lunes, diciembre 05, 2005

antros

Hubo un tiempo -por desgracia no tan lejano- en el que Madrid se llenaba de ruido, de música, de noche, de purpurina, de risas, de mariconeo, de transgresión. Eran los noventa, cuando Chueca no eran más que un par de calles y el barrio gay por excelencia de Madrid se reducía a cuatro antros oscuros y recónditos. Esos sitios de mala muerte que desde que era pequeño me atraían con la efervescencia de lo desconocido y la perversidad inocente de quien deseaba ser deseado.

Hubo un tiempo en el que aquello saltó echó trizas, y comenzaron a aflorar restaurantes (mítica la inauguración de El Armario), discos que venían a sustituir a otras (adiós a Xenon, hola a OHM) y tiendas que daban color y diversidad al hasta hace poco plomizo centro de Madrid.

Pero de un tiempo a este parte, ese boom que te llevaba a conocer cada un mes un sitio nuevo, se ha perdido. Y sobre todo por la noche. La famosa noche de Madrid ha perdido encanto, brillo... eso que algunos llaman ritmo. Lejos de irse renovando -como sucede en todas las ciudades-, en Madrid se ha quedado conformista, absurda mirándose en el ombligo, polarizada por muy pocas personas que no siempre comprenden la importancia de la constante reinvención.

Así, hemos perdido Shangay Tea Dance, Pasapoga, Refugio, Heaven, Alien, Foxy, Papillón...durante un tiempo largo la Goa motivado por la reacción ultraconservadora... El Chalé, Opium, XXY, Club Día, el Coppelia original (al menos su filosofía), Camilla Park, Cream, Long Play (ni por asomo es lo que era) y hasta mis amigos de Klübb! atraviesan por un mal momento del que están poco a poco recuperándose.

De un tiempo a esta parte se ha notado una cierta recuperación, intentos de impulsar proyectos novedosos que vengan a completar el enorme hueco que tenemos. Hace un par de meses salí un domingo. Estuvimos en Space (de lo poco fiel a su estilo que aún queda, inasequible al desaliento) y al salir por la noche, me di de bruces con cuatro locales cerrados. Cansados de caminar y no encontrar aquella noche dominical que tanto sueño me quitaba, fui a la cama.

Por eso, es increible que en tan sólo dos semanas, dos de las noches más abandonadas de Madrid (los jueves y los domingos), vuelvan a contar de golpe con una oferta extensa, amplia y variada de locales que satisfaga a los noctívagos irredentos que hemos elegido el lado salvaje de la vida para deambular por este incomprensible mundo.

Los jueves mis amigos de Klübb! han decido abrir sesión en la planta de arriba: house, rollo oso, diversión garantizada con Binomio de DJ. Polyester es el nombre que el matrimonio Horror ha dado a un club que promete ser de lo mejor, en la sala Staff, los jueves. Y Elektro inaugura este mismo jueves el Trash! en The Ángel, en la calle Campoamor. Pero aún hay más. Desde este jueves pasado, llega el Franela, en la sala del Ochoymedio, con una innovadora propuesta: Sólo se puede escuchar música de antes de 1972. Y desde hace un par de meses, David Kano (Cycle) abre su Le Garage en el karaoke chino de la plaza de los Mostenses, con sesiones electro y techno de infarto.

Y los domingos, se inauguró ayer el Wateke, con una sensacional Prohibida, una Roberta Marrero sobresaliente en la cabina y unas videoproyecciones que causaron furor y muchas risas. Una fiesta tan indispensable como la nueva temporada de las fiestas El Extraño Vinilo, que tendrán lugar de momento en el Wateke. Y los domingos también, el Scalextric, en la antigua sala del Refugio con videoarte, graffitis y artistas en directo.

Insólito e inaudito. Acabo de llamar a una amiga: "¿Te acuerdas cuando no parábamos de salir y decíamos que las noches de los jueves y los domingos eran las mejores? Por fin lo han vuelto a ser." Con este panorama, el sábado vuelve a ser el día ideal para quedarse en casa.

jueves, noviembre 24, 2005

consumir de miedo


En una de sus lúcidas declaraciones, comentó Marilyn Manson que inoculando el miedo a la gente, aumentaba el consumo. ¿Tienes miedo a que te roben? Ponte la mejor alarma. ¿Tienes miedo a morir en la carretera? Te ofrecemos el mejor 4x4, el de mayor tamaño y prestaciones. ¿Tienes miedo a no ligar? Operación de cirugía estética al canto. ¿Tienes miedo de no ser el más cool cuando vas a la disco? Gimnasios y moda fashion al mejor precio que tu tarjeta de crédito pueda alcanzar.

