miércoles, abril 21, 2004

Gastronomía, arte y terrorismo

Lunes 19 de abril. Querido lector (¿hay alguien ahí?) de este diario internauta. Si aún sigues aquí es que quizá te interese algo mi vida. ¡qué valor!

El lunes me levanté prontito. A eso de las 8,30 ya estaba desayunando. Por la mañana tenía que ir a la apertura del Salón de Gastronomía y la presentación de Latinarte. A las 9,30 llegué a la Casa de Campo. La verdad es que me equivoqué de puerta y me medio colé en el recinto engañando a uno de los porteros. ¡No me apetecía nada dar la vuelta a toda la feria! Además hacía un frío del carajo.

Total, que le dije que me dejara pasar que era de la organización y el tío ni rechistó. Los seguratas son cada vez más confiados, la verdad. Muchos de los stand (en su mayoría horribles) estaban a medio montar. Primero tuve que atravesar la parte autonómica, con los stand de Aragón, Cantabria, Andalucía y Extremadura entre otros por allí a medio rematar. Luego me salé del pabellón, me fui a otro en el que me dijeron que estaba la zona de acreditación de prensa pero al llegar resuelta que no era y me indicaron otro más pequeñito que sí que era.

Esto de trabajar en una revista pequeñita pero molona tiene el inconveniente de que tienes que estar explicándole a todo el mundo de qué va tu medio. La verdad es que en sólo dos meses que llevo trabajando en esta empresa me largo el rollo de la tirada de ejemplares, las cabeceras y que somos la hostia ya casi sin inmutarme. Igualico, igualico que cuando me tenía que aprender los poemas de Calderón en la escuela de curas.

Tras acreditarme, me fui al stand del Ministerio de Agricultura. Esa mañana iba a cubrir un reportaje sobre niños a los que pescaderos y cocineros reputados les explicaban lo saludable que es el pescado. Bien sabe todo el mundo que el mayor defensor del pescado soy yo, pero me parece una barbaridad que obliguemos a unos niños de diez años a ver cómo destripan un pescado o sacarles a que limpien un boquerón. Vamos, que me lo hacen a mí y a estas alturas he montado una carnicería. El comentario que más soltaban los niños era "¡qué asco!". Vamos, que se lucieron.

Menos mal que luego degustaban el pescado cocinado por Elena Arzak y Koldo Royo, que son dos cocineros de los buenos de este país. Las caras cambiaron, pero el susto se lo llevaron. Estuve hablando con los cocineros un rato y Koldo, que tiene un restaurante en Mallorca, me dijo una frase que pondré en el artículo: "Los niños no son los que entran a las hamburgueserías. Son los padres quienes les meten".

Ya se sabe que yo estoy super a favor de la comida sana y super en contra del McDonald y más aún del Burguer King, que no lo pisaría en mi vida. Así que me gustó la frase, aunque los dos terminados por reconocer que al menos una vez al mes nos tomábamos una McRoyal DeLuxe. Una vez es una vez.

De ahí me fui a casa de mis padres a comer algo, porque después de ver tanta comida, pues como que me entró hambre. Así de paso hacía tiempo para ir a la presentación de Latinarte. A la entrada me crucé con el que era guitarrista de Caiga Quien Caiga, que ahora ha montado un grupo de jazz con el ex vocalista de una de las bandas de blues que más me gusta, la Vargas Blues Band. Intercambié algunas frases y me fui directo al sitio que nos habían reservado para prensa.

La presentación fui chulísima. Esto de Latinarte es un conjunto de actividades de jazz, flamenco, teatro, musicales y danza que durante todo el año van a hacer los del Ayuntamiento en el barrio de Aluche, en Latina. Está muy bien que la gente no tenga que ir siempre al centro a ver cultura. Además el cartel es de lo mejor. Vamos, que ya estoy deseando comprar las entradas para algunos espectáculos. El primero al que pienso ir es al concierto de Chano Domínguez. Me encanta. Puro jazz.

Durante el acto un tipo se pintó un cuadro en directo y hubo un espectáculo de sombras chinescas que representaba cada una de las disciplinas y que servía para que alguien del sector presentara la programacíón de cada una de ellas. Al principio actuó un joven cantaor flamenco de Huelva, un gitano de 23 años guapísimo y que tenía una garganta en la que cabían todos los cantaores flamencos españoles. Increible voz.

