miércoles, mayo 12, 2004

La importancia de llamarse sentido del humor

Miércoles 12 de mayo. En la vida hay pocas cosas importantes. Y curiosamente ninguna de ellas es material. Muchas veces nos llenamos la boca con grandes proyectos, elocuentes ideas y gilipolleces varias. Divertimentos con los que nos trazamos frágiles esperanzas y que más parecen un pasatiempo que nos permite mirar al futuro con ilusión irreal.

Una de esas cosas que nunca nos puede faltar, amigos, es el sentido del humor. Nada más y nada menos que el denostado Nietzsche llegó a decir que la potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar. Si realmente pasaramos por el filtro del humor, empezando por uno mismo, algunas de esas situaciones que nos quiebran la sonrisa y nos cabrean de forma cotidiana, nos daríamos cuenta de la poca importancia de las mismas. Y de que la risa es la mejor terapia para todo. Ahora van los expertos y nos los dicen. ¡Qué novedad!

Y se llenan los centros para adultos de actividades de risoterapia. Menos mal que algunos ya nos hemos dado cuenta de ello a tiempo y hasta en los peores momentos nos hemos esforzado por sonreir y sacar lo positivo. Lástima que haya quien a estas alturas no se percate de ello.

El día ha comenzado relajado en casa trabajando. La noche anterior me acosté tarde. Estuve colgado en el msn con Ramiro y Santi S. Lo más. Lo pasamos muy bien. La foto de Santi S. es genial. Se le ve con un pitillo en la boca. Muy propia, rey. En fin, que me ha dicho que me va a enviar alguna foto para colgar en la página. ;)

A las doce tenía la entrevista con Adrià Collado. Un chico majo, agradable y super guapo. Le he preguntado precisamente si no teme que ser tan guapo le encasille. La entrevista la llevaba poco preparada. Si ayer para la de Roberto me documenté mucho (lo notó y me lo agradeció porque ¡hay cada compañero de profesión por esos mundos de Dios!), en esta iba un poco más inseguro. Ni siquiera había visto la película que presenta, Bloody Mallory, que los dos hemos definido eso sí como muy freak. Es una historia "para palomiteros" (Adrià dixit) muy kitch. Un estilo Kill Bill de Tarantino en la que el Papa es raptado por el demonio. Adrià interpreta el guardaespaldas del Papa (qué desperdicio de cura, ¿no?). Y atención amigos, su personaje se llama Padre Carras. ¿Os suena?

Si queréis más info entrar en www.alquimiacinema.com/bloody Allí podéis leer más. Seguro que es muy divertida aunque los críticos la pondrán a caldo.

Es la discusión que siempre tengo con mi novio. A él le encantan las pelis que cuentan historias sociales y verdaderas. A mí me gustan mucho esas pelis pero también veo ciencia-ficción, fantásticas, manga... Y me divierto. Él no puedo con ellas. Ni verlas. Pues los críticos igual. Mi novio podría ser crítico de cine. Seguro. ¡Ya tiene sus gustos!

Tras pasar por el Rodilla para comprar algo de comida (odio el tupper), me marché a la revista. He pasado todo el día ultimando reportajes para los próximos cierres de edición. Ando liado con uno sobre cierres de salas de teatro alternativas y la crisis de las salas de música en directo en Madrid. Ya os contaré, pero hay muchas salas que están cerrando o al borde cerrar. La última a la que le ha llegado la orden de cierre, La Espada de Madera, en Lavapiés. Es decir, que a pagar mucho money, amigos, para ver teatro y música en los circuitos comerciales, que ya sabemos las cutradas que nos intentan vender como pata negra.

En fin, como mi novio se va de cena con unos amigos británicos, me quedaré en casa ya que al final el plan de ir al cine (que me ha dado así como de repente) tampoco me ha surgido. Me veré La Pelota Vasca, del tostón del Medem. Mañana criticaré este polémico documental, mira. Ya tengo de qué criticar.