lunes, septiembre 13, 2004

¡Gran ganga, gran ganga!

El fin de semana ha sido todo lo positivo que deseaba y por fin he podido reponer la sonrisa después de la semana pasada. La verdad es que la gente querida ayuda a que la vida se haga más confortable. Hoy tengo megaentrada, así que espero que tengais los ojos lo suficientemente descansados, sobre todo si fuistéis anoche al Plan Travesti y aguantastéis el fuerte calor y la humareda que te dejaba patidifuso.

El viernes por la noche fiesta reentreè Porque yo lo valgo en casa de Laura y Santi con música en directo de Binomio DJ. Fue lo más. Nuevamente la cocina el lugar predilecto. Mucha gente y mucha risa, sobre todo cuando Nico me comenzó a contar que una vez estuvo en un pueblo de Sevilla donde los chulos son muy del campo y macizos y a las diez de la mañana le venían a llamar a la puerta para "relajarse" y después irse con sus novias.

Otro gran momento con el que me tronché fue con los motes que tenían todas los gays allí, que para ser un pueblo pequeño hay que ver lo liberales que son. El mejor de todos ellos fue el de Anelita la Parterre. Claro, que con un mote así tú esperas que su casa tenga un pedazo jardín de la hostia: "Pues no, cuatro tiestos mal plantados, hay que ver que cabrones son allí con los motes" me decía Nico mientras yo me tiraba por los suelos de la risa. Hubiera sido mejor Angelita la Geranios, la verdad. Y en esas estábamos cuando, en un momento absolutamente trash, llegó la policía y nos apuntó la idea de ir apagando la música y esas cosas.

Total que la gente empezó a salir de la casa con cara de "señor agente, nosotros no hemos hecho nada" y nos quedamos allí Nico, Binomio, Jordi, Visi, mi novio y un servidor apoyando a Laura y Santi que aguantaban estoicamente el sermón del policía: "Hay que ser más cívicos, no se puede hacer tanto ruido, etc, etc" Un sermón que el policía remató de la siguiente manera: "Por cierto, que bien sonaba la música, que buen equipo tenéis".

Total, que decidimos ir a mi casa a continuar con el sarao, que no es plan que la cosa acabe así, sólo que hablando en voz bajita y con la música tranquilita para que los agentes no lo fliparan de nuevo si alguien les llamaba.

El sábado me pasé todo el día en casa leyendo y escuchando música hasta que por la tarde llegaron Johann, Ricardo y Jaime y montamos la postfiesta Porque yo lo valgo con un litro de tequila, una suculenta cena mitad española mitad mexicana y mucha alegría. Entre risas acabamos la noche en casa de Miguel, que para variar daba fiesta. Y allí estábamos casi los mismos de la noche anterior y otra gente nueva comiendo golosinas, frutos secos y bebiendo alguna que otra copichuela. Por fortuna me retiré pronto a mis aposentos.

Y el domingo por la mañana me levanté muy pronto y me planté en el Rastro con Keta Mine. Dimos un paseo por lso anticuarios y de repente descubrimos un puesto donde vendían periódicos y revistas del día que murió el dictador. Antológico. Había hasta un Hola edición especial. Al final nos decantamos por La Actualidad Española porque nos encantó el titular: "España le dijo ADIOS". Pero claro, esto no era suficiente, y ante la perplejidad del quiosquero Keta Mine decidió comprar una porno gay a la vez. "Claro, nena, para que vea lo que se ha perdido la cadavérica esta". Las risas con el de la tienda eran increíbles.

Y enfilando una de las calles descubrimos algo que cambiaría nuestras vidas. En una tienda de artículos raros, casi escondido, allí estaba. Era un traje de novio que se nos aparecía nítido y claro en medio de la multitud y nos decía: "Venid". Y fuimos, claro.

Le comenté a Keta que seguro que valía una pasta. Estuvimos dos minutos decidiendo si preguntábamos y al final lo hicimos. "40 euros". Cara de asombro. Era un travestismo muy barato, la verdad. Pero para Keta nada es suficiente porque ella es muy excesiva y dijo que no daba más de 15 euros. Yo miraba incrédulo. "Te lo dejo en 20". Que no, que en 15. "Hecho". Por 15 euros nos compramos un traje de novia que la chica de la tienda nos apresuró a comentar que era de Pronovias. Yo me mondaba de la risa, la gente a nuestro alrededor nos miraba flipando y la de la tienda preguntando para que era. Se lo contamos y nos exigió volver y llevar fotos.

Entonces Keta comenzó a correr como uan posesa por la calle gritando "¡Qué me caso, qué me caso!". Y la gente huía espantada. Yo claro, de rodillas en el suelo llorando de la risa. Por el camino fuimos decidiendo el estilismo y tuvimos muy claro desde el comienzo que la revista del Caudillo nos venía genial, el estilismo se podía llamar: "Compuesta y sin novio".

Por la tarde quedamos en casa paar arreglar el vestido. A esas horas ya nos acompañaba Zäpp que se convirtió en el rey del pespunte, y eso que no llevaba gafas de ver, ¡qué valor!

Claro, las risas en casa se escucharon a varias manzanas. Mientras tanto mi novio se probaba algún modelito, Juan que también se vino miraba atónito y yo me ponía un chaleco de terciopelo precioso y setentero.

A las 23 salimos de casa. Inenarrable el camino desde Malasaña al Arena. Todo tipo de improperios, piropos, caras de alucine, Keta gritando "Qué no me caso, qué no me caso!", yo diciendo "Apúrate que no llegamos a la boda". En fin, un cuadro. Y en Plaza de España alucinante. Los porteros lo fliparon. Entramos con Maki, la travesti nipona que también causó estupor.

Y dentro del Plan Travesti, pues muy bien, la verdad. Salvo por el horroroso calor que hizo porque no pusieron el aire y por la antipatía de los porteros, todo genial, una vez más. Saludos con Glenda Galore (iba divina), Roberta Marrero (que me reconoció y me dijo que algún día me ha leído, que orgulloso estoy de ello, la verdad, porque me encanta), Felix Sabroso y Dunia Ayaso que son geniales, Alaska que andaba por allí y por supuesto estuvo encantadora, Elektro (mi querido artista), Baby Horror (que son un encanto de pareja) Aviador Deluxe (que tuvo noche pelín surrealista)... Y a Keta Mine no le pararon de hacer fotos, claro. Ha nacido una nueva travesti star y encima de saldo. Un lujazo.