lunes, junio 21, 2004

Total ausencia de creatividad


Estoy en medio de una crisis creativa. O al menos así lo creo. Quizá sea porque parir tres reportajes al día me está empezando a pasar factura. O quizá simplemente sea una paja mental mía, otra más. El caso es que últimamente me cuesta mucho hacer un puñetero reportaje y además pienso que me salen todos hechos un churro.

Quizá sea que atender a veinte cosas a la vez me deje tan aturdido que no sepa ya juntar un par de letras con cierto ritmo, o quizá sea que la plasta que se sienta detrás mía y acaba de pasar junto a mi ordenador, ultimamente grita tanto que no me deja concentrar. Y es que debería grabarla y poner las estupideces que grita cuando habla por teléfono. Será que a los de mi empresa les da por ponerse a discutir por teléfono móvil junto a mi mesa. Ya no sé que será. Pero espero que esta crisis acabe pronto porque hasta en estos comentarios he notado el bajón de estilo. Estoy muy depre.

Anoche fuimos a ver Las Manos (sí, por fin) en la sala Cuarta Pared. Dos horas de espectáculo en un montaje que intenta y lo consigue retratar las sociedades rurales de los años cuarenta, un poco en rollo Los Santos Inocentes, pero salvando las diferencias. La escenografía está muy bien, el montaje es bueno y los actores están geniales, pero le falta algo a la obra para ser la bomba. Quizá sea que se dirigen demasiado al espectador rompiendo la sensación de temporalidad con diálogos de narrador contemporáneo, o quizá sea que es un texto demasiado denso y es complicado introducirse en él. Pero que la obra está muy bien y merece mucho la pena ir a verla. Tenéis de plazo hasta el 25 de junio. Luego el 29 reestrenan la segunda parte de esta obra, que es una trilogía que intenta reflejar a la juventud española en tres momentos históricos: los pueblos de posguerra, la sociedad industrial de los sesenta y la época contemporánea.

El resto del domingo fue tranquilo. Cañas cerca de casa y tarde de siesta viendo alguna peli y leyendo el libro del novelista que entrevisto esta tarde. Nada del otro jueves. Me pasé por una tienda de Chueca, de la que no diré su nombre porque son de lo más antipáticos y divas, a comprarme un libro de Tomás Ortiz, que para algo es compañero de trabajo. Me compré su tercera novela, que me la recomendó. A ver si me la leo en estos días. Es autor de Odisea Editorial.

A ver si así consigo que la inspiración vuelva. AIGHS!

On the disco: "No ordinary love" Sade (¡qué antigua que estoy!)