sábado, junio 12, 2004

Escenarios sin alternativa

Hace unos días comentaba en este simulacro de diario la elaboración de un reportaje sobre la situación de las salas de teatro alternativo en Madrid. Entre la ilegalidad urbanística y la precariedad económica subsisten en la capital más de treinta salas de este tipo marginadas de los circuitos comerciales tradicionales.

El reportaje ha funcionado según me han comentado por ahí (no diré el nombre de los pecadores) y se acaba de aprobar una ayuda puntual a la que se pueden acoger estas salas. Un huesecito para acallar la voz del perro. Migajas para decir luego a la prensa que ¡claro que apoyamos a estas salas!

Uno no acierta a entender por qué el Ayuntamiento lleva muchos años sin aprobar algo tan sencillo como una normativa que permita que estas salas tengan una licencia y una legislación propias, y no como ahora, que dependen del capricho del funcionario de turno que aplica a salas de 20 butacas las normativas de discotecas o de teatros de 2.000 butacas ante la carencia de una normativa municipal que abarque la realidad de estas salas que, en la práctica, son el verdadero nervio cultural de la ciudad en lo que a teatro se refiere.

En Barcelona, un estudio que he recogido en el reportaje indicaba que el 43 por ciento de los estrenos teatrales de la ciudad se producen en estas salas en las que el 96 por ciento de los nuevos creadores debutan. Por la falta de esta normativa, a las salas La Espada de Madera y TIS, ambas en Lavapiés, les ha llegado una orden de cierre del Ayuntamiento, que éste mismo ha decidido suspender cautelarmente. Imaginaros el escándalo. Pero es que esta semana a la sala Caracol también le ha llegado el cierre por culpa de la falta de esta normativa, que también afecta como en el caso de la Caracol a las salas de música en vivo, de las que también hablo en el reportaje.

Para colmo, hay que soportar que el Ayuntamiento se gaste un dineral en promocionar y fomentar espectáculos de más baja calidad en la denominada ruta comercial. ¿Habéis visto la cartelera de teatro? Es cuando menos triste en algunos casos. ¿Sólo hay sitio en Madrid para los musicales y los cuatro directores de siempre a precios desorbitados?

Viene este tema a colación porque anoche estuve con mi novio en Karpas Teatro, otra de las salas que agonizan ante la mirada del Ayuntamiento. Su director, Manuel Carcedo, encantador, tuvo a bien convocarme para el estreno del monólogo Novecento. A la salida estuvimos un buen rato hablando de nuevo de la ilógica de la sinrazón. Os invito a todos a que apoyéis a las salas de teatro alternativo, que además por menos dinero veréis obras seguro que mejores.

Nocecento es un monólogo de 1,45 minutos de duración interpretado magistralmente por Aure Sánchez, joven valor surgido de la escuela de teatro de Karpas. Mantener la tensión en el público durante todo ese tiempo y no olvidarse de nada es desde luego un esfuerzo titánico para todo un joven actor que ha aprendido a recitar nada menos que 84 folios. Logra empatizar con el público.

Ayer cerré la localización de las fotos de Miguel Ríos. Será en un céntrico café de diseño que abre para nosotros. Episodio surrealista (otro más en mi vida): El representante de Miguel me pide con toda lógica que un coche recoja a Miguel en su casa de Madrid para ir al sitio de las fotos. El problema es que mi empresa, a pesar de ser una multinacional, no tiene este tipo de cositas a disposición. Así que me vi yendo en mi coche a recogerle. Tenté también a alguien de la redacción que quisiera vivir un momentazo fan con él, pero ninguno podía, hasta que me dijo mi jefe que al final me vaya en taxi a por él y que luego lo paga la empresa. Así que el lunes me iré en taxi a recogerle a casa. Lástima, con la ilusión que me hacía ir en mi coche y decir luego: ¡Aquí no te sientes que ya lo estuvo Miguel Ríos!