Vivir con miedo a qué nos puede pasar es sobremorir.

Una película: Match Point. O el cinismo reside en mí. El último trabajo de Woody Allen es una de sus mejores piezas. Saliéndose en parte de su ácido sentido del humor, Allen ofrece el retrato descarnado, absurdo y pasado de pseudomodernidad conservadora de la clase alta. Esa que se considera élite cultural porque apoya a las Artes con un palco en la ópera o comprando infumables obras de arte mientras leen a Schille. Su protagonista es el ejemplo del cinismo, el todo vale, y cuanto más mejor de una persona que siempre busca más cuando posee todo a lo que podía aspirar. Nunca tiene suficiente.

Un disco: Qué barata es la música fuera de España. A más de uno debería caérsele la cara de vergüenza cuando en este país piden que la gente no compre CDs piratas. Si se dieran cuenta que en otros países no hay mantas porque los CDs valen entre 10 y 12 euros menos que aquí y encima puedes desembalar el CD y escucharlo tranquilamente sin que eso te comprometa a comprarlo...
Confessions on the dancefloor, adquirido mucho más barato que en este país donde el millonario Alejandro Sanz insiste en que le compremos sus horrorosos discos originales, es el último trabajo de Madonna, número uno es casi todo el mundo.

A estas alturas, que una baluarte de la transgresión y la innovación como Madonna descubra el house y el dance no deja de ser curioso. Si este disco lo hubiera hecho hace diez años, sería la bomba. Ahora suena menos innovador y rico que de costumbre en Madonna. En cualquier caso, es un trabajo a ratos divertídisimo, a ratos aburrido. Irregular.

martes, noviembre 22, 2005

ser construido



Cada día que pasa entiendo menos qué es un ser humano. Busco en las enciclopedias el vocablo aceptado por los sesudos académicos y sólo veo definiciones inconclusas, pueriles, irrealistas. Fijo la atención en la gente caminando bajo mi ventana. Rostros torcidos, cariacontecidos, desconstruidos por la violencia del tiempo. Hojeo los libros de los antiguos, releo viejas historias, me hipnotizo ante los gurús del largometraje. No encuentro nada más que retratos desdibujados de quienes un día pretendieron ser algo grande y se quedaron en agua de borrajas.

Una película: "Osama". O como violentar la sociedad talibán desde el lado femenino. Una cinta desoladora, medieval. Arcaísmo a dos horas de avión de la civilización más avanzada. Mujeres obligadas a oscurecer, niñas que deben pasar por niños para sobremorir, mulás insidiosos que condenan o salvan con el único gesto de un maldito libro sobre sus manos. Si la religión es una mierda y en nombre de dios se han cometido las mayores atrocidades, en Osama se refleja con crueldad realista el grado de degradación personal y moral y al que puede llegar una sociedad -en este caso la afgana- cuando todo es hecho bajo la gloria del que da y quita la vida, del dios que a todos nos protege y condena a la vez. Se emite estos días en Canal+.

Una canción: Surfer Well, del último álbum de Depeche Mode. Uno de los temas más especiales y singulares de esta nuevo disco, que se ha convertido en uno de sus grandes trabajos a pesar de que carezca de la fuerza en las letras y la innovación sónica de algunos de sus grandes títulos. Con todo, puede que sea el mejor disco editado este año en España por un grupo extranjero. Y este tema, obra de mi sex symbol Dave Gahan, ya es todo un hit.

domingo, noviembre 20, 2005

Nueva temporada



Hace dos meses casi que no frecuento este espacio y ya es casi invierno. Se hace imposible actualizar y narrar lo que a uno le sucede cuando se está inmerso en nuevos proyectos que poco a poco van viendo la luz con éxito. Tras las vacaciones de noviembre -que es cuando decido darme el respiro que otros se pegan en el verano-, llega el momento de la verdad para uno de los proyectos más anhelados y queridos, que se está fraguando y cuyo número píloto estará dentro de poco en marcha y en la calle.

Tiempo al tiempo. Mientras tanto a disfrutar de lo que me queda de mis vacaciones, que es mucho todavía, aunque ande enfrascado con otros proyectos laborales paralelos que me impedirán el disfrute al cien por cien.

Comienza la nueva temporada en el diario con cambio de plantilla, y promesa de que lo frecuentaré habitualmente.

martes, septiembre 27, 2005

Sentarse a esperar

Qué se puede esperar de un país en el que un jugador de fútbol brasileño se nacionaliza español a las primeras de cambio mientras cientos de personas aguardan varios años a que se tramiten sus papeles y los que jalean al equipo de fútbol lleno de extranjeros, después salen a la calle a la caza del negrito.

