viernes, junio 04, 2004

De relaciones humanas y principescas

Viernes 4 de junio. Acabo de leer el imprescindible Diario de un Don Nadie, de mi tocayo Iván. Su capacidad para hacer reflexionar con tan sólo unas líneas es magistral, más que nada porque además últimamente yo me marco unos rollos infumables. Nobody habla hoy de algo que yo tocaba ayer tangencialmente: las relaciones humanas. Os invito a leerle.

Bien sabe él la parte de razón que tiene, aunque sólo me gustaría añadir que las relaciones humanas son imprescindibles en nuestra vida, y que siempre nos encontraremos a gente limpia de corazón que se muestre tal cuál es y que sepa valorar a los demás por lo que son, y otros que sólo busquen su interés. Pero no por muchas decepciones que nos podamos llevar, debemos dejar de confiar en el ser humano.

Decía Miguel Servet que cada cual es como Dios le ha hecho, pero llega a ser como él mismo se hace. No podemos pretender que todo el mundo sea bueno, pero tampoco olvidar que hay gente buena en el mundo (sino hace tiempo que el mundo habría puesto el cartel de FIN).

La búsqueda de esa gente es, en parte, una de las aventuras más intrigantes a la que nos enfrentamos en esta vida que nos ha tocado.

Como últimamente estoy muy trascendental, voy a romper un poco la tónica. Ha llegado a mis manos un disco absolutamente imprescindible. Los Indios Grises (primera vez en mi vida que los oigo) han publicado un disco... de tres canciones... dedicadas a la Boda de la Z. "Nuestro humilde homenaje a Don F. y Doña Z", dicen. A continuación os dejo con una de las letras. Poesía en estado puro y virginal.

Ya lo tengo decidido
no pienso ir a la Boda,
primero no han de invitarme
y, después, no tengo ropa.

Soy el cantor apropiado
para vivir en Palacio
y una vez, de tanto en tanto,
os hablaré de amor.

No soy de derechas
y tampoco soy de izquierdas
no estoy en el centro
ni soy marginal.

Somos la aristocracia
del amor y la palabra
y a nuestra futura reina
le damos la bienvenida.

En el mundo del amor
el poema y la alegría
nuestro Príncipe Felipe,
que de Él nadie ha dudado (sic)
cuando miró a la Letizia
muy buen título le ha dado


Esta última estrofa es absolutamente genial. ¿Qué nadie ha dudado? Uy Uy.