jueves, abril 22, 2004

Regalos por sorpresa para un ser humano masoquista

Miércoles 21 de abril. Me levanté pronto y me decidí a prepararme un buen café en casa. Cada vez es más difícil encontrar algún sitio en el centro de Madrid que haga buen café. Y el que yo hago en casa tampoco es que sea muy bueno, pero mejor que lo que te cobran por ahí a precio de oro sí que es.

El día prometía ser tranquilo. No tenía ninguna previsión informativa que cubrir, por lo que me podría dedicar a escribir mogollón de reportajes e informaciones que tengo medio escritos y que necesito rematar. Sin embargo, la experiencia siempre me contradice.

Al intentar aparcar en la oficina casi atropello a un pato que se había escapado del fantástico lago instalado en el parque empresarial y lleno de patos y cisnes. Una especie de zoo cutre que nos han puesto y que no entiendo a cuento de qué. Cada vez que paso por el puñetero estanque, cuyas aguas apestan (ya veremos en verano lo que nos vamos a reir) me dan más pena los pobres patos allí, muertos de la risa en un sitio tan pequeño. No me extraña que se intenten escapar. Cuando conseguí aparcar fui a ver si encontraba al pobre pato pero ya se había ido. Me imagino que consiguió entrar por sí solo (eso espero por su bien).

En la oficina la verdad es que me relajé mucho. Estuve mirando cosas y escribí un poquito. Como mi cumpleaños acababa de ser hace unos días aproveché junto con otra redactora, Cristina, que casi coincide conmigo en su cumpleaños para bajar a desayunar a los restaurantes del parque empresarial. Y la verdad, me llevé una sorpresa. El sitio al que fuimos tenía pan tumaca y es que a mí eso me encanta. Así que lo rocié bien de aceite y me tomé otro café. Fui muy divertido porque bajamos casi todos a desayunar.

En esto nos dimos cuenta que había que trabajar un poco y volvimos a la oficina. La llegada me hizo mucha ilusión porque recibí el disco de Fangoria, "Arquitectura efímera". La verdad es que me costó un poquito abrirlo y meterlo en el CD. Es de esas cosas que esperas durante tanto tiempo que cuando la tienes en las manos es como si no acabaras de creerte que ya está ahí, y te hace ilusión y esperas que te guste... en fin, los nervios de escuchar lo nuevo de un grupo que te ha marcado la vida.

Al final me decidí a abrirlo y... me encantó...es un discazo...ahora mismo lo estoy oyendo mientras escribo esto. Particularmente me gusta mucho "Miro la vida pasar". "En otro mundo", "Adiós" y "Entre mil dudas". El single que han sacado, "Retorciendo palabras", está bien pero es muy comercial, es lo mismo que pasó con "No sé qué me das", una canción muy para los 40 principales, para vender, con melodía pegadiza y estribillo facilito para que las niñatas se lo aprendan, pero sin la profundidad y las bases del resto de las canciones del disco, que son menos comerciales pero de mayor calidad musical.

Y absorto por el disco, de repente me llaman a una reunión urgente con mi jefe. Al llegar veo a mis compañeros de la redacción y de repente... me dan una bolsita con un regalo...¡para mí!...me quedé de piedra. La verdad es que no me lo esperaba. A mi compañera Cristina también le dieron otro regalo. La verdad es que ha sido la primera vez que mis compañeros en pleno me han hecho. Otars veces me han regalado cosas, pero a nivel particular. El regalo me encantó. Como saben que me encanta el té, me compraron un juego de té de lo más chulo y dos cajitas de madera muy bonitas también que contenían una té negro y otra té verde. Me quedé de piedra. Mi jefe se empezó a reir de lo rojo que me puse. Y es que soy muy vergonzoso y la gente no se lo cree.

Tras varias bromas, volví a mi ordenador y me puse a escribir, pero era uno de esos días en los que tantas emociones (Fangoria, el regalo...) hacen que no te salga nada. Después de comer nos metimos todo el departamento en una reunión que me hizo mucha gracia. Hace un mes tuvimos que rellenar una encuesta valorando nuestras condiciones en la emrpesa y puntuando a mi jefe. Así que nos reunimos para evaluar el resultado y hablar de cómo nos sentíamos. ¡Impresionante! En mi vida había visto esto, y he pasado ya por varios lugares. La reunión duró hasta media tarde y, hombre, fue un poco tediosa, pero divertida por lo original. En general todos estamos contentos con mi jefe Pedro (que es un encanto y un santo job). Lo único que nos disgusta, el sueldo. ¡Ya se sabe!

