martes, junio 15, 2004

¡En qué saraos me meto!


¡Qué noche la de aquel año! Que dijo en su momento Miguel Ríos. El sábado por la noche el BearZone fue muy divertido. Llegamos allí un servidor, mi novio, Juan, Raquel y Zäpp dispuestos a romper la pista de baile con el musicón que, as usual, pincha Binomio DJ, que no defraudó a su extenso número de seguidores.
Andaba por allí tanta gente que prefiero no enumerar. Nico como siempre irradiante con sus sempiternas gafas y su camiseta militar. Hubo un rato que anduve por la cabina con Binomio, que me puso al final de la noche una remezcla del Don`t Know what you want de los Pet Shop Boys que fue de lo más.
La gente creo que se lo pasó muy bien en el Coppelia, al menos estuvo aquello lleno hasta última hora. Lo peor de todo era el excesivo calor que hacía, y que contrastaba con el fresquito que se respiraba en la sala grande, a la que tuvimos que salir de vez en cuando. Es algo que nunca entenderé.
Muchas gracias a Binomio por ser como es. ¡Se te quiere!
Por lo demás, la noche acabó con un mini chill out en casa del que enseguida me escapé a la cama porque estaba agotado. Estuve todo el sábado trajinando por casa y como mi novio trabajó ese día, me desperté a la misma hora que él: las ocho de la mañana. Estaba ya muy agotado.
A la fiesta se vino Zäpp, todo un descubrimiento, con el que tuvimos alguna conversación en algún momento ciertamente surrealista. Me imagino que en su blog habrá mejor crítica de la fiesta que en el mío. Zäpp es un chico profundo, de ideas interesantes y que desde luego es de todo menos aburrido. ¡Un camp-beso enorme!
El domingo lo dedicamos a descansar ya que el plan del teatro se nos vino abajo. Por la tarde emitieron una película de la que nadie me había hablado por el momento, cosa que me ha disgustado profundamente. Se trara de La cosa más dulce, interpretada por Cameron Díaz. La película es un desbarre petardo total. Se basa un tanto en las Historias de San Francisco. Su banda sonora está magistralmente centrada en una canción que se ha convertido en un himno personal y que eMe DJ se encargó de pinchar el sábado 5 en Coppelia: “No, no puede caber aquí, no puede caber aquí. Mi cuerpo es una peli y tu pene es la estrella”. Lo mejor, la coreografía, con las tres protas divinísimas bailando y un ballet de gays y señoras mayores alrededor. Os invito a que la veáis, es total. Merece una futura crítica Camp. Tras la peli, nos fuimos al VIPS a comer algo ya que las ganas de cocinar eran nulas (y quienes me conocéis sabéis lo que me gusta a mí cocinar, soy muy marujo).
La entrevista con Miguel Ríos fue genial. Al final le envié un taxi a su casa de Madrid y le esperé con el representante en la puerta del Teatro Real. Llegó fantástico y sonriente. Mientras entrábamos estuvimos hablando de lo divino y lo humano. La entrevista la hice en el espectácular restaurante del Teatro Real, en el que nunca había estado. No hay palabras para describir aquello. Parecía el comedor del Titanic. Increible. La sesión de fotos fue en una cafetería recién abierta a pie de calle en el Real, que tiene una decoración muy moderna y minimalista. Os invito a ir. Además se puede ver desde una pantalla gratis la ópera. Como después iba a Cadena Cien y llevaba tiempo, nos pegamos un paseo guiado por el Teatro Real. Visitando salas y estancias en las que habitualmente no se puede estar. Miguel Ríos estuvo en todo momento divertido, simpático... Me cayó muy bien. Le despedí en su moto camino de la siguiente entrevista. La mía la colgaré hoy en la web para que quienes queráis la podáis leer. Este domingo también será la portada de otra publicación dominical. Mi revista se ha adelantado a darle la portada, jajajaj.
De ahí a la rueda de prensa de despedida de Ketama. Ayer presentaron un disco recopilatorio de sus 20 años y anunciaron que temporalmente se separaban “para respirar aire”. La presentación fue en la Casa de América y había decenas de medios de comunicación. A mí que nunca me gustaron los Ketama me pareció hasta desproporcionado aquello, pero bueno, me alegro por ellos, significa que tienen mucha repercusión.
Al final de la rueda de prensa, que fue muy breve y dio para muy poco, cantaron los dos nuevos temas incluidos en el recopilatorio y Antonio Vega les entregó el disco de diamante por haber vendido un millón y medio de copias en su carrera. A Antonio Vega le vi muy desmejorado. Fue el comentario general de la prensa.
A la salida, los Ketama nos invitaron a un caldero gitano y salmorejo del bueno. Andaban por allí apoyándoles Rakel Winchester, Marta Sánchez, Nacho Cano, Rossy de Palma, Sergio Dalma (que esa noche actuaba), Bibiana Fernández, Gran Wyoming, Lucía Jiménez... Mogollón de gente famosa y petarda.
Haciendo un acto de constricción interna me acerqué a algunos de ellos a practicar esa nueva modalidad del periodismo que es el aquí te pillo, aquí te mato. Rakel Winchester estaba total, me confesé superfan suyo a lo que ella me respondió: “Pues mira qué bien, no cambies”. Marta Sácnhez sacará disco en septiembre y Bibiana Fernández la mejor de todos, a mi comentario “estás fantástica” me respondió con un beso en mis mismas carnes. Incluso entrevisté a Nacho Cano.