jueves, abril 29, 2004

En el Rastro no hay quien viva


Miércoles 28 de abril. Después de tanto estrés, el día de hoy ha sido de lo más tranquilo. Tengo un jefe que es total. Por esas cosas del periodismo ha leido este diario y lo ha flipado en colores. Tras reirse con algunos comentarios me ha comentado que no volverá a leerlo más para que si alguna vez le critico lo pueda hacer con la libertad de que no lo va a leer. Mi respues: "No creo que eso suceda". Y es que Pedro es total. Es un jefe estupendo y de lo más divertido.

Estoy preparando varios temas para esta semana. Uno de ellos es un reportaje sobre el Rastro, andan de movidas con el Ayuntamiento de Madrid. La verdad es que el Rastro da pena. Hace mucho que no voy, y antes lo frecuentaba mucho, porque está que da pena. Y no es culpa del Ayuntamiento sólo, sino de los propios comerciantes que cada vez ofrecen cosas de peor calidad y menos interesantes. Me acuerdo que a principios de los noventa me iba sólo los domingos y conseguía fanzines y cómics super buenos por un precio estupendo, además compraba música difícil de encontrar en otros sitios.

Ahora todo aquello ha desaparecido y sólo hay tiendas de camisetas -en todos los puestos las mismas- de las que te puedes comprar en cualquier tienda, y encima más caras. Complementos idénticos en todas partes, sitios de venta de DVDs caros, cuando no son los que regalan con la prensa y que te has podido comprar más barato si sigues la promoción del periódico en cuestión. La artesanía es de lo más pobre y si te descuidas sales sin la cartera. Un desastre. Confiemos en que la cosa vaya a mejor.

Las mejores noticias del día llegaron desde el cine. En los próximos días entrevistaré a dos sex-simbols particulares: Adrià COllado y Roberto Enríquez. El primero es muy conocido pero el segundo es un actor que lleva muchos años haciendo papeles secundarios y que últimamente está haciendo películas como un fenómeno. Le recordaréis si habéis visto ese gran truño de nombre sugerente: "El alquimista impaciente" (¿Por qué cojones le ponen ese título a una película así? Es un desperdicio de título). Ahora está promocionando "La mirada violeta". Es un chico que me pareció muy atractivo cuando le vi en una serie de Telemadrid que creo que duró dos semanas y desde entonces le he seguido la pista casi inconscientemente. En fin, les entrevistaré dentro de unos días. (Cariño, no te enfades)

Por la noche estaba invitado al concierto de un nuevo artista, el Pequeño Pécker, pero estaba tan cansado ayer que llegué a casa y, atención amigos, me quedé dormido en el sofá. Horrible. Desde que he cumplido 25 años mi vida está decayendo. Y de eso hace sólo quince días. Si estáis interesados en este nuevo artista entrar en su página, podéis encontrar todo su disco entero para escuchar. Su música promete mucho pero no da nada.

Tras echar un vistazo a algunas revistas, me dediqué a ver una de las series más freak de la tele, Aquí no hay quien viva. Uno de los pocos programas de la tele que sigo. Y es que cada uno tiene pecados inconfesables que ni en las peores de las torturas confesaría. El mío es ver esa serie producida por ese magnífico José Luis Moreno que cada sábado noche nos regala unos espectáculares chulazos en tanga para que quienes decidimos quedarnos en casa no echemos de menos el rollo musculoca, tan de moda en los últimos años.

La noche freak televisiva la acabé con Mamma Mía. Posiblemente uno de los mejores programas de la tele. Su estética es apasionante. Y qué decir de esa muñeca folclórica con la pegatina de la cara de Belén Esteban, que andaba por la feria de Sevilla luciendo un traje "que me he comprado en una tienda. Yo no soy de las que tiene un diseñador propio".