martes, mayo 11, 2004

Entrevista con Roberto Enríquez con solidaridad vallecana

Martes 11 de mayo. Acabo de regresar de la entrevista con Roberto Enríquez. Ratifico mi comentario en este blog: es educado, atractivo y además tremendamente atento a todos los detalles. Además de todo, es un pedazo de actor como la copa de un pino. Si aún no le conocéis, no os perdáis El Alquimista Impaciente en DVD o en el cine acaba de estrenar La mirada violeta, Nubes de verano y El principio de Arquímedes.

La entrevista ha sido en un local de una amiga suya, La Chingada, está en la calle Jardines (muy cerca de la Sala Sol). Me ha encantado la decoración del local y su dueña, Natacha, mexicana de pura cepa, es una persona encantadora. Pienso ir muy a menudo a este local. La decoración es genial: Frida, La Lupita, las calaveras de azúcar... En un entorno así, entrevistar a un encanto de persona como Roberto es un placer. Tras la entrevista hemos estado un buen rato charlando de lo divino y lo humano: Formentera, el cine español, los festivales (acaba de arrasar en el de Málaga). Es un tipo auténtico de verdad. Me encantaría volver a coincidir con él. No es nada divo ni plasta ni usa palabras rebuscadas. Es natural, como la vida misma. Seguirle la pista porque llegará lejos.

Por lo demás estos dos días han estado a tope de trabajo. Hemos estado de cierre en dos ediciones y la verdad es que es muy agotador. Sobre todo si el toro te pilla y tienes que hacerlo todo deprisa y corriendo. Pero en fin, creo que todo ha quedado bien. Mi jefe me felicitó por lo de Chavela (dice que le encanta como queda)y lo de los vecinos de Vallecas también ha quedado bien. Llevan varios años esperando a que comiencen a construir sus pisos en el ensanche de Vallecas, pisos por los que pagan cada mes. Os podéis imaginar los ánimos. Y la cosa va para largo. Entrar en www.paudevallecas.org para más info. No quiero extenderme que luego me llaman pesao ;)

El caso es que una de las vecinas me contaba su caso personal: invierte casi todo su sueldo en una casa que no llega y vive con su familia. Le pregunto por su novio y me dice que murió en el atentado. sinceramente me quedé congelado en el sitio. No sabía cómo reaccionar. Me quedé paralizado. Para colmo antes de llegar a casa me la he encontrado por la calle. Sólo he podido dar ánimos, os juro que me he quedado sin palabras. Por muchas desgracias que como periodista he soportado en mi etapa en ABC (y os juro que han sido muchas), los periodistas somos personas por encima de todo y nos afectan estas cosas.

Ya está bien de que a la gente humilde le toque sufrir tanto, joder, mientras los putos constructores se hinchan a ganar dinero. Cada año les suben el precio final de unos pisos que aún ni han comenzado a construirse. Y a callarse, encima. Que mierda de vida. Intento hablar con las constructoras y casi que me mandan a la mierda, claro que yo ya he dejado denotar mi cabreo también. Que se preparen porque el reportaje me ha salido sin querer de lo más combativo. Lo colgarán en su web. ya podréis leerlo y sino aquí lo pondré.

En fin, me voy a mi clase de catalán, que hace mucho que no parlo el català i ja està bè, nen.

Besitos para todos. Este sábado al Coppelia con Binomio.