Qué se puede esperar de un país al que intentan entrar 500 inmigrantes saltando una verja que ha sido construida por otros inmigrantes que creen haber encontrado el paraíso cuando la desdicha no ha hecho más que empezar.

Qué se puede esperar de un país en el que una rata deja sin luz a media ciudad en la que una mujer envenena a su familia porque se había convertido en un obstáculo para su vida. Qué se puede esperar cuando un hombre mata a su mujer y lo único que se declara es gilipollas.

Qué se puede esperar de un país en el que una funcionaria de Colmenar Viejo asegura que no cumple la Ley por motivos religiosos mientras otros la cumplimos religiosamente.

Seguramente nada más que sentarse a esperar.

lunes, septiembre 26, 2005

Breve y conciso

Afortunadamente, Depeche Mode publicará su nuevo trabajo dentro de un mes. Y digo esto porque después de escuchar sus dos primeros singles no puedo más que volver a rendirme ante la evidencia de que este es uno de los grandes grupos de la historia de la música. Siempre digo que para mí la Santísima Trinidad de la Música está formada por The Beatles, Ramones y Depeche Mode. Cada banda aportó en una década diferente un canon estético y musical que después fue seguido, imitado, parodiado y repudiado por muchas otras bandas. Es decir, no dejaron indiferentes.

Que a estas alturas de la película, Depeche Mode sigan sonando tan frescos, desgarradores, oscuros pero con un toque de optimismo y guitarreo sordido, no deja de ser un motivo más para amarles hasta la muerte. Ya he dicho alguna vez que cuando alguien me habla de sus gustos musicales y no cita a Depeche Mode, inevitablemente me entran enormes dudas sobre esos susodichos gustos.

Y escuchando Precious y deseando que llegue el mes de febrero para verles en directo, me planté en la inauguración de la ampliación del Museo Reina Sofía. Una espectacular obra que ha costado una porrada de millones de euros y que ha dejado en pleno Atocha un edificio diseñado por Jean Nouvel de verdadera elegancia y altos vuelos. Esto último lo digo por la espectacularidad de su terraza y esos tejados de Madrid que parecen los de cualquier otra ciudad menos los de Madrid.

Su biblioteca es impresionante. Hasta 250.000 volúmenes podrá contener y el interior, con esa nueva plaza ganada para el peatón, es un remanso de paz alejada del tráfico y el ruido. Todo un logro.

Tras la inauguración con ministra de Cultura y lapsus linguaes incluidos, me planté en el concierto de Roberta Marrero en el Ochoymedio. Abarrotado, repleto, incluso de ese grupúsculo de irredentas que no paraban de tomar nota pensando que la modernez empieza y acaba donde ellas marcan.

El concierto comenzó con una espectacular Pamela Anderson (La Prohibida) y un Mario Vaquerizo repetidamente travesti que presentaron con mucho sentido del humor el concierto. Por allí andaban Aviador Deluxe, Vulcano y amigo malagueño simpátiquísimo, La Flor, mis envidiados Tommy y Laura, varias muñecas de Famosa y multitud de personas y conocidos. Eso es poder de convocatoria.

Del concierto, en directo aunque con las bases y algún efecto vocal pregrabado por motivos evidentes de operatividad en la sala, me quedo con el dúo con Elektro del hit Estoy llorando por ti, la colaboración de los idolatrados Acusicas en Acostumbrada, y esos temazos del álbum Mi corazón cerré, No sé de qué hablar y Como una obsesión, que en mi coche, en mi casa y en mi trabajo suenan mucho.

La sesión de Moli (SPAM) fue, una vez más, un exitazo de audiencia. Y es que me rindo a sus pies para reconocer que en este momento son de lo mejorcito que hay produciendo y remezclando porque hacen lo que les da la gana. Mira, igual que Roberta Marrero. Pese a quien le pese.


Posdata: A mis chicos de Brighton (Keta Mine y Amenofis). A parte de que os quiero mucho, Amenofis ten cuidado con Keta que en cuanto te descuides acabas convertida en la travesti más famosa de Londres. El domingo cuando me llamastéis estaba durmiendo, que el sábado uno de los muchos cumpleaños que he tenido esta semana pasada se alargó más de la cuenta. Muchos besos!!

sábado, septiembre 17, 2005

Hoy no

Hoy no pienso excusarme por tener el blog abandonado ni por no poder visitar los blogs de otros queridos amigos. Tampoco voy hoy a contar lo bien que me lo pasé en la entrevista con Najwa Nimri con motivo de El Método (cinta recomendable), ni voy a contar que la semana que viene en mi empresa se lanza un nuevo periódico que me toca gestionar en su parte informativa, ni pienso hablar de otro proyecto importante que por fin va saliendo adelante, ni de otras publicaciones en las que me he visto involucrado con todo el cariño. Por supuesto de la entrevista en el Palace con la genial, divertida, afable, simpática Rosa Montero tampoco comentaré ni una palabra.

