lunes, junio 28, 2004

De titanio por fuera, sensible por dentro


Tras este fin de semana he llegado a una gratificante conclusión: Soy como el Guggenheim. De titanio por fuera, sensible por dentro. Y es que si he aguantado todo el fin de semana durmiendo poquísimo y sigo vivo y trabajando, mi cuerpo debe ser de titanio o acero reforzado por lo menos. Bien es cierto que mi recién descubierta estructura metálica se está empezando a resentir por el excesivo trajín que ha padecido en pocas horas.

El viernes cogí el coche, la N-I y mucha moral para soportar el atasco de salida de Madrid, para dirigirme a Bilbao. Más en concreto a Barakaldo, donde mi antiguo compañero de trabajo Pablo y su fantástica mujer Helena me esperaban para alojarme en su balneario. Y es que ellos no tienen casa, sino balneario para que los amigos nos repongamos del estrés madrileño a base de buena comida, risas y cariño. Una maravilla. Deberían patentarlo.

A medio camino realicé una parada en el pueblo de Lerma, un poco antes de llegar a Burgos. Es un pueblo maravilloso, con un espectácular conjunto monumental. Al estar situado sobre una colina, se divisa todo el valle hasta Burgos capital y en un día soleado como el viernes el paisaje es espectacular (ya lo veréis en foto en el fotolog, iré colgando a lo largo de la semana).

Existe un monasterio de monjas clarisas de clausura que es la verdader joya de la corona de Lerma junto a su Palacio Ducal. Es un lugar de una paz inmensa en el que las monjitas venden unos dulces que saben a gloria. Hice tiempo porque iban a cantar poco después en la iglesia (un verdadero espectáculo) pero como se me hacía tarde y todavía no tenía visos de comenzar la misa cantada, pues decidí emprender el camino a Bilbao para no llegar más tarde.

Una de las cosas más divertidas de viajar en el coche es oir la radio que se hace fuera de Madrid, y que es muy diferente en todo. Defecto profesional, qué se le va a hacer. EITB hacía un programa de música muy buena y de repente pusieron Miro la vida pasar, el nuevo single de Fangoria. De repente escuchabas mogollón de palabras en euskera ininteligibles y entre medias un Fangoria suelto en castellano y el título de la canción en castellano y mogollón de palabras más en euskera. Era una sensación extraña y divertida.

Me planté en Barakaldo a las diez de la noche. Junto al nuevo Bilbao Center of Exposicions (hay que joderse que al centro de ferias le pongan este nombre en inblés) me esperaban Pablo, Helena y Óscar, un chico encantador y muy simpático. Nos fuimos corriendo a cenar al mejor chino en el que nunca he estado. Está en la margen izquierda creo que en Barakaldo y es absolutamente recomendable. Según me comentaron por ahí, está considerado el mejor chino de España y a fé que es cierto.

Como mi afición por lo gastrónomico es harto conocida, citaré algunos platos que me llamaron la atención especialmente: sopa picante con apio, algo de carne... riquísima. Pollo con salsa de nueces, el rollito de primavera era increiblemente bueno... Fantástico todo. De ahí al puerto viejo donde coincidimos con una celebración típica relacionada con la poesía. No la pude ver porque llegamos al término pero según me informaron se trata de que la gente se inventa estrofas sobre la marcha utilizando de punto de partida el último verso del anterior. Lo que pasa que era todo en euskera, así que me habría enterado poco, la verdad.

El puerto viejo de Bilbao es espectácular y toda la zona me recuerda mucho a los pueblos marineros por los que no ha pasado el tiempo. Fue un paseo mágico entre calles enrevesadas con el olor a salitre que hacía tanto que no sentía. Después un rápido paseo por la zona portuaria y tras pasar el puente colgante de nuevo a la margen izquierda para disfrutar de unos copazosmuy divertidos.

El sábado por la mañana nos levantamos habiendo dormido muy poco. Pero habíamos quedado con Pedro Subijana, el gran maestro de la cocina vasca, en San Sebastián, así cogimos la carretera y nos fuimos en ruta hasta el Monte Igueldo donde tiene su restaurante. Colgaré fotos del encuentro. El restaurante es de impresión, de quedarte muerta. Está en lo alto del monte y desde el comedor, todo con cristalera, se ve el mar como si lo tuvieras al lado. Es de quedarte loco. Pedro Subijana encantador. Paseamos por su huerta, por su cultivo de especias, por las cocinas y nos liamos a hablar de lo que más nos gusta a algunos: la comida.

Extasiados por la situación nos fuimos a practicar el arte del buen yantar a Orio, un pueblito marinero al lado de Getaria y Zarautz no sin antes pasar por la playa de la Concha y ver a todo el mundo bañándose y disfrutando de una de las playas más bonitas. En Orio hicimos un recorrido por los bares para probar el estupendo txakolí de getaria, me hice fotos con unos músicos que creo que se llaman txilaris, y terminamos comiendo un espectácular besugo en un restaurante con terraza y parrilla al aire libre. Hay fotos también. Ya las colgaré.

De ahí a Guernica, Zarautz, Getaria, Bermeo y a la iglesia de San Juan de Gaztelugatxe, enclavada en una montaña a los pies del Cantábrico. Maravilloso. Nos fuimos a Portugalete a la pescadería de una amiga de Pablo. A mi las pescaderías me apasionan, y si encima tienen un vivero y producto de primera calidad, mejor que mejor. Tras hacer acopio de unas gambas como hacía tiempo que no había probado, unos camarones deliciosos, unas cigalas, mejillones y almejas nos fuimos a casa a preparar un buen arroz marinero y hacer acopio de unos cuantos gin tonic para charlar y criticar Salsa Rosa.

El domingo por la mañana estuvimos recorriendo Bilbao y poteando por el casco antiguo. Me despedí de Pablo y Helena y me metí a las dos de la tarde en el Guggenheim con un pedete considerable por culpa, una vez más, del txakolí. Tres horas de visita por el museo que me dejaron extasiado. Por dentro pierde un poco el edificio, pero es muy bonito. Había dos exposiciones temporales, una de Rothko y la otra de James Rosenquist, uno de los artistas pop más interesantes. Disfruté mucho con la magnífica coleccion pop-art y la retrospectica de Rosenquist que me interesó especialmente. Por la tarde de nuevo a Madrid.

Tras pasar junto a La Casa de Tu Vida, conseguí eludir el atasco de entrada a Madrid y plantarme en casa de Johann a las diez para picar algo antes del Plan Travesti. Se unió Laura. Juntos nos fuimos a una de las fiestas más divertidas de la noche madrileña. Como Zäpp es un malqueda y se rajó, pues ahora se tendrá que tragar esta super crónica del Plan Travesti hecha exclusivamente para que le dé envidia. Pero eso será en el siguiente post, que este ya está más estirado que el rostro de Cher.

2 Comments:

At 11:21 p. m., Anonymous Anónimo said...

Thank you!
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At 11:22 p. m., Anonymous Anónimo said...

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