Pajares, frente a los cuales los Carrington se quedan en mera anécdota ochentera.
Este año hay varias candidatos, aunque bien es cierto que un verano sin Georgie Dann ni es un verano ni es ná. ¡Vuelve Georgie! La malograda (¡qué fino que estoy!) Carmina Ordoñez se ha colocado en los primeros puestos de la competición. Más que ella, los cuervos que la han rodeado en sus últimos años. Con una falta total de lealtad a su memoria, algunos de estos personajes han comenzado una tourné televisiva para recordar su turbulenta vida en el mejor de los casos y insultar contra todo y contra todos en el peor. El viernes, mientras esperaba a mi novio que salía de trabajar muy tarde, estuve viendo ¿Dónde estás corazón?, programa al que fue invitado un señor de apellido Matamoros que se dedicó a insultar y propasarse con algunos de los periodistas en una actitud agresiva y chulesca. Claro, que alguno de esos periodistas con los que tanto se metía ha tenido un cinismo impresionante antes y después de la muerte de Carmina. Como dijo un ex presidente que no pienso nombrar, "lo mismo son".
Durante el fin de semana tanto Antena 3 como Telecinco están bombardeando a la audiencia anunciando que en las dos cadenas habrá este lunes, 2 de agosto, (que casualidad), TRES exclusivas rosas. De hecho la refriega agostina estival ha dado ya inicio el mismo viernes con una información que compara al matador Jaime Ostos con nada menos que Farruquito. Un tipo salía diciendo que él había sido el cabeza de turco y presidiario ad nominem de un atropello mortal cometido nada menos que por el propio Ostos en los sesenta. Casi ná. Ver un programa del corazón se ha convertido en una aventura llena de acción e intriga. Menos mal que siempre nos quedarán las crónicas de Carmen Rigalt en El Mundo. Hablando de El Mundo, me han dicho que la semana pasada titularon la muerte de Carmina de esta guisa: "Divina de la muerte". ¿Es una leyenda urbana o es verdad? Que alguien me lo aclare.
Pero hay un protagonista que nos ha regalado un mes de julio tan divertido como él mismo. Me refiero al gran Karlos Arguiñano, que nos ha tenido a los fans en vilo por su nuevo destino televisivo. Que si hoy me voy a Telecinco, que si mañana a TVE, que quien sabe si a Antena 3... Varias denuncias después, Arguiñano ha decidido que al final se va a Telecinco. Sigue siendo el más grande y demostrando que hace lo que le da la gana. Un crack de la comunicación. Aún recuerdo con cariño la entrevista que hace unos meses le hice.
Otra noticia que me tiene en un sin vivir es la salida de armario de un personaje de Los Simpsons, mi serie favoria con muchissssima diferencia. Me encanta esta serie que desde que se estrenó a comienzos de los noventa en La 2, aún me acuerdo. Su estética, su humor, sus diálogos, su acidez... Muchas veces he hablado con amigos y he preguntado a famosos cuando ha salido el tema por su personaje favorito de la serie. Muchos somos los seguidores de Homer, que gana de largo en preferencias del público. Por eso estamos todos a la espera de que sea Homer quien salga del armario. En Internet hay ya páginas enteras debatiendo sobre quien debe ser. Pasó lo mismo que cuando se anunció que un personaje iba a morir. Que esta serie pueda ocupar titulares en todo el mundo con una chorrada como esta demuestra que es un fenómeno mundial.
Todos los años, los medios de comunicación se apuntan a eso que se llama el culebrón del verano. Es decir, una noticia que se estira más que el chicle para intentar rellenar espacios en blanco o minutos de televisión ante la huelga de noticias que se produce en un mes como agosto y el encefalograma plano que se produce en los cerebros de alguna de las mentes privilegiadas que dirigen los medios. El año pasado el indiscutible líder fue el ex alcalde de Marbella y su novia la tonadillera eterna viuda de España. Hay que decir que tuvo un duro rival en la familia Pajares, frente a los cuales los Carrington se quedan en mera anécdota ochentera.
Este año hay varias candidatos, aunque bien es cierto que un verano sin Georgie Dann ni es un verano ni es ná. ¡Vuelve Georgie! La malograda (¡qué fino que estoy!) Carmina Ordoñez se ha colocado en los primeros puestos de la competición. Más que ella, los cuervos que la han rodeado en sus últimos años. Con una falta total de lealtad a su memoria, algunos de estos personajes han comenzado una tourné televisiva para recordar su turbulenta vida en el mejor de los casos y insultar contra todo y contra todos en el peor. El viernes, mientras esperaba a mi novio que salía de trabajar muy tarde, estuve viendo ¿Dónde estás corazón?, programa al que fue invitado un señor de apellido Matamoros que se dedicó a insultar y propasarse con algunos de los periodistas en una actitud agresiva y chulesca. Claro, que alguno de esos periodistas con los que tanto se metía ha tenido un cinismo impresionante antes y después de la muerte de Carmina. Como dijo un ex presidente que no pienso nombrar, "lo mismo son".
Durante el fin de semana tanto Antena 3 como Telecinco están bombardeando a la audiencia anunciando que en las dos cadenas habrá este lunes, 2 de agosto, (que casualidad), TRES exclusivas rosas. De hecho la refriega agostina estival ha dado ya inicio el mismo viernes con una información que compara al matador Jaime Ostos con nada menos que Farruquito. Un tipo salía diciendo que él había sido el cabeza de turco y presidiario ad nominem de un atropello mortal cometido nada menos que por el propio Ostos en los sesenta. Casi ná. Ver un programa del corazón se ha convertido en una aventura llena de acción e intriga. Menos mal que siempre nos quedarán las crónicas de Carmen Rigalt en El Mundo. Hablando de El Mundo, me han dicho que la semana pasada titularon la muerte de Carmina de esta guisa: "Divina de la muerte". ¿Es una leyenda urbana o es verdad? Que alguien me lo aclare.
Pero hay un protagonista que nos ha regalado un mes de julio tan divertido como él mismo. Me refiero al gran Karlos Arguiñano, que nos ha tenido a los fans en vilo por su nuevo destino televisivo. Que si hoy me voy a Telecinco, que si mañana a TVE, que quien sabe si a Antena 3... Varias denuncias después, Arguiñano ha decidido que al final se va a Telecinco. Sigue siendo el más grande y demostrando que hace lo que le da la gana. Un crack de la comunicación. Aún recuerdo con cariño la entrevista que hace unos meses le hice.
Otra noticia que me tiene en un sin vivir es la salida de armario de un personaje de Los Simpsons, mi serie favoria con muchissssima diferencia. Me encanta esta serie que desde que se estrenó a comienzos de los noventa en La 2, aún me acuerdo. Su estética, su humor, sus diálogos, su acidez... Muchas veces he hablado con amigos y he preguntado a famosos cuando ha salido el tema por su personaje favorito de la serie. Muchos somos los seguidores de Homer, que gana de largo en preferencias del público. Por eso estamos todos a la espera de que sea Homer quien salga del armario. En Internet hay ya páginas enteras debatiendo sobre quien debe ser. Pasó lo mismo que cuando se anunció que un personaje iba a morir. Que esta serie pueda ocupar titulares en todo el mundo con una chorrada como esta demuestra que es un fenómeno mundial.
