miércoles, mayo 19, 2004

Al cine de terror se le va la olla (más de lo habitual)


Martes 18 de mayo. Me he pasado toda la mañana en la redacción preparando textos y ultimando reportajes. Que si localizar al concejal de turno, que si a los vecinos de la M-30, que si redactar el reportaje de las salas de teatro alternativas, que si modificar y depurar la entrevista de Chano Domínguez. En fin, una lata. Pero ya se sabe: Sarna con gusto no pica.

Por la tarde ha´bía quedado con los vecinos del barrio de Las Letras. Antes de ir me encontré con Binomio y José C. Tras un achuchón con Binomio y enseñarme que si pellizcas en los mofletes te salen colores y parece que estás moreno (Binomio dixit) me fui a hablar con los vecinos de Huertas... en Lavapiés. Y es que la cosa está tan mal en su barrio que no pueden tener local allí por los precios elevados.

El barrio de Las Letras es mi zona preferida de Madrid para vivir. Lástima que en los últimos años se haya producido un éxodo masivo, el mayor de toda la Comunidad. El 35% de las viviendas se ha quedado vacío porque no se quiere vivir en un barrio con ruido, falta de aparcamiento y de servicios sociales y en el que la especulación urbanística es tan fuerte que prácticamente te echan de tu casa.

Me han contado que muchos edificios los compran empresas para hacer hoteles o bien los bares que están en la planta baja para así evitar las quejas vecinales de una zona en la que la saturación de ruido es de las mayores de Europa. En fin, el reportaje sobre Letras me va a quedar muy amplio. Tengo mucha información. En fin, que a los que vivimos en el centro nos deberían declarar especies protegidas. Porque los problemas que achacan en Letras son extrapolables a otras zonas del Centro.

Envuelto en mil disquisiciones sobre la boda de la Z del sábado y la situación del centro madrileño, me encontré de regreso a casa con Víctor, al que hacía tiempo que no veía. Unas risas después nos fuimos a tomar una cervecita para contarnos la vida. Víctor es un tío divertido y ojalá que en la vida le vaya muy bonito porque alguna dificultad que otra ya se ha encontrado (ya sabes de qué hablo Vic)

Como era ya tarde, pues nuestras respectivas materias grises necesitaban desatorarse y comenzamos a hablar de planes de futuro, largarnos de Madrid, temas artísticos... Últimamente he echado un poco de menos a Víctor y lo bien que lo pasábamos hace un año por ejemplo haciendo algunas cosas divertidas. Un beso si lees esto!

Por la noche pusieron en el plus una película que es una ida de olla total. Se titula Resident Evil, no sé si alguno la ha visto ya. La película es una mezcla de La Noche de los Muertos Vivientes, Matrix, Tomb Raider, The Cube, Alien, el video del Frozen de Madonna y 28 días. Hay que decir que esta película es anterior a 28 días, eso sí.

La historia es de lo más simple y quimérica. Resulta que bajo la ciudad de Racoon City hay una gran empresa subterránea (Umbrella) en una fábrica que es la hostia que se llama la Colmena y que es como un zigurat pero boca abajo. Entonces, la máquina central un día se vuelve loca y mata a todos los cientos de trabajadores que allí trabajan con un virus supermortífero tipo armas de Irak que allí fabricaban. Entonces de golpe te ves a una Lara Croft que se despierta sin saber donde y cinco mamarrachos de repente entran rompiendo los cristales (y os juro que había una pedazo de puerta en la habitación), la raptan y se llevan con ellos a otro tío que pasaba por allí.

Resulta que es un comando especial que tiene que desactivar la máquina introduciéndose por todas las galerías de la colmena dichosa para evitar que se propague el virus. Total, que luego resulta que le cuentan a la chica que ella es segurata de la colmena y se van todos como histéricas adentro.

Entonces según entran, tienes que ir sorteando trampas de la máquina que les observa por las cámaras instaladas en toda la central (no vuelvo a sonreir ante una de ellas en mi empresa por si acaso). Entonces, de repente se plantan ante la máquina con un cacharro de no se qué para cargarsela, pero se meten en una sala tipo The Cube y (¿os acordáis del comienzo de aquella peli?) pues igual. Mueren con el mismo efecto especial: una línea casi invisible que les disecciona en cachitos. Quedan unos pocos que no han entrado, entre ellos Lara Croft, y acceden al final a la máquina. La desactivan y comienza la mayor ida de olla. Resulta que tienen que huir como locos, y empiezan a salir en plan zombi todos los trabajadores tras ellos, y luego perros cadavéricos, y luego un Alien que les persigue, luego tienen que volver a resucitar a la máquina, resulta que todo es culpa de uno de los que vive que tiró el virus y no fue la máquina, se vengan de él, les persigue el alien otra vez... En fin, que sólo faltaba la música de Benny Hill. El caso es que la chica y el otro chico consiguen huir, pero el chico está infectado del virus.

El caso es que ella de repente se despierta, sale a la ciudad del hospital y está todo destrozado y no hay nadie. Es decir, justo el mismo comienzo de 28 días. Igualito. Menuda ida de olla. Si tenéis oportunidad, verla pero para reiros, porque ni miedo, ni argumento ni ná de ná.

Lo mejor de la noche el documental que luego pusieron sobre la muerte en el cine. Los actuales gurús del cine de terror deberían aprender mucho de Murnau. Increible ver imágenes del Nosferatu de 1922 y pensar que da más miedo que la gilipolles bioquímica que acababa de ver. Incluso, Bela Lugosi de Drácula era mejor.

Pues eso...