viernes, agosto 13, 2004

El enorme pecado de ser gay en el país de las libertades (sic)


El gobernador de Nueva Jersey ha dimitido por haber sido infiel a su esposa... con un hombre. A mí que un político dimita por ese asunto y no por ser un corrupto o haber indicios más que demostrados sobre ello me parece ridículo. No voy a recordar ahora los años en los que en este país se había implantado la llamada "cultura del pelotazo" y la corrupción política al más alto nivel. Una época que ha terminado por denominarse "del ping-pong entre las rejas". En esa época, además de ser infieles, eran corruptos. Y no dimitió más que el pobre Belloch, que cada vez que se asomaba por la televisión parecía la resurrección del Nosferatu.

Si el gobernador de Nueva Jersey se ha acostado con un hombre, pues es problema suyo y de su familia. No contento con haber tenido que dimitir por tan "lamentable" hecho que seguro que ha causado un enorme perjuicio a la ciudadanía (ya ves tú), encima dice que se siente "orgulloso de vivir en un país con las mayores libertades civiles del mundo". Este tío es imbécil y aún no se ha dado cuenta, el pobre. Claro, que si, como él mismo confiesa, ha tardado toda su vida en reconocer que es gay, pues qué se puede esperar. Menudo orgullo debe sentir de las libertades civiles de un país que mientras él dimitía por ser homosexual, anulaba los matrimonios gay de San Francisco. Si es que con gente tan pacata y tan católica confesa como este ex gobernador, ¡qué podemos esperar! Y no te digo nada si de por medio anda Schwartzennager (o como se escriba, que me trae sin cuidado...)

Si en España o en otros países, los políticos tuvieran que dimitir por ser infieles, nos quedaríamos sin muchos de ellos en el poder (y no voy a citar nombres, es lo que tiene el ser periodista, que te enteras de muchas cosas). Claro, que bien visto, a lo mejor muchos de ellos nos hacían un favor largándose a disfrutar del folleteo infiel y encima serían más felices con la "churri" o el "chiqui". ¿Verdad, señor Cascos?

Termino la semana cansado pero orgulloso. Lo que tiene estar de jefe, que meto los temas que me da la gana en la revista. El reportaje de los nuevos valores pop, donde salen mis queridos Elektro y Aviador Deluxe, entre otros artistazos, lo estoy metiendo en todas las ediciones. Ojalá sirva para que se hagan mucho más famosos aún, porque son personas muy especiales y todo unos artistazos. Leo estos días con atención la creación del nuevo sello discográfico de Elektro y me entran ya ganas de escuchar su disco, y el recopilatorio del Plan Travesti, que según aseguran mis fuentes está quedando muy bien, y el disco de Cristinita Percances, que es lo más...

Acabo de regresar del barrio de Ascao, de hacer un reportaje a los grupos de colombianos que se reunen en un parque por las tardes para jugar al fútbol. Lo sacaré el martes en la edición local de la revista. ¡Qué trajín! Tan pronto estoy corriendo delante de unos individuos con cara de peligro en un barrio marginal, como estoy entrevistando a Martirio o Coronado. ¡Esto sí que es versatilidad!

Hablando de entrevistas, anoche estuve con William Rand en Leki. Las fotos quedaron bastante bien (menudo fotero que tengo en la redacción, ya lo quisiera Vogue) y él, pues qué voy a decir, es un encanto además de un ser superaccesible. Se vino León al final y estuvimos después un buen rato hablando todos. A esa hora se había apuntado también Luis Fer, uno de sus modelos. Un chico guapísimo y encima con cabeza.

Recogimos a Zäpp y Unam Yag y nos plantamos en el Mondo, lo que pasa que llegué un poco agotado de toda la semana laboral y de ocio nocturno que a la que esta vida de Rodríguez me está abocando. Sí, soy lo peor.

Echo mucho de menos a mi novio. Sobre todo al despertarme por las mañanas. Menos mal que Poison, esa preciosa gatita, me hace mucha compañía, y por las noches se ocupa con sus juegos de intentar que no duerma, jajaj. En fin...

¿Alguna vez he dicho lo guapo y especial que es mi novio? Hoy me ha enviado unas fotos desde Gante y estaba en la redacción que se me caía la baba.

Este fin de semana, espantada general en Madrid. Nos vamos a quedar unos pocos. Y yo de hecho me voy algún día a la sierra con mis padres para aprovechar la piscina e intentar abandonar este color blanco fluorescente que aún se deja entrever en mi piel motivado por las muchas horas de oficina que chupo.

He puesto un contador en la página y estoy alucinado con la cantidad de personas que leéis estas palabras que ahora escribo. Jamás pensé que estas cosas que digo podrían interesar a alguien más que a unos cuantos amigos. De verdad. Cuando entréis, dejarme mensajes y luego os puedo enlazar, y así leeros después (¡tiembla autoproclamada Reina del Link! ¡Hombre ya!)

Y con lo tímido que soy, pues no sé si he hecho bien en poner ese contador, porque ahora me doy cuenta de que debo intentar decir cosas interesantes y bien escritas, ¿no? ¡Ay, qué dudas metafísicas!

Me han dejado el CD de Kill Bill con la B.S.O. Cada vez que lo escucha me gusta más. Este fin de semana por fin veré la segunda parte. Sí, soy lo peor. Aún no he podido ir.

On the CD: Pues eso, Kill Bill

La tarde cae, dentro de poco vendrá gente a casa, esta noche al Klübb! y la gata me mira