domingo, mayo 16, 2004

Vueeeeeela, mujer fotoooooonovela...


Sábado 15 de mayo. Por fin ha llegado el tan esperado anticiclón de las Azores. ¡Qué día de San Isidro! Tras poner un poco de orden en la casa, me fui con mi novio a recorrer el barrio de Las Letras. Sigo pensando que es una zona ideal de Madrid para vivir, lo que pasa es que tiene muchas pegas (aparcamiento, ausencia de transporte público, vivienda cara, ruido) y por ello muchos vecinos están emigrando.

Estoy preparando un reportaje sobre este asunto y estuve buscando información por sus calles. Me acompañó mi novio, con el que fui al local que un amigo suyo ha montado en este barrio. El local se llama Fookar y es de lo más. Está en la calle Fúcar. Manuel, el dueño, nos estuvo contando lo bien que le va, cómo surgió la decoración (de lo mejorcito que he visto en Madrid, puro diseño) y el nombre del local. Foo es la palabra japonesa del buen rollo y la suerte, y claro le venía al pelo porque la calle en la que está es Fúcar. De ahí a Fookar, un paso.

Les voy a sacar en el reportaje como ejemplo de renovación del barrio. Además, son amigos de mi novio y me da la gana sacárles Si pasáis por allí, entrar que Manuel y su novio son un encanto y el local es una verdadera maravilla con sus maniquís decorados de manga, sus baños interconectados, su decoración poppie y su multicolorido. A ver si consigo alguna foto del local y la cuelgo en el fotolog. Pienso ir siempre que pueda. Superafavor de que la gente se juegue su dinero montando estos locales que ojalá que suban el nivel de esta ciudad.

Por la tarde quedé con León al que le he pedido ayuda para un futuro reportaje en la revista. Estuvimos hablando un buen rato en un café de Chueca. Me cayó muy bien. No le conocía. Es un encanto y además una persona con cerebro, algo tan complicado en estos días. Le he enlazado su blog para que sigáis de cerca su vida.

Y de ahí a la fiesta Euro-trash-visión de casa de Nico y Binomio. Mi novio se fue con otros amigos a otra fiesta eurovisiva. En la fiesta: los anfitriones + José C., Pepe, Miguel, Félix y David.

Momentazos de una de las fiestas más divertidas de los últimos tiempos:

-Llegada a casa: según tocabas el timbre del portero automático sonaba a toda pastilla el himno de eurovisión ante la mirada alucinada de quienes a esas horas desfilaban por una muy céntrica calle madrileña.

-La música: Nico y Binomio nos hicieron una selección de grandes temas de la discografía española y eurovisiva. No faltaron Eartha Kitt (This is mi lyfe o Where is my man), Salomé, Massiel, Baccara, una versión en francés de Julio Iglesias: ¡Qué viva la Espagne!. Genial de verdad.

Más: Versión inglesa de Karina, las Azucar Moreno en sus inicios cañís, Betty Misiego, el Escándalo de Raphael, los inevitables ABBA... en fin, tantos y tantos temas ochenteros y del festival que no paramos de bailar como locos. Un apunte musical más: la canción de Benny Hill que sonaba al final del prograsma (¿os acordáis?) y una canción de un tocayo mío que da título a la entrada de hoy.

-La cerveza: ¿De dónde salía tanta botella? Es que no se acababa nunca...

-La terraza de Nico y Binomio: Lo más. Además se veían los láser que los horteras de la casa de JCI y el Ayuntamiento han puesto en las fuentes madrileñas. Unos láser que ni en los conciertos de Madonna, coño. Menudo pasote y gasto inútil que vamos a pagar todos.

El Festival fue de lo peor de los últimos años. Entre los presentes ningún defensor de Ramón que necesita un cambio de estilista urgente y alguien que le explique que las coreografías no pueden ser dos movimientos simples y ya está. De lo peor. Todos pronosticamos un desastre eurovisivo.

