viernes, septiembre 17, 2004

El juego de la subvención pa'los de siempre


No doy más de sí. Llevo una semana de auténtica locura con el teléfono sonando a todas horas, decenas de mails que me saturan la cuenta y me hacen perder otros que a lo mejor necesito, tantos reportajes y noticias que hacer que me veo obligado a pasarme el fin de semana encerrado en casa escribiendo para hacer los cierres de toda la semana que viene... Esto es un caos!!

Ayer al menos hice algo de calle, que no está mal de vez en cuando para hacerme recordar que si me dediqué al periodismo fue para estar en la calle a la caza de la noticia y no aquí gestionando entrevistas, sesiones de fotos superchulas y reportajes de todo tipo sin poder moverme, porque a veces ya los tengo que hacer por teléfono.

A las diez de la mañana me planté en un cine de al ladito de casa para ver la peli El juego de la verdad, la quinta de Álvaro Fernández Armero, al que quizá recordéis por otras películas que desde luego no pasarán a la historia como Nada en la nevera o Todo es mentira.

La peli discretita. Una comedia de enredo que comparte con el absoluto coñazo titulado El otro lado de la cama hasta a dos de sus protagonistas (la Verbeke y María Esteve, que siempre hacen de sí mismas). Llegados a este punto, me pregunto: ¿Cómo es posible que cuando se estrenó el verdadero coñazo de El otro lado de la cama hubiera gente que me dijera que estaba muy bien. Gente a la que, hasta ese momento, creía con criterio suficiente.

¡Ha sido el mayor TOSTÓN de los últimos años! Y lo pongo en mayúsculas. Bueno pues esta película, igualita igualita. Sólo que por fortuna nos quitan los abominables numeritos musicales que me sacaron de quicio cuando vi El otro lado... eso sí, en DVD, que yo no pago por ir a ver eso y encima me quedé dormido viéndola.

Lo único bueno es que la peli está muy bien hecha, con buenos planos, ritmo y tal, pero claro si la historia no te interesa nada, es inconexa completamente y previsible a más no poder, pues te aburres como una ostra durante más de 90 minutos. Para hacer estos rollazos, mejor que no se lo gasten, de verdad.

Y luego la rueda de prensa. Otro coñazo. Estuve con un compañero de un portal y nos pasamos todo el rato flipando con las paridas que llegaban a decir: "Que si esta película huye de los americanismos..." Pero PEDAZO ANDA YA!! como tienes el valor, si has hecho también El arte de morir, esa peli clon absoluto de Sé lo que hicistéis el último verano y similares y os habéis ido a rodar a Argentina "para evitar localismos y que la peli sea universal", es decir que se pueda vender como si fuera americana, que es lo mismo que muchas veces hacen en Hollywood.

En fin una risa tras otra. Mi timidez me evitó preguntarle al director si no le daba vergüenza hacer una pelic casi parecida a El otro lado de la cama pero cambiando un par de cositas y quedarse tan ancho. Pero no me atreví.

Lo mejor de toda la rueda fue el final. El siempre divertido David Pallol, pedazo de periodista de Vanidad, 20 minutos, etc. le pregunta que si el tema cuernos es autobiográfico, que si como es un humor hetero él no lo entiende porque es gay, que si vaya fetichismo con el intercambio de parejas... y yo mondado de la risa ante las caras que ponían mis compañeros, unos pesados que sólo sabían preguntar cositas para quedar bien. Ante la encerrona, la Verbeke tuvo que salir a cortar por lo sano y se declaró finalizada la rueda.

A la salida, entre canapé y canapé, estuve hablando un buen raro con mi admirado Pallol, al que he seguido muchos años porque es lo más y superfreak. Me contó lo bien que se lo pasó en Benicássim, hablamos de nuestra pasión por la noche y del luto por Johnny Ramone entre cervecita y cervecita. Como había miles de medios y a mí la Verbeke como que me la suda mucho (si hubiera sido Leonardo Sbaraglia otro gallo hubiera cantado) decidí renunciar a la entrevista que tenía con ella. No me apetecía quedarme hasta las 3 de la tarde a escuchar a una actriz que en la rueda de prensa no aportó nada.

Ya sabéis, si os gustó El otro lado de la cama, el 24 de septiembre se estrena esta película, y en noviembre la segunda parte de El otro lado... y si todavía os quedáis con ganas de más porque sois lo peor, os vais al teatro a ver la versióbn que han hecho que tiene que ser flipante también. Y luego piden que gastemos más en cine español, ¡anda ya!