Hoy no hablaré de otros proyectos que me restan mucho tiempo para lo que más quiero, ni de Elektro, que es un gran artistazo que seguirá dando mucho que hablar, ni diré esta boca es mía de que me hecho ultramegafan de P. Glamour, ni del fantástico cortometraje que León estrenó en primicia mundial el pasado sábado en casa, ni de lo bien que lo pasamos una vez más en la fiesta El Extraño Vinilo, ni diré nada de nada sobre lo grande que es Roberta Marrero y esa entrevista que se ha marcado en Vivaelpop. Ni tampoco aclararé si fundaremos conjuntamente un club de fans de Tom Selleck o de alguno de esos chulazos que tanto nos ponen (muy a favor del prota de Perdidos, cari).

Hoy sólo voy a hablar del pedazo de conciertazo que anoche se marcó Fangoria (Alaska para el Ayuntamiento) en Parla. Como siempre, ir a un concierto de Fangoria es ver a la misma gente de siempre con la que compartes algo más que un grupo musical, quizá una forma de entender la vida. Y como siempre, los fans de Fangoria son los más guapos, los más simpáticos y divertidos, a pesar de alguna que otra gritona local.

Las nuevas bases de Juan Suiero y Moli son sencillamente magistrales (como todo lo que tocan estos chicos de Spam). Debería Fangoria plantearse su publoicación en un disco especial porque sería un excepcional material para coleccionistas y algún que otro DJ.

La iluminación era muy buena, Alaska calló a algunas lobas empeñadas en decir a esta alturas que canta mal. Andy y Topacio Fresh son geniales sobre el escenario, verdaderas gogós en un concierto en el que muchos temas iban troceados y encadenados. Cantaron muchas canciones de los Vulcano y de aquel mítico Salto Mortal, algo que los fans de verdad agradecemos porque son temas a reivindicar, sobre todo entre muchos fans, algunos de los cuales siguen pensando por error que el primer disco Fangoria fue esa obra de arte para la posterioridad llamada Una temporada en el infierno.

Entre el público gente despistada (poca), mucho fan madrileño y de Parla, sentimentales y nostálgicos quien sabe si confudidos por el Ayuntamiento que vibraron escuchando esos temazos y mucha diversión. Ir a un concierto de Fangoria es un verdadero acontecimiento.

Estuve todo el rato con Elektro, que debió pensar que soy muy pesado o muy simple porque no paraba de decirle: "Es lo más". Menos mal que es amigo...

Always Candy, Zapp, la gran Feestbest, Trescuartos, P. Glamour, la divina Liza Alfayet, Angie... allí estábamos los mismos de siempre.

Grandes momentos: La puesta en escena de Hoy aquí, mañana vete (Ramones) con Alaska subida en un pedestal giratorio y haciendo poses divinas y minimalistas. La dedicatoria a los viejos fans cantando En mi prisión. Manolo Crespo y su cámara, la más rápida en el lejano sur madrileño. Jesús Horror, definitivamente uno de mis sex symbols. Nacho Canut al bajo es definitivo. La versión de Hidrogenesse.

Acabamos el concierto saludando a gente diversa, y haciendo tunning-botellón en una calle parleña mientras en el coche no paraba de radiarse McNamara, genio universal donde los haya. Llegamos a Madrid tronchados de la risa con el ingenio, la elocuciencia de nuestro hermano pequeño P. Glamour: qué genial echar la vista atrás y ver que a su edad yo era igual de tremendo. Ojalá que nunca cambie y siga siendo tan divertido y portando esa lunchera mágica de la que tan pronto sale una camisa que se pone para dimisular cuando sale de su casa o una libreta para apuntar todo lo que se le ocurre, que es mucho.

Y luego a la inauguración de Coyote, un local gestionado por los conocidísimos Lozano. Diversión, mucha zona VIP, gogós de escándalo, niñatos universitarios pelín despistados y charla amena y distendida con Óscar Lozano (sí, el ex de la Esteban). Un tipo muy divertido en las distancias cortas y responsable de una decena de locales de la noche en toda España.

Hay que ver como es Madrid. Por eso es un sitio fantástico para vivir, si las obras te dejan, claro.