Al final lo que menos hicimos es ver el festival y lo que más criticar. Yo es que si me callo, reviento, amigos. Que si esta es como Sting a lo cutre (figuraos), que si hay que ver ésta que no baila porque va pegada al traje, que si la marica de Bosnia que era una superloca cutre-chuequera en versión balcánica (y que alguno de los presentes votó). Por cierto su modelo de lo más comentado, igual que las caras de pasión supernaturales que ponía cada vez que mariconeaba con alguna de las mariliendres que bailaba con él, y que eran tremendas.

Alemania de lo peor, un plasta que estuvo todo el rato sentado y que era igual de fatal que Ismael Serrano pero sin la etiqueta de "protesta". Esta era tan absurda que para qué. Austria tres niñatas mamarrachas que parecían las tres que no pasaron el casting de los Take That. Albania era la del traje pegado. Los franceses una canción horrorosa con una mariconadita en la coreografía, muy estilística, que les sirvió para recibir más votos que España.

Irlanda de lo peor. Y los grandes momentos del festival: el chulazo de Grecia, que despertó pasiones y votos entre los asistentes, y el niñato que cantaba por Turquía y que parecía de todo menos turco. Todos superencontra de la ganadora, Ucrania. Nos pareció de lo peor la canción, pero claro como la cantante apareció como Xena la guerrera (¡qué estilismo más desfasado!) acompañada de tremendos chulos y se hicieron varios molinillos en el escenario y quemaron unos fueguitos, pues ganaron, claro.

La continuación de la fiesta de lo más. Los comentarios de la Pécker, pésimos. Se echa de menos a Uribarri y sus famosas predicciones: "Portugal siempre vota a España" y esas cosas. Claro, que Uribarri tiene un claro sucesor en Miguel, que acertaba más que él en los pronósticos: "Este país no nos da ni agua". El presentador era una copia calcada de Leonard Nimoy en versión turca. La presentadora lucía un espantoso vestido amarillo que le hacía michelín. El nivel artístico, bajísimo. Un aburrimiento, la verdad. Las votaciones, con tantos países, una lata.

Además, los balcánicos no pararon de votarse entre sí, los de Centro-Europa igual. Al final todo el mundo vota a su vecino, y da igual la calidad artística. Albania ganó a España porque todos los países de alrededor le votaron. Y el voto emigrante se nota. Si no de qué, España va a dar sus diez puntos a Rumanía (creo que no obtuvo muchos más) ¡y los doce a Alemania! (con tanto alemán en Mallorca... Pepe dixit).

De ahí al Coppelia. Binomio estuvo toda la noche pinchando en la fiesta del Bear Zone en la sala pequeña. Increible, maravilloso, estupendo, fantástico... su mejor sesión con diferencia. La gente estuvo hasta el cierre bailando sin parar. Las niñatas technócratas de la sala grande al entrar se quedaron flipadas. La noche fue antológica. Fueron más de seis horas sin parar de bailar, y eso que al principio el equipo le dio algún quebradero de cabeza a Binomio.

Nico y yo no paramos de subirnos a las plataformas de go-gós deluxe. Nos encontramos con mogollón de gente. Mi novio vino a última hora también y se unió al convite. Van a colgar fotos de la fiesta en la página de bearzone (www.bearzone.tk) hechas por una querida amiga y en las que se me verá subida por las tarimas con Nico. Momentazos en la cabina con un Binomio que se salía del local. Nico que quitó un trozo de planta del techo y se la puso que parecía un San Pancracio con gafas de sol.

A plena luz del día nos vimos con él acompañados hasta casa. Esta noche nos vamos al Palace, que Binomio tiene que gestionar su futuro como mejor DJ de Madrid. Ayer confirmó que es hoy por hoy un grande de las cabinas. Próxima cita: Enfrente, el domingo 30. Luego en junio más. Y en el Orgullo, of course.

En fin que iré colgando fotos en el fotolog de la fiesta euro-trash-visiva y del coppelia. Una noche antológica, de las buenas, buenas, en la que todos estábamos de chiste. No paré de reirme. Me reí tanto que tengo la mandíbula ya desencajada. ¡Qúé día! Mujer fotoooooonovela...