jueves, junio 03, 2004

Un universo sin letras en negrita


Jueves 3 de mayo. Hoy no habrá negritas en estas pinceladas que retratan el universo de mi vida. Bastantes negritas ha habido ya. Hoy tan sólo abriré un poco mi corazón, intentando reprimir el pudor. Quien me conoce sabe lo difícil que me resulta abrir el alma. Sólo juntando letras sobre un folio en blanco logro dimensionar mi verdadero pensamiento.

Hace un año, más o menos, por estas fechas, me vida pegó un giro de 180 grados que ahora siento como muy afortunado, a pesar de que en aquel entonces no lo comprendí. Me dejó desnudo ante mi propio yo. Hace un año finalizaba una etapa en mi vida y se iniciaba una travesía por el desierto que ha sido larga, penosa, triste, pero positiva a fin de cuentas. No me parezco en nada a aquella persona que hace un año dejaba su anterior puesto de trabajo, ese en el que tanto lloré, sufrí, padecí.

Aquel hecho supuso una retirada profesional de varios meses en la que se vinieron sucediendo una serie de hechos que cambiaron por completo mi vida, mi futuro y mi idea sobre las relaciones humanas, esas que tanto nos cuestan con lo sencillas que son.

Ahora, miro atrás y me siento orgulloso de haber caminado por un sendero espinoso en el que también sufrí mucho. Hubo mucha gente que decidió conscientemente no acompañarme en el viaje. No guiarme por ese camino en el que la única luz era un alma que languidecía. Sólo dos personas estuvieron ahí plenamente. No diré aquí sus nombres porque ellos saben quienes son. Sólo dos me apoyaron incondicionalmente y me tendieron su mano. Por ello saben que siempre les estaré agradecido. Luego ha habido otra gente que, sin quererlo ni saberlo, me ha hecho feliz y me ha servido de apoyo en momentos clave de esa travesía.

Hubo quien se inventó películas que no venían al caso y decidió tomar otro rumbo, que estoy seguro que al final convergerá en el mío. Hubo quien hizo del egoísmo su bandera y en pos de sus propias mentiras vino a mí creyéndose un ángel cuando era un demonio. Hubo quien después de dos años se quitó la máscara y dejó ver la persona que realmente se ocultaba detrás. Hubo quien perdió completamente el norte y ahora sé que vive en un mundo que ya no es el suyo, un mundo en el que ve fantasmas por todas partes. Hubo quien reconoció demasiado tarde para los dos la honestidad de quien nunca intentó fallarle. Lo siento. Casi todos me tendrán siempre ahí, aunque ya nunca será lo mismo.

Ha sido un año en el que mi familia ha verificado lo que ya sabía desde hace tiempo. Aquello que se negaban a creer quién sabe por qué. No hay nada como engañarse a sí mismo para ser feliz. Afortunadamente, esas mentiras han dado paso a estas verdades, y poco a poco aprenden a ver cómo la realidad supera a la mejor de las mentiras.

Y no es que yo me sienta como un Moisés guiando a su pueblo, pero la verdad es que, una vez escalado el monte Sinaí, no pienso renunciar a las tablas de mis diez mandamientos.

De aquella época me han quedado recuerdos ingratos, versos sueltos y satisfacción por haber escapado de un agujero negro que a punto estuvo de deglutir mi galacia.

En este momento vivo en libertad, con independencia en todos los sentidos por mucho que duela, en un trabajo en el que ya no lloro y con una gente que elijo yo, más selectivamente que nunca.

Una vez que he puesto en orden las estanterías de mi corazón, siento que ha llegado el momento de depurar algo que he dejado un tanto en descuido en estos tiempos. Ahora sé que ha llegado ese momento, ese camino que he de iniciar y que quizá no será tan duro como el anterior, pero en el que, esta vez sí, sólo yo podré ayudarme. A todos aquellos que en estos últimos meses habéis estado a mi lado: GRACIAS

Especialmente a ti.