sábado, julio 17, 2004

Un matrimonio en vías de extinción
 
Ayer no fue un buen día. La reparación del coche me supondrá, si tengo suerte, unos 600 euros. Y todo por culpa de la pésima profesionalidad del taller oficial de la marca y de mi exceso de confianza en no pasarle una revisión a fondo. Como están todos los talleres a tope por el veraneo, decidí aplazar un poco la revisión periódica. Pero la correa de distribución fue inflexible conmigo y decidió ser la protagonista de una nueva tragedia para mi bolsillo. Ella es muy divina y me ha jodido todas mis previsiones económicas.
 
Yo a mi coche lo quiero como a un hijo. Ha sido testigo de muchas experiencias vitales (algunas inconfesables aquí), sobre todo de noche.  Cuando trabajaba en un conocido diario, él era mi único compañero todos los días por las carreteras madrileñas. Él me oía reir y llorar y parecía que con su palanquita de cambios me reconfortaba cuando estaba triste y con sus faritos y su sonrisita en el capó me recordaba que trabajar a veces era divertido. Con él me he graduado, con él he ido a las Goas, con él he recorrido España y siempre nos hemos sido fieles. Pero creo que este matrimonio se viene abajo después de esto. Me ha dejado tirado, y pienso que es su venganza por haberle cambiado la semana pasada por otro nuevo aunque no mejor, lo juro. Los besos y abrazos del  Corsa que me prestaron no son comparables a los de mi niño, pero él ha debido pensar que para motor el suyo y me ha jodido bien el bolsillo, que es donde más duele.
 
El caso es que me pasé todo el día con ganas de llorar, de gritar y frustrado. Jodido por los intentos del taller donde le deje por engañarme. ¡Qué mundo el de la mecánica! Y encima preparando el cierre del lunes. ¡Qué cara no tendría que mi jefe no paraba de acercarse a mi lado para decirme que si estaba bien de ánimos y que mejor me fuera para casa a descansar y que el lunes será otro día!
 
Rematé mi trabajo en el menor plazo de tiempo posible y tras hablar con Beatriz, compañera de redacción reciente madre de un niño, decidí enfrentarme de nuevo a la dura labor del trabajador de polígonos que no dispone de vehículo propio. Un autobús perdido, varias paradas y un periplo por el metro me dejaron lo suficientemente exhausto como para llegar a casa con las únicas ganas de mirar al techo mientras me fustigaba pensando en cómo me las voy a apañar con semejante gasto económico por delante.
 
Menos mal que estaba mi novio en casa para recordarme lo mucho que me quiere e insistirme en que los apuros económicos son solucionables. Además varios amigos me ofrecieron su apoyo incondicional y uno que trabaja en la marca de mi coche me dijo que si hacía falta sustraía las piezas. Por eso les quiero tanto.
 
Piqué algo y mientras mi novio se iba a una fiesta con sus amigos holandeses, yo me marché a casa de Rocío Star a recibir como mandan los cánones a César y Manolo, dos amigos de Sevilla a los que hacía mucho tiempo que no veía porque últimamente bajo muy poco allí y ellos tampoco han encontrado hueco para subir.
 
Tras ponernos al día de nuestros últimos avatares, César me recordó que hace cuatro meses su hermano le estrelló en un barrio sevillano su coche y que si él se las ha tenido que ver y desear para comprarse un coche nuevo, pues que lo mío no es nada. No es consuelo, pero reconforta saber que otros matrimonios han acabado peor.
 
La mini fiesta comenzó a desvariar y me vino muy bien para relajar tensiones. Rocío se probó un modelito de salto de cama rojo putón con braga tanga con lazo que era una preciosidad. Mientras César me ponía al día de las últimas novedades de las amistades y conocidas sevillanas. Especial placer me supo saber que David Madonna acaba de grabar su primer single con una letra impactante. Al final nos pusimos los dos a cantar la canción: "YEAH! C'mon baby, oh yeah!". Intensa, ¿verdad? Pura poesía. Luego bailamos como posesos con la música de un CD grabado por la gran Mae, el mejor dj de Sevilla. Noches gloriosas escuchándole en Sevilla y yéndonos por las discos de moda en esa ciudad tan divertida. A veces acompañados de La Marquesa, otras veces con Lady Madonna. Sevilla is different.
 
Tras tirar un par de copas y no parar de recordar mil y unas historias, les dejé camino del Deep y yo me cogí un taxi para reencontrarme con mi novio y acudir al Ocho y Medio al concierto de Chico y Chica, que estuvieron fenomenales. Habíamos quedado con Guio and company, y allí nos encontramos con más gente, entre ellos el simpar Urban. Me gustaron mucho las nuevas canciones del disco, a pesar de que había mucha gente y era difícil verles. Además el sonido no era de lo mejor tampoco, pero bueno, donde hay arte... En cuanto salga el disco, me lo compro.
 
Cuando terminó el concierto nos fuimos corriendo a la inauguración del Klübb! no sin antes saludar casi en la puerta del Ocho y Medio a Óscar Guimarey que acababa de llegar y que estaba divino... para variar. ¿Envidia? No, no...
 
Llegamos al Klübb! bajo una intensa lluvia. A la entrada estaba Félix de First Assistant con la lista de invitados. Y dentro... los de siempre... entre ellos mi Binomio DJ, con el que reí mucho toda la noche. Pepe estaba en la barra divino de la muerte sirviendo copas. Al poco llegó León y ya nos pusimos a bailar como descosidos, nos hicimos fotos para la disco y paseamos por allí sin parar. A las cinco el cansancio era grande y decidimos retirarnos a casa para velar armas para el fin de semana.