miércoles, mayo 05, 2004

La noche de los San Isidros vivientes

Martes, 4 de mayo. ¡Qué bien viene dormir ocho horas seguiditas! Y mira que soy de los que duerme poco, pero después de un fin de semana tan intenso, es normal que no haya quien me levante de la cama. Menudo día. El cierre de la edición fue impresionante. Ultimar textos, perfilar el reportaje del Rastro, rematar la entrevista de Los Acusicas y preparar la presentación de las fiestas de San Isidro, que como algún compañero ha dicho: "Y nos quejábamos de Manzano".

Y es que el programa parece un remake de La Noche de los Muertos Vivientes. Y no es que tenga nada contra esa película, que me encanta, sino que poner en un programa de San Isidro 2004 a Danza Invisible, Bonnie Tyler, Neck, Celtas Cortos (sí, amigos, siguen vivos) o Alan Parson, pues ya me diréis. Lo dicho. Super apasionante, super entretenido y super mega guay. Los nuevos tiempos de Gallardón. Que infancia más triste tuvo que tener para seguir repitiendo a los mismos artistas de los 80, en el 2004.

La salida del trabajo fue total. Me fui con María (un saludo, reina) en el coche comentando algunas jugadas camino de la entrevista con el Pequeño Pécker. Hubo situaciones divertidas como cuando con la ventanilla bajada en medio de un atasco en la calle Alcalá a María no se le ocurre otra cosa que decir con voz elevada: "El tío del coche éste parecía guapo...hasta que se ha puesto las gafas". Claro, que la cara de María se tornó roja cuando se dió cuenta que el elemento también llevaba la ventanilla bajada y seguro que le había oído. Haciendo amigos...

La entrevista con el Pequeño Pécker fue todo lo divertida que nos dejaron algunos pesados que trabajan en el Círculo de Bellas Artes. Raúl, que es como se llama, es encantador. Y se quedó sólo ante el peligro, porque el de la discográfica se las piró. Al término de la entrevista nos quedamos charlando un buen rato. Me pareció un tipo encantador y con buenas ideas que espero que materialice. Le acompañé al taxi. Estaba acojonado porque debutaba en televisión en el programa de Gurruchaga. Yo también lo estaría, pero no por el debut, precisamente.

El caso es que me encantó ese aire dejado y desgarbado. Llamé a María y todo para que se lo agencie en el próximi concierto. Claro que Raquel también me llamó para preguntar sobre la soltería del Pequeño Pécker, dato que desconozco porque aún no me dedico a la prensa rosa.

Llegué a casa molido después de todo el día. Sólo me dio tiempo a preparar la cena, charlar con mi novio, ver mails y prontito a la cama. Vaya vida perra.