Como terminamos a media tarde y no me apetecía trabajar más me fui a casa con María. No tuvimos mucho atasco. Fuimos hablando de Fangoria, del regalo, de nuestra perplejidad por esta reunión y en general de lo bien que lo vamos a pasar este verano trabajando en una empresa en la que habrá el mismo volumen de trabajo con muchas menos personas. Espero que no nos agobiemos mucho.

Llegué a casa y le di el disco a mi novio para que se lo escuchara (estuvo todo el día preguntándome que tal estaba porque es super fan y mexicano como Olvido). Y en esto que decidí hacer una de esas chorradas que sólo yo en mi locura y puro masoquismo soy capaz de hacer. Hace tiempo que paso por una escuela de peluquería que está en la calle de la Madera, detrás de mi casa. Y como quería cortarme el pelo, no pagar 12 euros en un sitio que no me gusta nada y además pensé en hacer un reportaje sobre la escuela... pues allí que me planté.

Mi afán investigador, ya se sabe. Al llegar me ofrecieron que me cortara el pelo un alumno o un monitor. Y como yo lo que quería era investigar y ver las instalaciones y eso pues dije muy seguro de mí mismo: alumno. Con esa seguridad que uno desprende ante los grandes momentos de la vida.

A los dos segundos, de repente comenzó como un escalofrío por mi interior y comencé a arrepentirme, pero claro, ya no iba a dar marcha atrás. COn lo vergonzoso que soy me muero... Total, que me planté en el sitio que me dijeron. Había dos chicos cortando el pelo, muy monos, muy maricas, y dije, pues no lo hacen mal. Y me relajé. Hombre, me preocupó un poco cuando vi que uno que estaba allí tenía una pequeña heridita en el cogote, pero bueno, cosas que pasan me dije.

Me tocó el turno y los dos chicos se fueron. Me vino un tío mayor, con una bata blanca, con gafas de ciertas dioptrías. Y me relajé. Pensé que era un monitor. Un tío de casi 40 años y que acababa de llegar... pues yo que sé... El tío comenzó a decirme que el otro día vino un chico y al verle una brecha en la cabeza le dijo que seguro que se la había hecho él. Yo sonreí, claro, pensé que bromeaba. Humor negro, del que me gusta a mí.

Comenzó a cortarme el pelo y yo le vi demasiado ligerito con la máquina. ¡¡Tan ligerito que me provocó un corte en una oreja!! Y claro, llegados a este punto, me entró un pavor por todo el cuerpo... El tío se empezó a reir... Esa risa típica de protagonistas de pelis como "La matanza de Texas" o "Pesadilla en Elm Street".

Presa del pánico, cada vez se acercaba a mi pelo le miraba con carita de corderito degollado. Hacía tiempo que no soltaba tanta adrenalina. Y el, tan tranquilo, muy ligerito con la maquinilla y las tijeras. En ese momento me dio por pensar que quizá era alumno aquel Eduardo Manostijeras de segunda división.

Pero ya sabe que la condición humana es sorprendente. El ser humano es masoquista por definición. Si no, que me expliquen por qué seguimos conduciendo o practicando deporte. O en este momento, hablando y presumiendo de la herida que hoy luzco en la oreja izquierda.

Y como yo soy humano, ergo masoquista, el chalao que me cortó el pelo (y que de verdad le hace falta ir al oftalmólogo de nuevo) me preguntó: "¿Lo quiere más corto o así vale?".

Y yo le dije: "Más corto". ¡Aún hoy me preguntó de dónde salió esa voz que me hizo decir que "más corto"!. Fueron cinco minutos más de sufrimiento que me pude haber ahorrado, cinco minutos que se me hicieron eternos. Al finalizar vino de los chicos que estaba antes, vio cómo me dejó y le dijo: "Myy bien". ¿Pero cómo qué muy bien? Y la sangre de la oreja qué se pensaba, ¿qué era defecto de fabricación?

En fin que la próxima vez que quiera pasar miedo de verdad me pongo el video de la primera comunión, que me sale gratis y da miedo que te cagas.

La noche me trajo la sorpresa de mi amiga Vanesa, que la semana que viene regresa a España después de un año en Grecia, país al que creo que no volverá a ir en toda la vida por lo mal que lo ha pasado. Tengo muchas ganas de verla, desde las Navidades ha pasado mucho tiempo ya y encima no he podido ir a verla a Grecia en todo este tiempo.

Vanesa es uno de los seres más especiales con los que me he cruzado en la vida. Por ella también mataría.