lunes, julio 12, 2004

Una habitación llena de superhéroes


Estoy aturdido. Acabo de escribir una doble página de un tema tan apasionante como Spiderman 2. Y no es que yo odie a este personaje ni vaya de moderna diciendo que estas películas son lo peor. Al contrario. Spiderman es mi superhéroe favorito con diferencia y la primera parte me gustó. Pero tener delante un dossier de la película de 51 PÁGINAS!! y tener que escribirte dos páginas sobre una peli que no he visto porque no me dió tiempo a ir al pase de prensa por culpa de mis múltiples tareas, pues es de lo peor que te puede pasar un lunes por la mañana. Pero en fin, creo que he salido sano y salvo otra vez más.

Hay que ver lo guapo que sale Tobey Maguire en las fotos y en todas las películas que hace. ¡Qué monada! Es el típico tío que se pasará la mitad de su edad adulta haciendo papeles de teenager por su carita angelical. Esperemos que luego no le pase como a Michael J. Fox. Sería muy triste.

¿Quién no ha querido ser un superhéroe alguna vez? Yo de pequeño me llegué a crear mi propio personaje, y allá que iba por el jardín del chalé de la sierra corriendo, y me tiraba a la piscina y era lo más. Es lo que tiene el estar más sólo que la una en los veranos, tener once años y que tus únicos compañeros de fatigas sean los cómics de Marvel y Mortadelo y Filemón (¡qué vaya combinación!)

Siempre lo digo. Aprendí a leer con los cómics. Me acuerdo (mejor dicho, me han contado)que cuando tenía seis años, mi tío, mi abuelo/a o mi madre me recogían de la guardería y cuando yo pasaba junto a un kiosko me quedaba absorto mirando los cómics y, como debía dar pena, pues casi siempre me compraban alguno. El viejo truco de dar pena que luego me funcionó muy bien con algunos de mis ex y profesores universitarios. En eso soy más letal que Catwoman.

Así que a la edad de diez años, en mi habitación tenía colecciones enteras de Pulgarcito, Mortadelo, Sacarino, Zipi y Zape, Bruguera, Picapiedra... vamos que si la editorial Bruguera fue comprada por el grupo Z porque daba pérdidas no fue por mi culpa.

Ahora en casa tengo cómics de Patrulla X, Spiderman, Batman y por supuesto Mortadelo y Filemón, los más grandes del mundo mundial. El otro día pasé por una tienda de cómics y me redescubrí mirando con incipiente baba los tebeos que había por allí. Tentado estuve de comprar algunos nuevos. Ahora me arrepiento. Creo que iré esta tarde. No sé.

Como tenía que escribir de Spiderman, me he pasado todo el fin de semana martilleando a mi pobre novio con la canción de Spiderman. Tanto que, con su boca todavía inflamadilla por la muela del juicio, me miraba con cara de ¡basta ya!

¡Siempre seré un niño!

Lo bueno es que ahora a mi superhéroe lo tengo todos los días en casa en carne y hueso.