jueves, septiembre 02, 2004

Atacado, petardeado y acabado


Desde luego se nota que la actividad ha vuelto. Tras un mes de agosto en el que lo más interesante a nivel informativo que ha sucedido ha sido todo lo relacionado con la familia Ordoñoz-Rivera, en apenas dos días de septiembre se acumulan sobre mi mesa no sé cuántas propuestas de reportajes, entrevistas, anuncios, proyectos.

Un regreso a la actividad que viene marcado por varios proyectos laborales paralelos que me obligarán a disponer de muy poco tiempo libre para mí. Pero a mí el trabajo no me asusta. Ya se sabe, sarna con gusto no pica. Lo cierto es que parece que después de una época de reposicionamiento personal y laboral, algunas semillas comienzan a dar sus frutos.

Hoy estoy especialmente atacado. Mientras que María anda por Vallecas intentando pillar a unos yonkis y, según me acabo de enterar, huyendo de la policía, yo estoy en la redacción con mogollón de llamadas, mails y gestiones que hacer. Básicamente estoy ultimando reportaje sobre Glamour to Kill, Björk, una peli española que se estrena dentro de poco, dos entrevistas a novelistas muy conocidos que publican este mes... además de los reportajes locales, porque ante todo hay que contar a los vecinos las cosas que pasan en su barrio. Mañana me pasaré el día haciendo reportajes en Carabanchel. Para colmo hay nueva edición de la revista y mucho me temo que dentro de muy poco daremos la bienvenida a más ediciones. Y esto será el coño de la Bernarda, porque ya me dirás tú cómo coño me las voy a apañar para gestionar mogollón de material cultural y patearme las calles en busca de historias vecinales.

Lo dicho, ¡hasta las narices estoy hoy!

Ayer por la tarde acabé con Javier D. recorriendo las calles del centro. Este periodista amiguete desde hace ya tiempo es un poco surrealista y le pasan unas cosas muy divertidas. Ayer mientras paseaba por Montera, una chica de 16 años se le acercó y no se le ocurrió otra cosa que pedirle que se hiciera pasar por un familiar para entrar en una tienda de tatuajes y hacerse uno. Y claro, como a Javier le puede mucho el rollo femenino, pues aceptó. Y hay le ves diciendo que es el tío de la niña. Lo mejor de todo es cuando el tatuador le pregunta a la niña: "¿Y qué te quieres hacer?" A lo que ella respondió: "Un conejito de Playboy" en donde ya os podeis imaginar. Precoz que es la niña.

Después vimos a Zäpp, que nos dio la frase del día: "¡Qué dura es la vida del bohemio!".

Tras contarnos lo feliz que está, me fui con mi novio a casa de León, que nos ofreció una opípara cena en la que no faltó de nada. Lo mejor: el anfitrión y su partener. Y el gran momento: cuando puso la canción del verano. Sí, esa. La de los rumanos que cantan: "Marica tú, marica yo, marica oh oh".

El otro día vi en MTV France el vídeo de la canción. No se puede ser más friki ni más gay. Es absolutamente petardo el vídeo musical y muy recomendable para los fans de lo kitchs. Ese gran momento del cantante medio descamisado haciendo posturitas con dos chulazos al lado y cantando "marica tu, marica yo" es imapagable.

Varias copas después acabamos en el Chicote donde pinchaba Elektro, que como siempre puso una música de lo mejor. Saludos varios y confirmación de una cita para la próxima semana, que para eso es un artistazo y su agenda está siempre llena. Allí me encontré con Aviador Deluxe, como siempre un encanto de chico. Su viaje a Tenerife, sus próximas actuaciones con MJ y las sacerdotisas del Baal y comentarios sobre el exitazo del reportaje en mi revista en el que sale junto con RafAstro y Elektro, nos llevaron a apurar las últimas gotas de una copa y llegar algo más que alegres a casa, y a las tantas.

Colorín, colorado.