martes, junio 08, 2004

Los hijos del rock and roll en versión sesentera

Que los viejos rockeros nunca mueren es algo que me quedó muy claro anoche. Un señor bien entrado en edad no paraba de ponerse de pie justo delante mía en el concierto de Miguel Ríos al que asistí ayer. El caso es que sólo lo hacía en las canciones clásicas, no en las del nuevo disco, por lo que intuyo que todavía no se había comprado el disco o que se quedó mentalmente en el pasado rockanrolero del Ríos.

Y antes de que las chicas Camp puedan pensar que he traicionado los ideales de este sublime movimiento social que amenaza con marcar estilo en el siglo XXI, diré a mis tres missmísimas que al concierto asistí en calidad de invitado puesto que entrevisto a Miguel Ríos la semana que viene. No es porque me apasione especialmente este cantante, pero hay que entender que trabajo en una revista de público variado y en la que mis gustos son sólo mis gustos. Nada más, ¿ein?

El caso es que al final me lo pasé bien en el concierto. Le cantaron dos veces el cumpleaños feliz (ayer era su 60 cumpleaños), la gente estaba entregadísima (Juan el Golosina en primera fila sin parar de bailar como un descosido), y Miguel Ríos se marcó un concierto de dos horas, que a sus sesenta años podría haber sido todo un maltrato físico sino fuera porque demostró un potencial de voz y aspecto que ya quisiera yo cuando alcance su edad (si es que lo hago).

Temas clásicos de toda la vida y modernos. Sorpresas cuando subió Raimundo Amador al escenario y hasta cantó un rap Luis García Montero, uno de los mejores poetas del momento. Os recomiendo fervorosamente a quienes no hayáis leído nada de él una antología titulada "Casi cien poemas".

Por lo demás el día de ayer tuvo de todo. Binomio DJ sacó tiempo de la preparación de su sesión este sábado para ir a casa a intentar repararme el ordenador, que está más mayor aún que el Ríos. Habrá que hacer Plan Renove en breve. Al final ha logrado que se encienda, lo que no es poco. Y a pesar de que pensaba superada la situación, ayer la Policía volvió a poner controles en las carreteras (y hoy también) y como me ven cara de sospechoso me volvieron a parar. Estoy hasta las narices.

El examen oral de catalán creo que bien (metí alguna gamba). Me examinó mi profesor Narcís, que me miraba con cara de ¡no me defraudes! Evidentemenete puntuaba otro profesor, porque sino hubiera sido un poco pastiche aquello. Como hacía bochorno, me aprendí esa palabra en catalán para impresionar al entrar. Y claro, Narcís me pilló la jugada y me sacó un fallo en la pronunciación para fastidiar. El tema principal de conversación fue... ¡la moda!... sí amígos, mi profesor me conoce demasiado bien.

En fin, crónica Camp del concierto de Miguel Ríos a la tarde si a Zäpp, Pei y Pétalo les parece bien. Si no, me la reservaré para mis adentros.

Pues eso...