miércoles, abril 21, 2004

El minimalismo de Miguel Bosé y el escaso nivel de algunos periodistas


Martes 20 de abril. Me costó levantarme por la mañana, la verdad. Y a mi novio también, que se levantó igual de tarde que yo. Me preparé un café en casa y me fui rápido a Lavapiés. En la Filmoteca presentaba Miguel Bosé su último disco. La verdad es que durante el camino en el coche iba pensando en el truño de rueda de prensa en el que me iba a meter con un personaje que no me interesaba mucho en los últimos años. Reconozco que Miguel Bosé es un artistazo pero los últimos discos que ha hecho me han parecido de lo peor. No aportaban nada.

A las diez de la mañana me planté en la Filmoteca, y en la puerta estuvimos esperando todos los periodistas a que nos dejaran pasar. El momento fue muy democrático porque tanto el de El País como yo, de un medio pequeño pero molón, hicimos cola. Dos chicas con acentazo mexicano y muy emperifolladas (¡ay las rubias de mechas!) se acercaron a mí y me preguntaron qué había que hacer para entrar en la rueda. Evidentemente intentaban colarse.

La verdad es que queda muy poco profesional indicar a unas fans como colarse en una rueda de prensa, pero como me parecía que ellas iban a ser lo único interesante, pues mira, a ver si se levantaban en medio de la rueda de prensa a darle un beso y tenía titular. Así que les dije que se inventaran un medio de comunicación y que habían confirmado su presencia. Seguro que a los de la discográfica les daba pena y les dejaban pasar.

Pasé dentro, me tomé otro café y, claro, con tanto café, a las 10,15 de la mañana iba atacado, la verdad. Me dieron el disco y el dossier y me puse a ver si podía sacar alguna pregunta medianamente interesante. Justo delante mía se sentaron las chicas a las que ayudé a colar, jajaj. Me hizo mucha gracia porque se las veía emocionadas. A las 10.30 un tipo de la discográfica se puso a ponernos algunos temas del disco debidamente comentados. Y la verdad, me quedé de piedra.

Me encantaban. Son una mezcla de música clásica con baladas, boleros, salsa... ¡No me lo esperaba! Creo que es un discazo de esos de escuchar a la luz de las velas con la persona querida en medio de una cena en casa. Emocionado por lo que escuché, comenzó la rueda de prensa. Miguel casi se cae por la escalera al bajar. La rueda de prensa de lo peor. Me doy cuenta del poco nivel de muchos periodistas. Si no tengo nada interesante que preguntar, me callo, pero no empiezo a preguntarle cosas que, por el gesto de la cara que puso, no le interesaban lo más mínimo.

Lo peor fue cuando los medios de México le preguntaron por qué bonito era México, los de Ecuador por su país, los de Perú idem... Luego uno de Iberia le pidió que le firmara un disco a lo que Miguel se negó. ¡No te jode! Para luego aprovecharse de la imagen y ponérnosla en todos los aviones con el clásico Bosé con Iberia. ¡Y de gratis!. Miguel, que no es tonto, les dijo que lo firmaría cuando le regalaran los billetes.

Momentazo aparte fue la sarta de bobadas que le soltó el periodista de ese programa tan hortera que se llama Aquí hay Tomate. Todas iban sobre su bisexualidad. ¡Qué manía! ¡Coño, dejarle en paz! Siempre igual. ¡A mí qué me importa con quien se acueste!

Cabreado por una rueda de prensa tan insulsa y en la que no pudo dar más que dos pobres titulares, me fui a la redacción a escribirme la noticia, que iba en la portada de la edición que se cerraba ese día. No comí más que un sandwich porque teníamos mogollón de trabajo. A media tarde, tormenta de ideas con mi jefe para ver cómo titulábamos a Bosé. Tengo un jefe encantador, con el que se puede hablar y dialogar y que deja mucho margen a la creatividad. Además, es buen tío y la verdad es que eso se agradece a la hora de trabajar.

A las siete nos fuimos para casa y me llevé en el coche a María, la última hace un mes en incorporarse al equipo. Fuimos hablando de nuestras respectivas ruedas de prensa (ella estuvo en la presentación de la película de Saura). Me dijo que entrevistó a Ray Loriga, un tío que le encanta a todos los niveles y que a mí me parece de lo peor. Escribe fatal. Ella dice que le encanta y le defiende a tope. Creo que Lóriga tiene a su mejor fan en María. Ray es un chico que se dio a conocer hace unos años con una novelita de cuyo título ya ni me acuerdo, de lo mala que era. Está casado con Cristina Rosenvinge, una cantante que antes iba de niñata rockera pija y que desde hace años va de Pearl Jam y nos canta en inglés una música de lo más fría e insensible. Ésta a quien le encanta es a mi novio, que es super fan y tiene todos sus discos. Hace tiempo que no la pone en casa, justo desde que fuimos a verla en directo a la sala Galileo ¿por qué será?

Nuevamente se demostró el poco nivel de muchos periodistas. Hasta yo que al Ray Lóriga no le soporto sé que está casado y tiene hijos y que es escritor. Pues una muchachita muy avispada le preguntó si quería tener hijos y que si tenía ganas de escribir algo. ¡Hay queda eso! Y se quedó tan ancha. Tengo que enterarme donde escribe ésta para no comprar nunca su medio, porque con ese nivel...

Nos chupamos el atasco habitual de la A-2, con lo cual estuvimos una hora en el coche raja que te raja de todo. Al llegar a casa, y después de media hora intentando aparcar (los inconvenientes de vivir en el centro), me subí a casa derrotado. Mi novio, que cada día está más guapo, estaba leyendo un documento de investigación sobre los puntos negros de la investigación de los atentados del 11-M que le pasé y que salió publicado el domingo en El Mundo. Leyendo eso te das cuenta en manos de quién estamos y de lo que son capaces algunos políticos con tal de conseguir el poder.

Después vino Pepe a cenar a casa, que había tenido un mal día en el trabajo (y eso que era el primer día después de las vacaciones en Mallorca) y la verdad es que conseguimos animarle y que se riera. Ojalá que encuentre pronto otro trabajo dónde valoren lo mucho que vale Pepe, tanto profesionalmente como a nivel personal. Nos reímos mucho durante la cena que hizo mi novio (sí, por una vez me escaqueé) y luego estuvimos hablando de tíos, música (Pepe no puede con el Bosé y yo le puse el disco para que se fastidiara, jajaja) y a las once de la noche se fue. Justo cuando la madre de mi novio, fiel a su cita semanal, lé llamó para contarse todas esas cosas que una madre y un hijo se deben contar. Me acosté muy tarde porque no tenía ganas de dormir, y para no variar, no coincidí en hora con mo novio, que siempre se acuesta antes.