Debo reconocer que encuentro especialmente atractivos a los gitanos. Siempre me han llamado la atención, aunque haya cosas de ellos que no parezcan del todo bien. Pero son tremendamente seductores, y ya no te digo nada si encima te cantan por soleares. Es que me muero como la Lola que se iba a los puertos, leñe.

Tras una breve comida con mis padres me fui a la redacción. Hablé con mi jefe y recibí la feliz noticia de que este viernes a las cinco de la tarde iba a entrevistar a Fangoria. La verdad es que di un brinco al enterarme. Soy fan de ellos desde sus primeros discos. Adoro sus letras, su música y me parecen de lo más moderno e interesante de nuestra música. Estoy nervioso porque quiero hacerles una entrevista que se salga de las preguntas tontas que estarán aburridos de contestar pero sin que me salga algo disparatado. Es decir, que sea algo como la entrevista de Arguiñano por la que me siguen felicitando en la redacción. ¡Ya veremos que sale!

Por la tarde me fui con el fotógrado a hacer fotos al polideportivo de Daoiz y Velarde, que lo acaban de abrir, aunque por desgracia su apertura se produjo el día de los atentados, al tener que usarlo de hospital de campaña. Por error me metí andando por una calle que me llevó justo al lugar donde explotaron varias de las bombas. Un escalofrío me recorrió el cuerpo. Había pancartas y flores. Me quedé helado.

Después recorriendo el polideportivo con el fotógrafo me paré a pensar en lo horrible que fue aquel día y cómo donde yo estaba fui uno de los sitios en los que más se sufrió y donde seguramente alguna gente murió. A la entrada había una placa de homenaje. Sigo pensando en lo estúpido que fue aquello y que hoy 191 personas no están con nosotros.

Para intentar alegrarme llamé a Pepe, que vive allí y el pobre escuchó las bombas aquel día. Pero me dijo que estaba en el Laan Café, así que allí que me fui. Aparqué rápido y me fui a verle tras su regreso de Mallorca. Estaba con Jose y su novio Ricardo, que hacía días que no les veía. Estuvimos hablando un rato y lo pasamos genial. Pepe ha venido super gordo de Palma. ¡Cómo se nota que allí tiene a mucha gente que le quiere! La curva de la felicidad, ya se sabe.

A las 21,30 llegué a casa derrotado pero aún me quedaron fuerzas para hacer la cena. Mi novio estaba leyendo. Después de cenar vimos el especial del guiñol sobre Aznar (divertido, como siempre) y un reportaje sobre la prostitución que me pareció durísimo.

Con cámaras ocultas un periodista infiltrado, el mismo que hizo el libro de los skins, ha grabado cómo por 10.000 euros compras la vida de una chica rumana o cómo puedes comprar a niñas mexicanas de 10 años para prostituirlas. Lo peor de todo es que se reían diciendo que esas niñas "casi no tienen tetas". Mi novio, que es mexicano, estaba escandalizado. Y yo más. ¿Cómo en pleno siglo XXI puede ser tan fácil esclavizar sexualmente a alguien? ¿Por qué nadie hace nada para quitar la prostitución?

A mi me parece muy bien que la gente si quiere o lo necesita se prostituya, pero que lo haga libremente (sin chulo que las/los exploten) y en locales o sitios adecuados. Bastante drama es que alguien tenga que vender su cuerpo para sobrevivir, que es lo delictivo de esta sociedad, y que todo el mundo mire hacia otro lado y le dé igual, como para que encima lo tengas que hacer forzado por un chulo de mierda o esclavizado.

Luego salía el tema de las famosas que son putas de lujo y salía la Sonia Monroy. ¡Qué voy a decir! Sin comentarios, pero todos sabemos quiénes de esas famosillas de medio pelo que salen vendiendo su vida en Salsa Rosa y similares se dedican a esto. Y no son pocas.

Cabreado por la fácil que es comprar la vida de otro me fui a la cama. Lo peor de todo es que me dormí con facilidad. Espero que fuera a causa del cansancio y no porque ya me haya hecho insensible a estas cosas.