lunes, junio 07, 2004

Brindis por el D-Day, sesenta años después

Lunes 7 de junio. Ahora que por fin ha abierto la academia Camp, me doy cuenta de la enorme tarea que supondrá seguir un curso intensivo para alcanzar el mismísimo estado de Miss Freno, Acelerador o Embrague. Siento sobre mi como una espada de Damocles la enorme responsabilidad de inscribirme en una academía como esa y estrenar sus instalaciones. ¿Tendrá su hemeroteca una completa selección de revista Super Pop donde podamos ver lo monos que pintaban los New Kids On The Block allá por principios de los noventa?
¿Tendré espacio en mi cajonera para la Nancy que me acompaña a todas partes desde que se le arrebatara a una niña horrible en la guardería? ¿Sufríré el mismo acoso que en el colegio de monjitas ursulinas en el que tan buenos ratos pasé? ¿Estarán las instalaciones lo suficientemente aseadas para no manchar mis Carolina Herrera? Dudas, dudas... siempre dudas...

Tres horas y media después de examen de catalán (menuda tortura y aún no lo hemos hecho todo), llegué a casa el sábado por la tarde que no era persona. Para colmo el examen fue a las cuatro de la tarde. Fantástica hora. La siesta del sábado a tomar morcilla. Llegué y me predispuse a seguir leyendo el libro de Leguina, que me está gustando especialmente. Cené con mi novio y nos pusimos a ver Jhonny Guitar. Una grandísima película. Ese personaje desolado de Jhonny destinado a seguir amando a una mujer, Vienna, que se sabe también condenada -aunque no lo quiera- a amar a ese hombre y ser inmolada por otra gran bruja que se pasa la película buscando su destrucción, es algo que todos hemos vivido alguna vez.

Para siempre en mi vida quedará el siguiente diálogo:
J. Guitar: ¿A cuántos hombres has amado?
Vienna: A tantos como mujeres tú has olvidado.

Los diálogos, la dirección de escena, las interpretaciones, la dirección... Es una de esas películas que de verdad te hacen amar el cine.

Extasiado por Jhonny Guitar nos fuimos al Demodé, mi sitio preferido de primera copa. Sus dueños amabilísimos, y la gente que trabaja encantadora. Además el sábado eramos muy pocos, y casi todos los que estábamos eramos amigos y conocidos. Fue como estar en casa. Aparecieron Miguel, Javi, Terry, Miranda, Johann, Ricardo, Jaime... Tampoco quiero aburrir.

De ahí nos encaminamos unos cuantos perdidos al Coppelia. Fiesta El Glamour va por dentro (en mi caso seguro, además). Una fiesta revival con música que hacía tiempo que no escuchaba pinchada fantásticamente por eMe, a la que mando un saludo. Momento trash total: una canción que pinchó eMe y cuyo estribillo decía algo así como "Ese pene no puede caber aquí", cantado a grito pelado en plena pista por Oscar Guimarey y un servidor enfundado en gafas de sol tipo Neil Tennant. Y es que mi amor hacia los Pet shop Boys comienza a ser algo más que un rumor entre la sociedad madrileña. Nada más saludar a eMe me dijo: "Ahora voy a pinchar a los Pet Shop, que sé que son lo tuyo". Y lo hizo. Un encanto la chica.

En el Coppelia me encontré con mucha más gente: Miguel, Félix, Javi, José C., Patricia Trash + amigas, Víctor (prepárate para el bearzone, guapa)... en fin, que no pongo más que con tanta negrita esto parece un funeral.

El trajín del sábado y el cansancio de la semana hizo mella en un servidor y a las 4 y poco me fui con mi novio a casa. Nos levantamos el domingo y nos fuimos con Johann a la casa de Ricardo y Jaime, que nos hicieron una fantástica comida basada en el mundo árabe. Sobremesa deliciosa que duró hasta entrada la noche, con merienda incluida, copas y un buen puro, como los señores de toda la vida. Los temas de conversación de lo más variopinto y nunca agotadores. Lo pasamos genial. Lástima que Jaime se tuvo que ir a media tarde a volar a Alemania. Un ambiente divertido y genial. Los domingos de Madrid son especiales. Sobre todo en buena compañía.

Ayer fue el D-Day. Reportaje muy completo, estupendamente documentado y ambientado, en la tele de pago sobre este hecho. Mi total respeto y cariño eterno a los más de dos mil soldados aliados que ese día no pudieron alcanzar Omaha Beach y murieron por la liberación de Europa. Todos ellos permanecerán siempre en la memoria de quienes creemos en la libertad.

On the CD: Donna Summer "I feel love"