lunes, mayo 03, 2004

Boda en Las Vegas al ritmo de Binomio

Domingo, 2 de mayo 2004. Pobre Raquel. Se ha pasado la semana encerrada en su casa con una varicela que le ha llegado a los veintitantos. La entiendo perfectamente. A mí me llegó hace tres años en pleno mes de junio con 22 años y se pasa fatal, la verdad. Ayer estaba animada y desde luego mucho mejor. Nos pasamos la tarde en su casa hablando. También llegaron David y su novio y Juan y su novio Jose, que nos trajeron una fantástica noticia. Han decidido casarse. Retomando la idea que la fenómenal Alaska tuvo, hace tiempo que expresé que si algún día me caso lo haré en Las Vegas vestido como David Bowie en el vídeo de Ashes to ashes o algo así. Juan y Jose han decidido que su ciudad para la boda también es Las Vegas.

Las Vegas es la capital del vicio. Mires donde mires sólo ves antros de perversión y moral muy laxa. Es una ciudad que de puro hortera te llega a gustar. Pura diversión en medio del desierto de Nevada. Además cuando vaya quiero encontrar a Grissom y al menos saludarle (cómo me pone el del CSI). Si le veo interesado en mi persona, haré cómo si me mataran para que me investigue un rato.

El caso es que todos nos quedamos un tanto impactados con la noticia, más que nada porque llevan sólo dos semanas saliendo, pero como se les ve muy enamorados y felices, pues nada, en agosto de boda a Las Vegas. Me pido a la niña que lleva las arras. Me pondré el traje de la primera comunión (¡qué escalofrío me ha dado en cuánto he pensado en la situación!).

Lo mejor de todo es la elección del sitio dónde pasarán la luna de miel. Atención amigos, se quieren ir a esa fantástica ciudad... sí.... Melilla. Argumento de peso de Jose: "Es que si no vamos de luna de miel a Melilla, no vamos nunca".

Tras varios comentarios de la boda, críticas mordaces al pesao de Alejandro Sanz (lo siento Raquel) y divagaciones varias, Raquel y Juan me dieron el regalo de cumpleaños. El disco de Marlango, el grupo que ha formado la Watling. Conocida es mi postura sobre los grupos españoles que cantan en inglés. ¿Conocida? Creo que no.

Varios refrescos después me fui con mi novio a casa. Estaba tan cansado que al final me tocó ir sólo al Enfrente. Al llegar ya estaba pinchando Binomio. Estaban Miguel y Félix, Jose C., Pepe, Nico... en fin mogollón de gente.

Binomio es un pedazo de DJ y ayer quedó demostrado una vez más en el Enfrente. No es el típico junta discos que se sabe manejar ante una mesita de mezclas. Binomio sabe cambiar de ritmo, emocionar, vibrar al público y además ayer tuvo varios momentos remember que nos dejaron extasiados en el local. Sencillamente, un diez. Este mes además voy a tener muchas ocasiones para verle pinchar. Esta misma semana en la fiesta Loreal de casa Laura.

Al final nos quedamos Nico y yo en el Enfrente hasta las dos desvariando con comentarios irreproducibles en este diario. Nico es de las personas más divertidas que conozco. Es difícil estar un día con él y no soltar como tres carcajadas por minuto. Estuvimos recordando algunas noches gloriosas, historias de discotecas y criticando la programación televisiva con que nos deleitaba el camarero del local que no paraba de cambiar canal con el mando (que si el programa del Toharia en la 1, que si Negro sobre blanco el de Fernando Sánchez Dragó en la 2, que si una película supertruño en Canal+, que si el planeta de los simios...) Menudo mareo.

Lo que deberían hacer es poner una de esas cadenas de vídeos musicales que Nico pilla en su casa con la superparabólica. Los vídeos musicales hindúes son totales. Más que nada, porque son todos iguales. Todos suceden en el campo, donde se ve a la chica india trotar como la protagonista de La casa de la pradera hasta que llega el alter ego acompañado de varios bailarines todos clónicos y se fija en ella. Y, siempre en el campo, tontean un rato hasta que ella dice que sí. Los protagonistas son todos iguales y la música toda igual. Super entretenido. Pero al menos es divertido para un bar, y no El planeta de los simios, lel remake que hicieron en 2001, que es un tostón de enormes proporciones. En fin que hasta las 2,30 y bajo una intensa lluvia no me metí en la cama. Menudo fin de semana. Y lo que me queda.